En la aldea
28 enero 2023

Sí, hay una oportunidad política

“Para alcanzar ese cambio se va a requerir de niveles de coordinación, voluntad y entendimiento muy altos, pero no imposibles de lograr. Para ello muchos nos tenemos que involucrar más en la realidad del país”.

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Henkel García U. | 18 enero 2023

Hay varias realidades en Venezuela que son innegables. La más dura es que hoy, buena parte de las fuerzas democráticas de Venezuela se encuentran disminuidas, fragmentadas y con una clara pérdida de confianza por parte de la ciudadanía. Analizar este punto requeriría un artículo o más, pero sí me animo a afirmar que esa postración y pobre desempeño no solo se debe a errores de los líderes políticos de los diferentes partidos, sino que también se debe a una estrategia bien pensada por parte de quienes tienen el poder.

Una segunda realidad es que hoy la situación económica es mejor que cuando la comparamos con su punto más bajo, el cual se alcanzó a finales de 2020. Sobre este hecho hay que hacer algunos comentarios. Las tasas positivas de crecimiento se debieron a una economía que ya podía funcionar sin las restricciones de las cuarentenas, y también hay que reconocer que el Gobierno, quizá de manera táctica, ha permitido un mejor ambiente para hacer negocios. Hay otra característica a destacar: ese crecimiento ha sido insuficiente, muy desigual y amplificado por sofisticadas campañas de propaganda.

La tercera tiene que ver con la posición de Estados Unidos respecto a la industria petrolera. La licencia otorgada a Chevron no es poca cosa, después de muchos años el petróleo venezolano llega a ese país y es algo que no debe pasar por debajo de la mesa. Eso sí,  también pareciera que hay personas que sobredimensionan el efecto, al menos en el corto plazo, que esta medida tendrá. Sí, tiene un efecto positivo pero bastante limitado. Por otro lado, también ligado a lo internacional, la llegada al poder de líderes políticos afines al gobierno venezolano hace que este se sienta menos aislado, escenario muy distinto al que tenía hace unos años atrás. De hecho, por primera vez cuenta en Brasil y Colombia con gobernantes cercanos al chavismo.

“Hoy la ciudadanía toda es más consciente de la Venezuela que quiere, y para ello tuvimos que experimentar y vivir lo que ya no queremos”

Y una cuarta realidad yace en la disposición de ciertas élites del país a cohabitar con el actual régimen político. No quiero hacer juicio de valor sobre esta posición adoptada, sino destacar el hecho específico que puede deberse a múltiples factores como la visión de imposibilidad de cambio político, desgaste emocional y financiero, ausencia de opciones políticas viables, etc., etc.

Al leer esta lista muchos pudiesen pensar que la estabilidad y sostenibilidad del actual gobierno está garantizada. Que 2023 pasará como un año de tranquilidad y de profundización de su consolidación. No pienso que sea así, y a continuación expongo algunos argumentos para cuestionar tal afirmación:

En primer lugar, existe una reserva política dentro de los diferentes partidos políticos, tanto tradicionales como emergentes. Es claro el desgaste de los líderes de estas organizaciones, pero los partidos cuentan con personas muy valiosas que siguen dispuestas a continuar sus esfuerzos para lograr un cambio político en el país. Quizá sea imposible “la unidad”, pero sí existe una posibilidad de que surja un líder que sea capaz de aglutinar a militantes de los partidos, y también a líderes de otros sectores de la sociedad.

Como segundo punto, la economía pareciera que dio lo que tenía que dar, y que hacen falta cambios más profundos para que el crecimiento continúe. Las estimaciones apuntan a una desaceleración profunda de la actividad económica, y a esto hay que sumarle la inestabilidad monetaria, cambiaria y de precios vistas a finales del año pasado y que encendieron los temores de otro nuevo episodio hiperinflacionario. La gente quiere más y la economía real no está yendo acorde con esas expectativas de los ciudadanos.

Tercero, si bien hay estudios de opinión que señalan una desmovilización de los venezolanos, el comienzo de 2023 no va acorde con esa conclusión. Las masivas protestas reclamando mejoras salariales son muestra del descontento de la gente, del interés de que su realidad económica y profesional cambie. También hay que considerar que la ciudadanía lleva dentro de sí, aunque no lo exprese, la carga emocional de lo ocurrido durante 2017, y también están allí las ganas de vivir en un sistema de mayores libertades tanto políticas como económicas y sociales. Esa energía necesita cauce.

Por último, hay élites que entienden la necesidad de un cambio político para darle rienda suelta a la potencialidad del ciudadano venezolano. Hoy la ciudadanía toda es más consciente de la Venezuela que quiere, y para ello tuvimos que experimentar y vivir lo que ya no queremos. Para alcanzar ese cambio se va a requerir de niveles de coordinación, voluntad y entendimiento muy altos, pero no imposibles de lograr. Para ello muchos nos tenemos que involucrar más en la realidad del país, en su destino, debemos salir de nuestra zona de confort para conseguir esa Venezuela libre y digna.

@HenkelGarcia

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