En la aldea
21 julio 2024

Cinco preguntas fraudulentas y una invención desesperada

“De ir a votar, votaría cinco veces NO por una primera y simple razón, porque ellos quieren que vote cinco veces SÍ. Las demás razones jurídicas, políticas y humanas igual me llevarían a votar ‘no’ en ese referendo inútil y antijurídico. Si la patria está en peligro de perder la disputa, no será por votar o no votar el 3D. Las contradicciones y los errores son solo del régimen”.

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Francisco Suniaga | 15 noviembre 2023

De su chistera infinita de trucos políticos, el régimen chavista extrajo el último: el referendo consultivo sobre la Guayana Esequiba. El primer intento de usarlo fue contra las primarias de la oposición democrática; era el mecanismo ideal para descarrilarlas. Había que impedirlas sin levantar mucho polvo y nada mejor para lograr eso que fuese a solicitud de la víctima del timo. Ante las evidentes dificultades logísticas y escasez de dinero de los opositores para realizarlas, Elvis Amoroso, pretendiendo hacerle honor a su apellido, ofreció entonces solventar todos los problemas poniendo el Consejo Nacional Electoral (CNE) a la orden. Sólo había una condición, realmente una minucia fácil de superar: suspender la celebración de los comicios opositores hasta después del referendo. Con buen juicio, la oposición tomó la mejor decisión posible y siguió adelante según su propio cronograma.

De inmediato, a finales de octubre, todavía con el ojo hinchado por el tortazo de las primarias del 22, el CNE aprobó las preguntas del referendo y poco a poco comenzó a develarse su intención. Nuestras mentes jurídicas más brillantes diseccionaron la naturaleza de la consulta. El doctor Héctor Faúndez en su artículo de Runrunes lo definió como “cinco preguntas largas y complejas, de naturaleza eminentemente jurídica, formuladas de manera enmarañada, que siempre nos remiten al derecho internacional, y que no se pueden responder simplemente con un sí o un no”. Por su parte, el doctor Allan Brewer-Carías aportó una pieza en cuyo título sintetiza su parecer: “El referendo consultivo sobre el Esequibo: errado, inconstitucional, inútil, inconveniente, inoportuno, irresponsable y contrario a los intereses del país”.

“La razón de ser del referendo, su motivación más profunda, reside en lo único que verdaderamente les preocupa: mantenerse en el poder”

También formula el doctor Brewer-Carías una pregunta en cuya respuesta yace una realidad ineludible: “¿Cuántos venezolanos tienen el conocimiento mínimo para poder dar una respuesta seria a preguntas jurídicas y técnicas referidas al Laudo Arbitral de 1899, en particular sobre la ‘línea’ fronteriza que fijó, el contenido del Acuerdo de Ginebra de 1966, la Corte Internacional de Justicia y sus competencias, y por qué Venezuela está demandada allí por el Estado de Guyana?”. Aparte de los juristas citados y otros especialistas en la materia, nadie más.

La lectura de estos maestros ha ayudado sin duda a clarificar el horizonte jurídico y, quienes no los hayan leído, están invitados a hacerlo (asociados en hipervínculos a sus nombres en el segundo párrafo de este escrito). En esas y otras opiniones queda demostrado que, de bulto, esto es una estupidez jurídica y que si la patria está en peligro de perder la disputa, no será por votar o no votar el 3D. Las contradicciones y los errores son solo del régimen. Bastaría para entenderlo, haber visto a Nicolás Maduro declarando que Venezuela no reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, y, al día siguiente, ver a Delcy Rodríguez presentando argumentos en ese mismo tribunal.

Pero si algo han demostrado Maduro y sus secuaces es que, aunque cometan muchas estupideces, no son estúpidos. La razón de ser del referendo, su motivación más profunda, reside en lo único que verdaderamente les preocupa: mantenerse en el poder. Aunque, así como los gánsteres de las películas ordenaban “hazlo que parezca un accidente”, necesitan que parezca que “ganaron” unas elecciones, de tipo más o menos democráticas, sus preferidas. No tienen ahorita ni real ni gente para tirarse una de Ortega. Se los dice Félix Seijas Rodríguez en la entrevista concedida a Alejandro Hernández en esta La Gran Aldea: “Ellos están en el piso en cuanto a apoyo popular y en términos electorales ese piso no llega al 15%, cuando necesitan, como mínimo, 30% si no la elección se les vuelve inviable”. O sea, imposible de manipular.

El arma secreta (los tiranos siempre tienen una, el más reciente, Saddam Hussein) para superar ese muro es cobijarse con la bandera nacional. “El patriotismo es el último refugio de un canalla”, advertía Samuel Johnson hace ya dos siglos y medio. Pues bien, a estos canallas, que no les importan las penurias de millones de venezolanos que viven en el territorio nacional ni los miles de muertos que han causado sus políticas, ni la destrucción de la economía ni de la geografía nacional. Que les saben a casabe los millones de refugiados que han generado, ahora resulta que Venezuela les duele en el alma y quieren derramar sangre por la amada patria.

La sangre de otros, por supuesto, porque la de ellos, ni de vaina. Así que esto del Esequibo, que comenzó ya con una gloriosa marcha militar, entre las tranquilizadoras cercas de Fuerte Tiuna, probablemente termine en un incidente fronterizo donde mueran algunos muchachos reclutas de Puerto Cabello o Petare. Incidente que servirá para levantar y liderar un tsunami de patriotismo que los catapulte al piso del 30% de apoyo electoral, desde donde puedan maniobrar y “ganar” las elecciones de 2024. A eso se concreta el caso Guayana Esequiba.

Por esa razón, de ir a votar, votaría cinco veces NO por una primera y simple razón, porque ellos quieren que vote cinco veces SÍ. Las demás razones jurídicas, políticas y humanas igual me llevarían a votar ‘no’ en ese referendo inútil y antijurídico, pero la que a ellos les importa es la primera. Mientras tanto, el reloj corre y ojala en abril de 2024, cuando deban presentar en la Corte los argumentos en defensa de esa Venezuela que dicen amar, se presenten y los expongan. Pero ya dijeron que no van a ir, a ellos lo que de verdad los trasnocha es alcanzar el 30% de votos, lo demás no importa.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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