EN LA ALDEA

23 febrero 2024

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El comienzo de una nueva temporada

Las plataformas digitales dedicadas al audiovisual se parecen cada vez más a las televisiones tradicionales. A la importante oferta original de largometrajes y series, ya se suman realities, programas de entrevistas, deportivos, incluso alguna oferta en el espinoso territorio “del corazón”. Pronto, también, será el tiempo de la publicidad. Sin más, el paradigma se ha roto, y todo lo que parecía un movimiento hacia adelante ha quedado vetusto. Las plataformas han envejecido en tiempo récord y buscan refugio en las viejas formas. Evolución o adaptación, cierto es que el crecimiento vertiginoso que concedió la pandemia a estas compañías globales ha frenado. Los suscriptores ya no se suman con semejante rapidez, por el contrario, han comenzado a retirarse.

Los estrenos simultáneos tanto en casa o en sala también se han reducido. Los estudios han retomado la confianza en las salas, -todavía queda mucho por recuperar-, al menos para los grandes blockbusters. El cine mediano, independiente o subvencionado; el que se encuentra fuera del aura de Hollywood y del oropel de las plataformas tampoco ha renunciado a ellas.

Tras la COVID-19, ha tocado el turno de la crisis energética, y también del efecto dominó generado por la guerra en Ucrania. Las sombras de una recesión económica global obligan a tomar medidas dolorosas. No es el universo de Elon Musk, pero se parece.

“Las plataformas digitales dedicadas al audiovisual se parecen cada vez más a las televisiones tradicionales”

La estrategia de las plataformas audiovisuales pasa por el recorte de gastos. Esto se traduce en cierre de oficinas alrededor del mundo y por ende en reducción de plantillas. También de contenidos “originales” y adquisiciones -cancelación de proyectos y redireccionamiento de otros-. Entendiendo la naturaleza tecnológica de las mismas, procede una revisión de sus protocolos de espacio, almacenamiento y manejo de la data a nivel global de sus contenidos. Todo hay que mirarlo.

En otras bardas, recientemente Lionsgate+ (antes Starz Play Internancional) ha cerrado operaciones en Alemania, España, Francia, Italia, Japón, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo así como en los países nórdicos; algo que afectará además a su parrilla de contenidos. Un poco antes, HBO Max actuó en esa dirección. La reducción obligada en gastos tras la fusión con Discovery Networks obligó a cerrar también su avanzada en casi toda Europa. Por el momento, España y Francia se han salvado de la tormenta. Latinoamérica, sin embargo, cosecha un viraje en el interés de la compañía. Se espera que para 2024 hayan más de 110 millones de suscriptores en la región (entre OTT’s y TV paga, Statista) y ese es un potencial que no se puede descuidar.

La publicidad en las plataformas de streaming parece ser una de las vías para equilibrar y mejorar los ingresos; o también convertirse en un caramelo envenenado que aleje a los suscriptores y les obligue a repensar su inversión en las diversas cuentas que puedan poseer. Esto es menos suscripciones en favor de un Perfil Premium o conservar todas ellas sucumbiendo a la ecuación de menos costes vs. más publicidad. La modalidad de cuentas compartidas también actuaría en favor de ello. La propuesta no es inédita en las plataformas. En España, Movistar+ incluye desde hace mucho anuncios antes de cada visionado. HBO Max y Amazon (con Amazon Freevee) ya ofrecen servicios con publicidad incluida en Estados Unidos. Netflix y Disney+ ya se preparan para ello.

“Un flanco que podría resultar positivo en este momento para tales propósitos es la llegada de la temporada de premios. Un alud de films que capitaliza el interés de los espectadores. No obstante, ni Netflix ni Amazon Prime Video parecen contar con un proyecto que pueda medir fuerzas esta vez”

El punto es si la propuesta, que ya es indetenible, llega en el mejor momento. La tendencia a la baja en ingresos publicitarios frente al contexto económico que se avizora, podría no ser un territorio abonado al éxito o en todo caso para un despegue favorable. Quizá represente incluso una oportunidad para la televisión lineal, de cara a su propia reinvención y tratar con un perfil similar lejos del modelo a la carta. Tan solo esta misma semana, en Madrid, Atresmedia Televisión daba la bienvenida a las plataformas a su “nueva temporada”.

“Bienvenidos a la Tele”, guiña la generosa lona colgada en la Plaza Pedro Zerolo de la capital española. “Para todos los que aseguraban que no emitirían nunca publicidad”. La tipografía, color y diseño en general evidenciaba a quiénes en particular era dirigido el mensaje: entiéndase: Netflix, Amazon Prime Video, HBO Max y Disney.

Atresmedia Televisión se ha convertido en un duro líder de audiencias en televisión abierta en la nación ibérica. “Llevamos 30 años haciendo convivir marcas y contenidos. Y eso nos ha convertido en la televisión líder en nuestro país. Creemos que la competencia nos hace mejores. Así que si tenéis cualquier dudilla o necesitáis algún consejo, podéis escribirnos a Cómo llegar a 20 millones de personas cada día…” ha cerrado la bienvenida.

Un flanco que podría resultar positivo en este momento para tales propósitos es la llegada de la temporada de premios. Un alud de films que capitaliza el interés de los espectadores. No obstante, ni Netflix ni Amazon Prime Video parecen contar con un proyecto que pueda medir fuerzas esta vez. Netflix podría mover películas como Blondede Andrew Dominik; Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades de Alejandro González Iñárritu; Atenea de Romain Gavras; o Sin novedad en el frente de Edward Berger. Amazon, sin embargo está muy por detrás de sus posibilidades, aunque su respaldo a films como Master o Nanny ha dado frutos en el circuito de premios para el cine independiente. Otro tanto, quizá, 13 vidas de Ron Howard.

Con sus espejos en el paisaje de las plataformas, son los estudios de siempre los que parecen tener largometrajes que ya labran con mayor fuerza su camino a la gloria áurea. Films con estrellas y superestrellas que hacen también el milagro de elevar las audiencias de las ya de por sí gastadas ceremonias. The Fabelmans de Steven Spielberg; The Banshees of Inisherin de Martin McDonagh; The Empire of Light de Sam Mendes; Babylon de Damien Chazelle, Everything Everywhere All At Once de Daniel Kwan y Daniel Scheinert; El triángulo de la tristeza de Ruben Östlund; o La ballena de Darren Aronofsky quizá tengan mayores posibilidades.

Todo ello, sin embargo, está por verse. Por lo pronto, la temporada de publicidad en las plataformas está por comenzar.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.

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