En la aldea
24 mayo 2024

“El Burro” Martínez no sabe de primarias y quiere ser Presidente

Luis Eduardo Martínez es diputado de la parcialidad de Acción Democrática intervenida en 2020 por el TSJ, y miembro destacado del grupo de los “Alacranes”. A pocos días de las primarias de la oposición lanzó su candidatura presidencial para las elecciones de 2024. Fue gobernador de Monagas y abandonó el cargo dos meses antes de culminar su gestión bajo acusaciones de corrupción. Un escándalo por supuesta estafa en una empresa de inversión lo tuvo en la picota. Hoy, con los mismos argumentos de Diosdado Cabello, pone en duda la validez de la Primaria y la victoria de María Corina Machado.

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Omar Luis Colmenares | 06 noviembre 2023

A seis días de las elecciones primarias de la oposición, realizadas el pasado domingo 22 de octubre, el diputado de la parcialidad de Acción Democrática (AD) intervenida en 2020 por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Luis Eduardo Martínez anunció su candidatura para las elecciones de 2024.

Un gesto de operador a todas luces oportuno para los interesados, que fue avalado por lo que aún se llama Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y al que le quiso dar trascendencia destacando, en las afueras de la casa del “partido del pueblo”, en Urbanización La Florida, “que la tolda blanca ya lleva 25 años sin presentar una candidatura propia”, según lo citó el portal deGlobovisión.

Algo encomiable. Un compromiso ineludible. Una muestra de vocación de servicio y de espíritu de sacrificio, sin duda. Y un ejemplo de obediencia debida con sus mandantes de adentro, aunque principalmente de afuera, diría un malpensado.

“Pretensiones de este tipo, en las que sacan a relucir la legitimidad de una tarjeta con 82 años de historia, son las que inevitablemente llevan a cuantificar el kilometraje que separa a estos impostores de aquellos dirigentes del partido que se expusieron en las épocas duras de anteriores dictaduras”

Porque las suspicacias con el señor Luis Eduardo Martínez, conocido como “El Burro” Martínez (una vez contó que el apodo le viene de su parecido con un superior al que le decían burri-burri en sus tiempos de estudiante en el Liceo Militar Ayacucho), tienen su razón de ser: su nombre figura entre los integrantes de los “Alacranes”, ese grupo que desde la oposición acata con tanta diligencia las más apuradas directrices oficialistas, y, a la vez, su imagen ha circulado con asiduidad por las redes y no precisamente debido a que sea un influencer, sino porque ha estado involucrado en escándalos que apuntan a supuestas estafas. Esto es importante refrescarlo en las primeras de cambio porque, de alguna manera, explica un comportamiento que ya es casi común entre los desleales que abundan en la política criolla: son personajes que arrastran un caudal de sospechas, acusaciones y denuncias y que, sin el menor pudor, se prestan al robo de las insignias del partido que una vez los acogió en su seno como militantes. “El Burro”, hay que reiterarlo, es uno de esos adelantados.

Huida hacia adelante

Así lo refleja parte de su historial. “El Burro”, según sus palabras, comenzó su andadura política en las filas de AD a los 18 años, de la mano de Guillermo Call, quien fue su profesor en Maturín, donde realizó sus estudios universitarios. Nacido en Aragua, cursó en los liceos militar y Agustín Codazzi, de Maracay. Al egresar, se fue al estado Monagas.

En este estado -de donde es oriundo el desaparecido Luis Alfaro Ucero, secretario general y uno de los hombres fuertes del partido en los tiempos previos al chavismo que tantas fatalidades auguraban-, es recordado por haber dejado a mucha gente “entendiéndose” al emprender una sospechosa huida bajo acusaciones de corrupción y abandonar el cargo de gobernador, que desempeñó entre 1995 y el 2000.Ya había comenzado la tragedia del chavismo que aún sumerge al país.

“Yo salgo faltando mes y medio o dos meses para terminar mi gestión. Tampoco era un largo periodo que quedaba por delante. Estaba enfermo. La gente lo sabe. Estuve hospitalizado”, justificó su ausencia unos años después al portal Contrapunto.com. Superados los temores -y los problemas de salud- y seguramente confiado en la frágil memoria del venezolano, “El Burro” Martínez, quien es ingeniero agrónomo egresado de la Universidad de Oriente (UDO), regresó a la palestra y se convirtió en vicerrector administrativo de la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (UGMA). Luego se desempeñó como máxima autoridad de la Universidad Tecnológica del Centro.

