En la aldea
28 mayo 2024

Acabar con la hiperinflación

Son varios los países que con su ejemplo han demostrado que sí se puede abatir la hiperinflación si se adoptan las medidas correctas en el tiempo correcto. Esto debe servir para que en Venezuela pensemos seriamente en un plan para acabar con este flagelo que ha arruinado a los venezolanos. En ese sentido, el “Plan País” contiene muchas de esas medidas indispensables para recuperar la estabilidad monetaria de Venezuela.

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José Guerra | 26 diciembre 2019

Los efectos destructivos de la hiperinflación abracan a los salarios, las pensiones, jubilaciones, el ahorro y en general distorsionan todas las variables económicas y sociales, y además causa inestabilidad política. Las hiperinflaciones siempre se originan como un problema fiscal: El gobierno, cualquiera sea su signo, financia su déficit con impresión de dinero, consecuentemente la moneda se devalúa y los precios empiezan a subir. Usualmente ese fenómeno está asociado a hechos bélicos salvo, entre otros, al caso reciente de Venezuela.

En América Latina, en particular, la hiperinflación fue erradicada en Argentina, Bolivia, Brasil, Perú y Nicaragua con una mezcla de fijación del tipo de cambio, -con excepción de Perú-, una consolidación fiscal que eliminó el déficit fiscal y consecuentemente evitó la impresión de dinero y también con ayuda internacional para poder pagar la deuda externa.

“Sí se puede abatir la hiperinflación si se adoptan las medidas correctas en el tiempo correcto”

José Guerra

En casi todas las experiencias se sustituyó la moneda por otra que se basaría en el respaldo en oro o divisas. Esa fue la fórmula mágica.

Sin embargo, en Austria en 1923 se ensayó un experimento que resultó exitoso y que consistió en que la Liga de las Naciones Unidas, una vez que terminó la Primera Guerra Mundial y ese país quedó destruido y endeudado, tomó de común acuerdo con el gobierno austriaco, el control de los asuntos financieros. Ello llevó a la creación de un banco central independiente al que le fue prohibido financiar al fisco, y se hizo un préstamo en oro para respaldar la nueva emisión de dinero del recién creado banco central. Igualmente, el Gobierno se comprometió a equilibrar su presupuesto y a no gastar lo que no tenía.

Todos esos casos muestran que sí se puede abatir la hiperinflación si se adoptan las medidas correctas en el tiempo correcto. Esto debe servir para que en Venezuela pensemos seriamente en un plan para acabar con este flagelo que ha arruinado a los venezolanos.

En ese sentido, el “Plan País” contiene muchas de esas medidas indispensables para recuperar la estabilidad monetaria.

*Diputado por Caracas a la Asamblea Nacional.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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