En la aldea
18 abril 2024

El caos vial de Caracas (I Parte)

Al no tener como base un plan de transporte debidamente estructurado y adecuado a una visión estratégica de ciudad, las vías proyectadas y construidas tendrán un resultado errático en la solución del problema. Una voz calificada que valida la data existente, evalúa y pone en contexto la problemática desde la gerencia del conflicto, que no tiene una respuesta única y que requiere de continuas intervenciones dirigidas hacia la transformación de la tecnología, la operación del transporte y de la infraestructura. Porque la congestión del tránsito es un problema estructural y coyuntural, un signo inequívoco del caos vial de la ciudad de Caracas.

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Celia Herrera | 19 abril 2022

Como en los viejos tiempos, por allá en 2007, se está repitiendo en la ciudad la misma historia recurrente. Para la época la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad reunía en una amplia discusión a urbanistas, arquitectos, geógrafos, economistas, abogados, ingenieros y afines, para abordar el problema del caos vial de Caracas, desde una visión holística.

Al estudiar el caos del tránsito en una ciudad tan complicada como Caracas, es un error la tendencia a simplificar el análisis como un problema de control del tránsito y construcción de vialidad, por cuanto el transporte funciona como un  sistema, con componentes múltiples e interdependientes; de manera que se requiere de una evaluación integral, que resalte la importancia del conjunto y la interdependencia de las variadas partes del problema, para alcanzar resultados satisfactorios.

Ahora bien, la evaluación integral y las soluciones satisfactorias se enmarcan en criterios técnicos que debían regir un sistema de transporte eficiente, seguro, cómodo, accesible, y todo lo que suma en la prestación de un servicio de calidad para beneficio de todos los ciudadanos por igual. En ese orden de ideas, algunas consideraciones debían tomar en cuenta el desarrollo urbano, la planificación, la data necesaria, el impacto vial, la congestión del tránsito, los recursos económicos y los aspectos legales, entre otros tantos.

“El sistema de transporte urbano debe ser consecuencia de la planificación del desarrollo de la ciudad, el cual se ve afectado, a su vez, por el sistema de transporte adoptado”

A decir de los expertos en desarrollo urbano, las características de los sistemas de transporte urbano dependerán del tipo de ciudad al que atenderán, acorde con la planificación territorial; sin embargo, la relajación de las responsabilidades en materia de desarrollo urbano propicia un crecimiento fuera de todo control en la ciudad de Caracas, a la que finalmente se considera como una Región Metropolitana, formada por diecisiete (17) municipios: Libertador, Chacao, Baruta, El Hatillo y Sucre, como Área Metropolitana de Caracas; Carrizal, Guaicaipuro y Los Salias, de los Altos Mirandinos en el estado Miranda; Plaza y Zamora, del eje Guarenas-Guatire, en el estado Miranda; Cristóbal Rojas, Independencia, Lander, Paz Castillo y Simón Bolívar, de los Valles del Tuy, del estado Miranda; y Vargas, del estado La Guaira. Todos ellos conforman la gran ciudad en crisis, por causa de la “recesión económica sostenida durante 25 años (1980-2005), con una caída promedio del Producto Interno Bruto de 1,2% anual (34,7% para todo el período); la pérdida del cerebro urbanístico de la ciudad desde finales de los años ‘80 (Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano – OMPU, que desapareció en 1990); la fragmentación de los gobiernos locales sin contrapesos”, según indicaba el connotado arquitecto Marco Negrón hacia finales de 2012, a lo que puede sumarse la desaparición de la Alcaldía Metropolitana, que era al menos, en teoría, el ente que debía coordinar las políticas de desarrollo urbano de Caracas, y la falta de coordinación entre los gobiernos locales y el Gobierno Nacional.

En términos de la planificación, para el desarrollo del transporte es imprescindible conocer el contexto en que se desenvolverán los proyectos viales,  para  qué  y  por   qué   en  un  cierto  momento se  necesitan  unas vías y no otras o, si son todas necesarias, cuáles son prioritarias. Puede quizás ser conveniente construir un ferrocarril a La Guaira, pero ¿es más significativo y apremiante que la culminación de la Línea 5 del Metro de Caracas?, por mencionar un ejemplo. Determinar la prioridad de cada una de esas dos grandes obras, es labor de la planificación.

Al no tener como base un plan de transporte debidamente estructurado y adecuado a una visión estratégica de ciudad, las vías proyectadas y construidas tendrán un resultado errático en la solución del problema. La planificación es una actividad difícil, que debe estar a cargo de profesionales preparados para ello. En esta tarea de planificar, habría que comenzar por dominar la poca voluntad por planificar que, en general, se siente en Venezuela, e incluso pensar en una planificación más versátil, de manera de irse ajustando a los procesos dinámicos de cambios e imprevistos, tal como puso en evidencia la pandemia de la COVID-19. 

“La evaluación integral y las soluciones satisfactorias se enmarcan en criterios técnicos que debían regir un sistema de transporte eficiente, seguro, cómodo, accesible”

Si algo está claro, es que la planificación no debe limitarse a una lista de necesidades o buenos deseos, sino que debe ser fruto de cotejar esas necesidades y beneficios futuros con los recursos disponibles, cada vez más escasos y limitados, produciendo objetivos específicos realizables, las políticas a seguir para su consecución y ciertos criterios para establecer las prioridades en cualquier momento. Particular significación merece el que la planificación debe ser vinculante para las autoridades, cuyas acciones debieran adaptarse al plan adoptado. De esta planificación dependerán la demanda de uso del sistema vial, las características del parque automotor y, por ende, las características de la red vial.

El sistema de transporte urbano debe ser consecuencia de la planificación del desarrollo de la ciudad, el cual se ve afectado, a su vez, por el sistema de transporte adoptado. Es una constante gerencia de conflicto y su solución es un proceso evolutivo, que no tiene una respuesta única y que requiere de continuas intervenciones dirigidas hacia la transformación de la tecnología, de la operación del transporte y de la infraestructura. 

Para desarrollar el transporte urbano habría que comenzar por planificar adecuadamente el desarrollo urbano y por ende planificar el transporte a fin de definir las necesidades y prioridades futuras, así como optimizar las inversiones. Este proceso de planificación de un sistema de transporte, requiere un cúmulo de información estadística, que generalmente no existe o no está organizada, y es responsabilidad de los organismos oficiales proporcionarla a urbanistas y profesionales del transporte y el tránsito, a fin de lograr planes y proyectos realizables.

Hasta aquí una síntesis de las consideraciones sobre el desarrollo urbano y la planificación, recabadas de la discusión entre expertos y que datan de 2007, señalamientos que siguen estando vigentes. Queda mucho que indagar sobre otros aspectos, como la congestión del tránsito, un problema estructural y coyuntural, el signo inequívoco del caos. Seguiremos reflexionando en próximas entregas, posiblemente en una cola infernal cualquier día de la semana.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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