No obstante, el actual rumbo político de Luis “El Burro” Martínez fue delineado cuando resultó electo diputado de la Asamblea Nacional oficialista en representación de la facción de la AD intervenida en 2020 por el Tribunal Supremo de Justicia, vale decir: cuando se integró al sector blanco de los nunca bien ponderados “Alacranes”.

Fue un momento esclarecedor. El TSJ nombró a una junta ad hoc autorizada para utilizar la tarjeta electoral, el logo, los símbolos, los emblemas, los colores y cualquier otro concepto propio del partido Acción Democrática. La instrucción fue la de llevar adelante el proceso de reestructuración necesario de la formación. Eduardo Martínez la acató sin recato.

En 2021, el diputado participó como candidato de la intervenida AD a la Gobernación del estado Aragua. En ese entonces, promovió con efusividad la participación en las llamadas Zonas Económicas Especiales impulsadas por el chavismo. Y con respecto a la relación con el Tren de Aragua, dijo que quería enterarse en detalle del Proyecto Alcatraz llevado a cabo en la Hacienda Santa Teresa, para evitar el camino de la represión.

“El Burro” presidente

Hoy es el anuncio de la aspiración presidencial -hecho prácticamente cuando centenares de miles de venezolanos se alistaban para aclamar a María Corina Machado– el punto que vuelve a colocar a Martínez como una figura que, vaya casualidad, sabe sincronizar sus acciones con las que promueve el oficialismo. En este caso: restarle validez a las primarias.

El anuncio de su candidatura fue respaldado por el secretario general del partido, Bernabé Gutiérrez, quien en julio de 2022 había anunciado sus aspiraciones para las presidenciales y a quien “El Burro” le agradeció tan enorme acto de desprendimiento. Por mucho que se intente, el intercambio de alabanzas y reivindicaciones históricas publicado por Globovisión -con datos de una nota de prensa de la AD intervenida- no puede dejar de verse como una parodia de mal gusto.

La cosa se desarrolló así: el jefe de los “Alacranes” blancos exhortó a Luis Eduardo Martínez a trabajar con organización y disciplina para obtener el triunfo electoral el próximo año. Le adelantó que él, por su parte, se dedicará a fortalecer el partido blanco para convertirlo en el próximo presidente de Venezuela. Precisó que ante un país que sufre la peor pesadilla de su historia, Acción Democrática no podía dividirse en un proceso interno.”Yo tomé la iniciativa para que vayamos con un solo candidato, que tengo la seguridad que saldrá airoso”, lo citó Globovisión.

Uno no sabe si al hacer esta invocación a la unidad, Bernabé quiso incluir a la AD que encabeza el exdiputado Henry Ramos Allup y que participó en las primarias con Carlos Prosperi, secretario de Organización de esa rama adeca que rechaza la intervención del TSJ. Lo que sí llama la atención es que, a veces, las acciones entre representantes de uno y otro bando no se alejan tanto. Ejemplo: Martínez desestimó las primarias y Prosperi la criticó antes, durante y después.

¡Lástima que “El Burro” no se midió con el resto de opositores! Tal vez le habría restado un par de votos a María Corina Machado. Nunca se sabe. Lo que sí había hecho, en vísperas del tsunami de las primarias, era explayarse en sus declaraciones: “Acción Democrática es una sola, la de la tarjeta, la de los valores, y con un solo candidato. Estas puertas están abiertas, cualquiera que se sienta vinculado está llamado a incorporarse. A partir de hoy se escribe una nueva historia, la de una AD única dispuesta a ganar las elecciones”, recogió Globovisión.

Arrastrado por la euforia, exclamó: “Los venezolanos y las venezolanas pueden estar seguros de que vamos a ganar las presidenciales y vamos a gobernar para todos, para el bien de la mayoría del país”, dijo Martínez. Pero no se quedó ahí. También agregó: “Hoy estamos orgullosísimos de ser militantes de Acción Democrática, desde donde hemos demostrado que primero que todo está el pueblo de Venezuela. Estamos muy comprometidos con la inmensa responsabilidad de representar a un partido histórico”, destacó para infoabe.com.

Sin ética ni sindéresis

Parrafadas de este tenor son las que conducen a tomar aire a muchos venezolanos, sobre todo a quienes tuvieron su corazón adeco, pero también a los que no. Pretensiones de este tipo, en las que sacan a relucir la legitimidad de una tarjeta con 82 años de historia, son las que inevitablemente llevan a cuantificar el kilometraje que separa a estos impostores de aquellos dirigentes del partido que se expusieron en las épocas duras de anteriores dictaduras, a imaginar los años luz que los distancian de notables hacedores de una política venezolana que permitió sentar los cimientos de un sistema democrático que no tenía antecedentes en el país y que durante un tiempo -no tanto, es verdad- fue un modelo en América Latina.

