En la aldea
23 mayo 2024

El gran actor ausente

“Ese acuerdo entre gobiernos, en función a sus intereses obvios, puede resultar irrelevante más allá de ellos. ¿Será capaz Biden de desandar lo andado y restituir las sanciones si Maduro se niega a aceptar testigos internacionales o no suelta a los presos políticos? Mientras, millones de hombres y mujeres, 85% según Delphos, están hartos del chavismo y claman por un cambio político. Ese actor olvidado que es la única garantía firme para construir la gran alianza política, sin cálculos mezquinos, que termine con esta tragedia”.

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Francisco Suniaga | 18 octubre 2023

Se ha anunciado con bombas y platillos la firma de un acuerdo entre el gobierno de Nicolás Maduro y el de los Estados Unidos. En medios tradicionales y redes, los comentarista han especulado (sólo eso porque los dos actores de la negociación nada han declarado y los representantes de la oposición, actor esta vez apartado de la mesa,  quizás hasta ignoren el contenido del acuerdo en su totalidad y tampoco nada han dicho) sobre supuestos convenios en materia de primarias opositoras, elecciones de 2024, inhabilitados y presos políticos.

Ese acuerdo entre gobiernos, en función a sus intereses obvios, puede resultar irrelevante más allá de ellos. Estados Unidos requiere petróleo y gas, para lo que viene en el plano mundial si las cosas siguen como van, y necesita que Venezuela pueda estar en condiciones de producirlos. Levantarán las medidas contra PDVSA, tomadas en una situación “igual nomás que diferente”, y de paso utilizan la decisión para obtener ganancias democráticas en Venezuela que se traduzcan en votos en noviembre de 2024. ¿Y Maduro?Accede a lo que tanto quiere y necesita, más dinero para poder bachear los huecos de la corrupción e ineficacia del régimen que preside y aumentar sus chances de ganar las elecciones del ‘24. “Peor que el chavismo sin Chávez, es el chavismo sin real”, Nacho Ávalos dixit.

“¿Quién garantiza el cumplimiento de lo acordado?”

La oposición venezolana es el tercer actor del tinglado que parece, confuso, pero no está, es cuestión de afinar la lupa y pensar en las elecciones de 2024. La Plataforma Unitaria, principalmente UNT y PJ (y también Henrique Capriles, que es y no es de PJ), no ha expuesto abiertamente sus intereses, pero me atrevo a especular -por la actitud asumida con relación a las primarias (no participar) y el empeño en que el acuerdo se firme antes del 22 de octubre- que les bastaría con ser reconocidos por los dos gobiernos, en particular por el de Joe Biden, como los únicos y legítimos representantes de la oposición toda. Una tajada definitivamente menuda, pero que constituye el primer paso de Armstrong en la Luna a la hora de acometer las elecciones en 2024.

Por otro lado, está la oposición que mantiene a las primarias como la opción que los legitimaría de cara a la grande del año que viene. Aquí la única cuestión incierta es con qué ventaja va a ganar María Corina Machado. No peca de mala intención quien piense que esa realidad, inamovible con o sin la participación de UNT y PJ (según las encuestas), pueda haber sido la causa del retiro de ambos partidos de esos comicios previos.

Resumiendo, los líderes de la oposición han escogido dos caminos para llegar a la candidatura: primarias y no primarias. Ambas decisiones dentro de las líneas de lo válido en política, cada quien trata de maximizar sus recursos y minimizar sus deficiencias. En lo personal creo que camino de buscar el reconocimiento de gringos y Maduro, como plataforma de lanzamiento, presenta una dificultad importante: ¿Quién garantiza el cumplimiento de lo acordado?, ¿será capaz Biden de desandar lo andado y restituir las sanciones si Maduro se niega a aceptar testigos internacionales o no suelta a los presos políticos? Diría que no, que el interés en la seguridad energética de Estados Unidos, la razón política real del acuerdo, sería prioritario y de la retórica no pasaría.

En un juego tan diabólico como la política, es válido que los adversarios no le concedan a María Corina Machado las ventajas de celebrar unas elecciones primarias para que resulte ungida no sólo como candidata sino como lideresa de la oposición. Pero ni tan cerca que queme al santo ni tan lejos que no lo alumbre. Más allá de que el sentido mismo de la democracia queda afectado por esa decisión, está el hecho real de que Machado es en las actuales circunstancias un activo demasiado valioso para jugar a su liquidación. Es en este momento la figura más creíble que tiene la oposición de frente al actor más importante: el pueblo venezolano. El mismo que ha sido ignorado y está ausente a la hora de los acuerdos. Esos millones de hombres y mujeres, 85% según la encuestadora Delphos, que están hartos del chavismo y claman por un cambio político. Ese actor olvidado que es la única garantía firme para construir la gran alianza política, sin cálculos mezquinos, que termine con esta tragedia.

Por cierto, para evitar suspicacias, ratifico que este domingo 22 voy a votar por Andrés Caleca.

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