En la aldea
24 mayo 2024

El 16N no es la panacea, pero podría sacar a Juan Guaidó del estancamiento

El sociólogo Trino Márquez cree que la protesta convocada por el Presidente de la Asamblea Nacional es una oportunidad para que los ciudadanos saquen a la calle su espíritu de lucha contra la precariedad generada por Maduro. Por su parte, el politólogo Ángel Álvarez subrayó que la movilización permitirá al líder opositor seguir avanzando en la lucha internacional.

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Sofía Nederr | 13 noviembre 2019

En medio de los cuestionamientos porque no ha logrado la meta de su lucha, como lo es el “cese de la usurpación”, el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó (que se juramentó como presidente encargado el 23 de enero), convocó a una protesta nacional el 16 de noviembre (16N). Aunque han surgido dudas y expectativas sobre esta nueva actividad de calle, lo cierto es que la fecha señalada representa un reto para el también diputado de Voluntad Popular (VP) quien funge como líder de la oposición.

“Guaidó está tratando de revivir las protestas de calle en vista de su parálisis, que es la misma del país y de la política venezolana, y luego de que no alcanzó sus objetivos de principios de este año. Su consigna de ‘cese de la usurpación’, ‘gobierno de transición’ y ‘elecciones libres’ no es más que eso. Necesita reconquistar su presión de calle, y en medio de un terreno internacional que se está moviendo, tratar de seguir avanzando”, puntualizó el politólogo Ángel Álvarez.

Cree el analista que esa es la única vía para tratar de retomar la presión sobre el Gobierno, especialmente cuando se avecinan unas elecciones parlamentarias que no podrá evitar.

Trino Márquez: “El próximo 16 de noviembre representa una extraordinaria oportunidad para demostrar que los ciudadanos no se han rendido y que el cambio les interesa”

“Estas protestas no tienen ningún objetivo. Los objetivos en política se logran con una suma de acciones. No sabemos cuál es la nueva estrategia de Guaidó visto que su eslogan de tres fases no se concretó”, subrayó Ángel Álvarez.

El analista acotó que no se puede decir que la protesta del 16N es extemporánea o no, cuando se desconoce si existe un plan de muchas más protestas.

El sociólogo Trino Márquez, y Luis Vidal, director de More Consulting, señalaron que, aunque dentro de la ciudadanía venezolana se mantiene la disposición de protestar contra la crisis generada por el gobierno de Nicolás Maduro, Guaidó y el resto de los dirigentes deben ser cautelosos con el manejo de las expectativas y no presentar esta manifestación opositora como la panacea o el camino para sacar a Maduro del poder.

Sin claudicar

Márquez cree que la protesta convocada por el Presidente de la AN es una oportunidad para que los ciudadanos saquen a la calle su espíritu de lucha.

“Durante los meses recientes -a partir del momento en el cual se evidenció que, en el corto plazo, la ‘usurpación no cesaría’, no habría ‘gobierno de transición’, ni ‘elecciones libres’- la política opositora ha sido demasiado palaciega. Los ciudadanos han quedado fuera del escenario. Resulta fundamental que la gente vuelva a la gran pantalla. Regrese a las calles de vez en cuando. El próximo 16 de noviembre representa una extraordinaria oportunidad para demostrar que los ciudadanos no se han rendido y que el cambio les interesa”, sostuvo el sociólogo.

El investigador recordó que existe inconformidad por la precariedad de los servicios públicos. Refirió que 60% de las familias venezolanas dependen de bombonas de gas mientras el servicio es un calvario, y que las protestas en el país se han vuelto inorgánicas.

Asimismo, Trino Márquez puntualizó que la desmovilización sólo favorece a Maduro y su gobierno.

“Las protestas por bombonas de gas, las fallas eléctricas, el deterioro de la salud pública y el transporte colectivo, el costo de los alimentos de primera necesidad, son permanentes en todo el país. El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) registra el descontento. Pero ese malestar se expresa de forma desarticulada”, añadió Márquez.

El director de More Consulting, Luis Vidal, coincidió con el sociólogo en la importancia de articular la protesta social con sentido político.

“Los estudios de opinión dicen básicamente que el 70-75% de la gente dice querer un cambio de gobierno en lo que resta de 2019 y 2020. Cuando se pregunta si ha participado en alguna protesta en los últimos años, alrededor del 34% dice haber participado en los últimos 20 años, aunque esto no necesariamente se entienda como una marcha. Todo esto demuestra que el país no está apagado, pero sucede que probablemente la gente no hace el vínculo entre protestar y la posibilidad de éxito posible”, argumentó Vidal.

Expresó que aun cuando algunos políticos se refieren a la movilización como la panacea contra el cuestionado gobierno de Maduro, el mismo Guardó ha puntualizado varias veces que la lucha debe ser en todos los tableros. Luis Vidal dijo que no puede asegurarse de forma categórica que el 16N implique un recalentamiento de la calle, pero al menos pareciera que Guaidó tratará de hacer el trabajo. Advirtió que generar expectativas “de forma irracional” podría aumentar la decepción.

Habilitar músculo social

Según Guaidó, “insistiremos en la única posibilidad real que es una solución al conflicto. Por eso, vamos a continuar la ruta de la presión ciudadana: Hemos convocado a los venezolanos a protestar todos juntos el 16 de noviembre y hacer de todos los reclamos en nuestro país una sola voz”. Sobre esta nueva protesta, el primer vicepresidente del Parlamento, Edgar Zambrano (AD), señaló que implica habilitar el músculo de la sociedad democrática para elrescate de la institucionalidad. Al mismo tiempo, expresar la disposición del pueblo en una salida pacífica en los términos de toda sociedad inteligente.

“No es una fecha límite, tampoco inmediatismo, ni posibilismo, ni se trata de tirar unos dados con una fecha graficada en una movilización nacional”, aseguró Zambrano.

Ángel Álvarez: “Los objetivos en política se logran con una suma de acciones”

El parlamentario cree que la calle debe estar sujeta a la estrategia política, no hay otra manera de activar mecanismos unilaterales que están condenados al fracaso.

“Las estrategias se desarrollan en tiempos y espacios oportunos, la presión social es permanente en activación de derechos políticos y garantías constitucionales, el pueblo está de manera permanente en la calle con su reclamo social, eso no ha variado para nada”, agregó el primer vicepresidente de la AN.

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