La añoranza se hace más profunda en la medida en que políticos -¿se pueden llamar así?- de medio pelo, como es el caso, pretenden enarbolar banderas democráticas e ideológicas que les son ajenas, como lo demuestran sus procederes. ¿Está, por ejemplo, al tanto este señor -y los otros que lo acompañan en la secta de “Alacranes”- de que Acción Democrática llegó a ser al final de los días de Rómulo Betancourt el partido más numeroso de una renovada Internacional Socialista? (Rómulo Betancourt, político de nación. Manuel Caballero. Editorial Alfa).

¿Es posible esperar -la respuesta es obvia- de personajes de esta catadura la celebración de encuentros de discusión para realizar penetrantes análisis de la situación venezolana o estudios rigurosos de su evolución política del tipo, digamos el Plan de Barranquilla, para someterlos al debate de su militancia y del país en general?

Es cierto: hay que poner los pies en la tierra y no esperar peras del olmo. Pero nunca será redundante evidenciar no ya la inexistencia de un tantico de sindéresis (capacidad natural para juzgar rectamente, con acierto. Por si acaso), palabra que gustaba a los buenos adecos, sino la ausencia de un mínimo de ética y la sobreabundancia de desvergüenza de tanto politicastro.

La pirámide del escándalo

La burbuja de escándalos que rodeó a “El Burro” Martínez y que ha querido dejar atrás lo tuvo como figura protagónica junto con parientes cercanos: su yerno, su hija y dos sobrinos. Se trató de un entramado de la empresa de inversión Saint Michael Investment, que fue demandada en 2021 por unas 600 víctimas que perdieron sus ahorros engañados por la aplicación del clásico esquema Ponzi, como reveló en su momento el portal Armando.info en un reportaje titulado “Una Pirámide con Ambiente Familiar y Buzón Político”.

De este hecho, que fue ventilado públicamente a partir de 2018 y que ya en 2020 tenía a numerosos clientes reclamando la falta de pagos, se llegó a una denuncia por estafa que cursó ante la Fiscalía 6ta. con competencia nacional, bajo el Nº MP-158852-2021. “El Burro” se evadió eliminando su nombre de los documentos legales de la empresa, primero, y luego eliminando todas las cuentas de sus redes para no responder a los desesperados clientes. Aseguró que nunca formó parte de su directiva y se distanció de su yerno, Elías Navarro.

Sin embargo, mediante una revisión del registro comercial de Florida, Armando.info cotejó las historias de Saint Michael Investment y de Eduardo Martínez Hidalgo y comprobó que “El Burro” Martínez aparece como registrador de Saint Michael Investment en 2017. “Estos archivos comerciales de Florida también dejan por sentado que otra compañía, Taking Solutions LLC, tiene en común con Saint Michael Investment, además de la ubicación, a los mismos miembros”.

La investigación que realizó el portal en su momento reveló que la documentación fundacional de la compañía apunta a Elías Navarro Cesín, su yerno; y a Melina Martínez, su hija. La firma de Martínez refrendó la constitución de la empresa.

Del más reciente lance de Martínez, quien también es vicepresidente de la Comisión de Diálogo Paz y Reconciliación de la Asamblea Nacional, es poco lo que ha trascendido en estos días, tal vez debido a la confusión ocasionada en el chavismo y sus alrededores por la movilización opositora.

De hecho, para referirse a las primarias esperó un tiempo prudencial. Y una vez que habló, su dictamen coincidió -¡Otra casualidad!- con el de Diosdado Cabello en dos puntos clave: en que la cifra de votantes fue de apenas 645 mil venezolanos, y en exigir mayor rigurosidad a los órganos que les corresponde investigar las responsabilidades de “un gran engaño al pueblo de Venezuela”.

Sin embargo, mientras no se diga lo contrario, es de suponer que sigue en pie el anuncio de medirse con la tarjeta blanca al candidato oficialista en la contienda electoral prevista para el año 2024. Los escrutinios de su iniciativa, probablemente, los irá recibiendo a cuentagotas. De momento, tal como lo asomó en Instagram, ya tiene eslogan: Luis Eduardo. Presidente 2024. Unidos se vive mejor.

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