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18 mayo 2024

Jerrel Kenemore: otro estadounidense detenido por motivos políticos

De acuerdo con la versión de los fiscales, Jerrel fue detenido en una trocha cuando se dirigía hacia San Antonio del Táchira con tres computadoras. Pero un reporte interno sin fecha de Migración Táchira dice que fue detenido en el Puente Internacional Simón Bolívar e hizo su retorno voluntario. Jerrel Kenemore fue arrestado el 17 de marzo de 2022, al tratar de volver a Venezuela desde Colombia. El domingo 30 de julio, tras 57 días sin comer, paró su quinta huelga de hambre.

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Kaoru Yonekura | 01 agosto 2023

Hay quienes se van por el sueño americano y hay quienes se lo traen. El programador informático estadounidense Jerrel Lloyd Kenemore se lo trajo cuando conoció a la venezolana Yasmina Iriarte en Colombia. Prometieron casarse, que él compraría such a pretty house en Valencia y que juntos vivirían felices para siempre.

Desde Texas, Estados Unidos, Jeana Kenemore, hermana de Jerrel, cuenta para La Gran Aldea: “Él se iba a mudar a Venezuela, porque el apartamento donde él y Yasmina vivían en Colombia era muy pequeño. Él pudo viajar a Venezuela desde Colombia dos semanas antes de su detención, tenía todos sus documentos y todo estaba en orden. Después del acuerdo para comprarle la casa al exesposo de Yasmina, Jerrel regresó a Colombia”. Al tratar de volver a Venezuela, fue detenido el 17 de marzo de 2022.

“La detención de Jerrel ocurrió días después de la discreta liberación de otros dos estadounidenses en Venezuela”

De acuerdo con la versión de los fiscales, Jerrel fue detenido en una trocha cuando se dirigía hacia San Antonio del Táchira con tres computadoras. Pero un reporte interno sin fecha de Migración Táchira dice que fue detenido en el Puente Internacional Simón Bolívar e hizo su retorno voluntario. La versión estadounidense cuenta que fue secuestrado por un grupo armado afuera de una bodega en la frontera colombo-venezolana y que, tres días después, fue entregado en un punto venezolano de migración fronteriza.

El testimonio de los otros detenidos por el mismo caso -Yasmina, Peggy Morales, Carlos Piña y Edilio Piña- fue publicada en el portal Infobae: Jerrel fue secuestrado en la frontera por la guerrilla colombiana y entregado a la Policía Nacional Bolivariana (PBN) como parte de los trabajos que hace la guerrilla para los funcionarios militares y policiales venezolanos. Finalmente, la PNB entregó a Jerrel a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

Sea cual sea la historia, contar la de Jerrel es una bastante conocida: la de otro estadounidense capturado en la frontera colombo-venezolana, y que fue imputado por los delitos de conspiración y asociación para delinquir.

Así, Jerrel es uno de los seis estadounidenses detenidos en la sede de la DGCIM de Boleíta, en Caracas, y no es cualquier estadounidense: el 18 de noviembre de 2022 fue declarado como detenido injustamente (Wrongful Detainee) por el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Esto significa que se trata de una detención arbitraria y que su país tiene la obligación de Estado de llevarlo de vuelta.

Mural en Fénix, Arizona, realizado por la artista Antoinette Cauley. Los murales en diversas ciudades estadounidenses recuerdan a quienes son rehenes en otros países (@bofhcampaign).
Mural en Fénix, Arizona, realizado por la artista Antoinette Cauley. Los murales en diversas ciudades estadounidenses recuerdan a quienes son rehenes en otros países (@bofhcampaign).

Agrega el abogado Gonzalo Himiob, vicepresidente de la ONG Foro Penal: “Según nuestra categorización y la de los criterios de las convenciones internacionales, es evidente que el caso de Jerrel es una detención arbitraria por motivos políticos. Se trata de un rehén, que es una persona arbitrariamente detenida, en este caso, por un Estado, para forzar a otro Estado a ceder a sus pretensiones. Un rehén es una persona utilizada como ficha dentro de negociaciones en las que lo que pase, poco o nada tiene que ver con el derecho. Esto es indiscutible en casi todos los casos de los estadounidenses que están detenidos en Venezuela”.

No hay que olvidar que la detención de Jerrel ocurrió días después de la discreta liberación de otros dos estadounidenses en Venezuela.

