
Dignora Hernández: “la lucha es Venezuela”
Exdiputada y dirigente de Vente Venezuela, Dignora Hernández pasó casi dos años encerrada de forma ilegal y sin derecho a la defensa en El Helicoide. La suya es una de las cinco voces que recoge el documental “Manual para volver”, producido por La Gran Aldea y disponible en YouTube desde el 14 de junio
A Dignora Hernández la vimos y escuchamos el 28 de julio en su regreso al activismo en las calles de Caracas. Justamente haciendo lo que el régimen quiso impedirle. Vente Venezuela convocó a una serie de asambleas ciudadanas a propósito de los dos años de la elección presidencial en la que Edmundo González se impuso a Nicolás Maduro. El evento que desnudó el gran fraude electoral.
En aquel momento, Dignora Hernández —secretaria política nacional de Vente—, estaba encerrada ilegalmente en una de las mazmorras de El Helicoide, el mayor centro de reclusión de presos políticos del régimen de Maduro y también de la hoy mandataria encargada, Delcy Rodríguez.
«Sigue en la lucha»
La tarde del 20 de marzo de 2024, los venezolanos vieron por redes sociales un video en el que varias personas vestidas de negro y con los rostros cubiertos, forzaban a una mujer a montarse en una lujosa camioneta gris. Y escuchamos su grito pidiendo auxilio.
Era Dignora. Nadie la ayudó. Los de negro eran miembros de la División de Investigaciones Penales de la Policía Nacional Bolivariana.
Ese día, cuenta en el documental Manual para volver, debía acudir a una cita médica. Por alguna razón que ella define como “un llamado espiritual”, antes de salir del edificio donde estaba viviendo en la avenida Sucre de Los Dos Caminos, Dignora se despidió.
Habló con un amigo para dejar un mensaje a su familia. Así lo cuenta en el documental producido por La Gran Aldea.
“Si el régimen me toma en cautiverio, me gustaría decirle a mi madre, decirle a mis hermanos, que no se preocupen, que si ellos están bien, yo voy a estar bien”.
A su hermano le dijo: “sigue en la lucha. Sigue trabajando. Y, por favor, recuerda que tenemos muy clara la meta, la lucha es Venezuela”.
Su tercera despedida intentó ser tranquilizadora. Entró en la habitación de su sobrina María Laura, a quien quiere como a una hija, para contarle que tenía que salir al médico. “Espérame”, le dijo.
“La espera duró 690 días y todavía no la he abrazado”, cuenta en “Manual para volver”, grabado poco tiempo después de su excarcelación ocurrida el 8 de marzo de 2026. Una liberación condicional que no fue producto de una rectificación del sistema de justicia, sino obligada tras los eventos del 3 de enero que condujeron a Maduro y a Cilia Flores a una prisión estadounidense.
Una vulgar cacería
“Fue una vulgar cacería —explica—, no me aprehendieron, me cazaron”. Dignora Hernández salió alrededor de la 1 de la tarde y de inmediato notó que la seguían. Se identificó tres veces, dio su nombre en voz alta, les dijo que era exdiputada de la Asamblea Nacional electa en 2015, que era la secretaria política nacional de Vente, que trabajaba con María Corina Machado. Les preguntó quiénes eran, qué querían. Y como no obtuvo respuesta alguna, se echó a correr. Pero estaba rodeada.
“Mi grito de auxilio no es porque me están llevando, es para que el mundo sepa que estamos pidiendo auxilio por la libertad de Venezuela”, reflexiona en el documental. Y reconoce que también tuvo miedo.
“Y para que no me mataran”.
En la mira
Dignora Hernández cuenta que desde los 13 años estuvo involucrada en la actividad política. Nacida en 1968, es licenciada en Educación. Fue electa diputada suplente de la Asamblea Nacional por el estado Monagas para el periodo 2016-2021 como representante de la Mesa de la Unidad Democrática y por el partido Cuentas Claras, una organización fundada en 2008 en el estado Carabobo por el exalcalde valenciano Vicencio Scaranno y en la que militaban otros dirigentes políticos regionales como Deyalitza Aray y Carlos Berrizbeitia.
Más tarde –en noviembre de 2017- se unió a la fracción parlamentaria “16 de Julio”, conformada por trece diputados de Convergencia, Vente Venezuela, Cuentas Claras y Alianza Venezuela, entre los que se encontraban Richard Blanco, Biaggio Piglieri y Omar González.
«Siempre han existido simuladores de lucha en la oposición”
En una entrevista para El Diario de Madrid, explicó:
“Fui diputada de la Asamblea Nacional electa en 2015. Allí ejercí como subjefa de la fracción parlamentaria 16 de Julio, un grupo que se caracterizó por ser muy crítico no solo del régimen, sino también de sectores de la oposición que comenzaron a normalizar la tiranía. Eso no es nuevo: siempre han existido simuladores de lucha en la oposición venezolana”.
A ese medio también le contó sobre su decisión de abandonar Cuentas Claras: “Estaba decepcionada de esa oposición falsa. Hablé con quien me había postulado y le expliqué que no compartía las posiciones de la organización. Le pedí retirarme para incorporarme a una que fuera coherente con el objetivo por el cual participé en 2015. Fue un proceso respetuoso. En 2018 me incorporo a Vente Venezuela. Comencé como afiliada y luego pasé a formar parte de su Dirección Nacional”.
En noviembre de 2018, ese grupo de diputados impulsaron la declaratoria del exjefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero como persona non grata por sus actividades y conexiones con el gobierno de Maduro, que si bien se aprobó también fue cuestionada por otros sectores de la oposición y calificada de “extremista”.
Fue su trabajo con Vente lo que el gobierno de Maduro no pudo tolerar: “Fui Coordinadora de Operación Política del comando de campaña de María Corina Machado, encargada de la articulación con distintos factores políticos. Ese rol me puso directamente en la mira del régimen”.
No pudieron
“En El Helicoide uno deja de ser dueño de su vida; es un depósito de personas”, le dijo Dignora al medio español El Debate el 15 de febrero de 2026, a menos de una semana de su excarcelación: “Allí te lanzan y te dicen que no saldrás de ahí hasta que no haya una negociación, mientras que el régimen niega que haya presos políticos”.
Como otros tantos prisioneros del régimen, Dignora Hernández no tuvo derecho a la defensa, no pudo designar a un abogado privado, no hubo orden de captura al momento de su secuestro, no conoció los detalles de su expediente, estuvo en condición de desaparecida por ocho días y tuvo que esperar 72 días para que se llevara a cabo la audiencia de presentación.
También pasó por periodos de incomunicación y aunque no fue golpeada ni maltratada físicamente, lo que describe sobre su situación durante su prolongada detención ilegal califica dentro de los parámetros de tortura, con sesiones de interrogatorios en los que amenazaban con detener a su sobrina María Laura.
“Trataban de quebrarme”, cuenta, pero no lo lograron. Dignora Hernández volvió a la lucha política. Y el objetivo es el mismo.
Documental Manual para Volver.