Desde luego que las negociaciones entre el gobierno estadounidense y el venezolano siguen y no solo porque, durante la semana del 19 de junio de este año, ocurrió otra visita de Roger Carstens, el enviado presidencial para Asuntos de Rehenes de los Estados Unidos (SPEHA, por sus siglas en inglés). El afán de lograr acuerdos petroleros y energéticos entre ambos países sigue allí con la misma fuerza del contrapunteo por las sanciones y las elecciones.

Mientras tanto, Jerrel sigue detenido sin pruebas en su contra y viviendo un retraso procesal grosero: en lo que va de 2023, al menos van doce audiencias diferidas de un juicio que espera comenzar otra vez tras la destitución de la juez anterior. Esto es otra de las tantas historias que conoce el abogado Alí Daniels, coordinador de la ONG Acceso a la Justicia:

“El derecho penal venezolano se rige por el principio de inmediación, es decir, el juez debe ser el mismo durante todo el juicio. Así que, si hay cambio de juez, el juicio vuelve a comenzar. Este cambio de juez en los juicios que están a punto de terminar es lo que hemos denominado condena anticipada, porque como los juicios no tienen sustentación en los hechos, se trata de prolongar la prisión preventiva lo más posible y esto es una política de Estado que ocurre en la mayoría de los casos políticos”.

Entre tanto, de acuerdo con Jeana, a su hermano todavía no se le ha informado quién es su defensor público.

Pero lo que más preocupa a la hermana del estadounidense es que él acaba de parar su quinta huelga de hambre -y no la tercera como se ha dicho-. Fue el domingo 30 de julio. Llevaba 57 días sin comer para exigir la liberación de su prometida Yasmina, detenida en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF).

“[La semana pasada] me informaron que estaba muy débil y que creían que podría morir. Cuando hablé con él, admitió que ya aparecieron algunos síntomas que le preocupan… Mi hermano ha tenido dos intentos de suicidio desde su detención y ahora está deteriorándose en cautiverio de Maduro, mientras él y Biden evitan llegar a un acuerdo, porque ninguno de los dos puede tener lo que quiere”, dice Jeana.

Otras fuentes que pidieron mantenerse anónimas declararon que, en efecto, “Kenemore está muy muy muy flaco, casi cadavérico” y que “ya no se parece a él”.

De manera extraoficial, se supo que Jerrel cesó su huelga luego de que el domingo 30 de julio, antes del mediodía, Yasmina fuera trasladada desde el INOF hasta la DGCIM. Para el cierre de esta nota, Yasmina permanecía en la DGCIM.

Jeana espera que con el traslado de la prometida de su hermano, él comience a comer, sobre todo porque no sabe si está recibiendo tratamiento médico para las patologías que se agravaron tras un accidente vehicular que él padeció en 2017. Los hermanos Kenemore solicitaron que dichas patologías no fueran publicadas.

“Estoy asumiendo que hay médicos que lo están chequeando todos los días -dice Jeana-. Sé que estuvo recibiendo hidratación intravenosa, pero no sé más, porque las llamadas son de cinco minutos dos veces a la semana. Pueden ser hasta veinte minutos, pero es una decisión arbitraria. Nos graban la llamada, así que él no me cuenta todo, solo me dice qué hace”.

El abogado Daniels advierte que se trata de un detenido que reviste mayor indefensión por no tener representación consular de su país que lo pueda visitar en la DGCIM, y que su integridad personal es responsabilidad del Estado venezolano.

Cabe mencionar que en diciembre 2022, once días después de que el preso político teniente coronel Igbert Marín Chaparro comenzara su segunda huelga de hambre, Jerrel se unió para también denunciar la escasa alimentación; la negación de atención médica y de salida al patio para tomar sol; los castigos sin motivos y la instalación de cámaras en celdas y baños para ser vigilados las 24 horas. Jerrel, además, fue sometido a incomunicación prolongada en una celda a oscuras y esto es una tortura tan cruel como que su sueño de vivir en Venezuela esté atrapado en el sótano de esa “casa” donde cualquier ilusión se convierte en una pesadilla.


*Las fotografías, de Jerrel Kenemore y la del mural, fueron facilitadas por la autora, Kaoru Yonekura, al editor de La Gran Aldea.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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