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14 junio 2024

Juan Crisóstomo Falcón: el mariscal que no le gustaba gobernar

Culto, magnánimo y eficaz hombre de armas. No era un militar típico (se dedicaba a leer en los descansos de sus campañas); tampoco un hombre de Estado. No se sentía a gusto en Caracas, sede del poder, aun teniendo las responsabilidades de la Presidencia. Instauró un Estado Federal en Venezuela, pero tampoco defendía el federalismo con fervor. Guzmán Blanco fue el sustituto predilecto en las funciones de gobierno que le correspondían. Período de reformas pero sin la debida información a dirigentes y ciudadanos. Tiempos en que gobernó el enigmático Juan Crisóstomo Falcón.

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Rafael Arráiz Lucca | 27 febrero 2022

Juan Crisóstomo Falcón Zavarce nació en la Península de Paraguaná el 27 de enero de 1820 en el Hato de Tabe, en Jadacaquiva; y fallece en Martinica (Fort-de-France) el 29 de abril de 1870. Vivió 50 años. Hijo de José Ildefonso Falcón, nacido en Santo Domingo, y de Josefa Zavarce, paraguanera. El núcleo familiar lo integraban Estefanía (casada con Ezequiel Zamora), Mercedes y Concepción. Juan Crisóstomo casó con Luisa Isabel Pachano Muñoz en 1857, con quien no tuvo hijos. Sí los tuvo con María Rita Arias en un primer matrimonio, y se llamaron Romualdo y Francisca Falcón.

Según su más reciente biógrafo, Tomás Straka, los Falcón formaban un clan adinerado en Paraguaná; pero según Carlos González Batista, historiador regional falconiano, no eran tan acaudalados como cree Straka. En todo caso, hicieron fortuna. En lo que sí coinciden ambos es en la cultura de Falcón: un  lector sistemático que se hizo dueño de un saber universal muy destacado en el conjunto de los hombres de su tiempo.

Juan Crisóstomo estudia en el Colegio Nacional de Coro el bachillerato, una vez que se abre el instituto en 1833. Allí se apasionó por la filosofía, el latín, la historia y la literatura. Crece en un ambiente católico. Se aficiona de tal manera por la lectura que será esta la tarea que más señala su cuñado y primer biógrafo Jacinto Regino Pachano. Quizás por ello Falcón siempre se tuvo a sí mismo como un “Ciudadano en armas”, no como un “Hombre de armas”.

A partir de 1848 se incorpora al ejército de José Tadeo Monagas en contra de José Antonio Páez. Una vez derrotadas las fuerzas paecistas pasa a la comandancia de armas en Maracaibo. Luego, en 1853 pasa a Coro y es ascendido a general de Brigada. Entonces tiene 33 años. Enfrenta la revuelta en contra de José Gregorio Monagas en Coduto y vence. Luego, pasa a Barquisimeto a enfrentar a otros caudillos desafiantes de Monagas. En 1857 es ascendido a general de Brigada por José Tadeo Monagas, y cuando estalla la revolución de Julián Castro contra Monagas, en 1858, Falcón permanece fiel a sus jefes y le toca salir al exilio, expulsado hacia Curazao. En el exilio se hace del liderazgo de las fuerzas liberales que enfrentan a Castro e inician la Guerra Federal en 1859.

La Guerra Federal (1859-1863)

El 20 de febrero de 1859 el comandante Tirso Salaverría tomó el cuartel de Coro al frente de un contingente de hombres que abrazaban la bandera liberal, y se hizo del parque que albergaba el cuartel. Al día siguiente entregaron una proclama que culminaba exclamando: “¡Viva el movimiento federalista de Coro! ¡Viva la Federación de todas las provincias de la República! ¡Viva el general Juan Crisóstomo Falcón, primer jefe del movimiento federalista nacional!”.

Los alzados tomaron dos goletas en la Vela de Coro y se dirigieron a Curazao: en ella regresaron Ezequiel Zamora y otros liberales. El 22 de febrero ya Zamora estaba al frente del Ejército Federal de Occidente. De inmediato se le sumaron muchos hombres en rebeldía frente al gobierno de Castro, y el 25 se lanzó la Proclama del “Gobierno Provisional del Estado Independiente de Coro”. Entre tanto, a Falcón en la isla de Saint Thomas lo tomaron por sorpresa el adelanto de Salaverría y los pasos de Zamora, y navegó hasta Curazao, buscando estar más cerca de los acontecimientos. La guerra había comenzado. Finalmente, Falcón desembarcó en Palma Sola, donde le dirigió una proclama al país el 24 de julio de 1859.

Juan Crisóstomo Falcón (1820-1870) sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 1o de mayo de 1874, llevados por Guzmán Blanco.

“El 24 de enero de 1864 recibió la Presidencia Falcón de manos de la Asamblea, mientras esta continuaba con la redacción de la nueva Constitución Nacional”

Recordemos que Manuel Felipe de Tovar había sido electo Presidente de la República en abril de 1860, junto con Pedro Gual en la Vicepresidencia, de acuerdo con lo pautado por la Constitución Nacional de 1858, que estableció el voto directo por primera vez en el país. Por su parte, tanto Zamora como Falcón van librando batallas y la Nación vive en el mayor caos. El país estaba en guerra, y ardía por los cuatro costados, mientras una suerte de “normalidad” política intentaba imperar.

Recordemos que antes de ser electos Tovar y Gual ya gobernaban desde el 1o de agosto de 1859 cuando se hizo preso al presidente Julián Castro y se le destituyó. En ese momento la Presidencia la asumió Gual, y Tovar la Vicepresidencia. En ambos casos, se trataba de civiles enfrentando desafíos bélicos a través de sus hombres de armas, hasta que fueron sustituidos por la dictadura de Páez en septiembre de 1861, después de dos años de pronunciadas convulsiones políticas.

La Batalla de Santa Inés

Ezequiel Zamora desde mediados de noviembre de 1859 venía pensando en librar batalla en los alrededores del pueblo de Santa Inés, a 36 kilómetros de la ciudad de Barinas. Se habían sumado los ejércitos de Falcón y Zamora y, por primera vez, alcanzaban una cifra y un parque temible. Hasta entonces, la guerra había sido una guerra de guerrillas. La Batalla de Santa Inés era la primera que se daba en grande.

Juan Crisóstomo Falcón (1820-1870) sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 1o de mayo de 1874, llevados por Guzmán Blanco.

“Juan Crisóstomo Falcón fue un lector sistemático que se hizo dueño de un saber universal muy destacado en el conjunto de los hombres de su tiempo (…) se apasionó por la filosofía, el latín, la historia y la literatura”

El 10 de diciembre de 1859 tuvo lugar la Batalla. El saldo fue desastroso para el gobierno de Tovar, lo que quedó de su ejército llegó a Mérida, cuando cesó la persecución. Se salvaron los jefes, Rubín y Ramos, y cerca de 200 soldados. El Ejército Federal, después de la victoria, alcanzaba a cerca de 4.500 soldados, que regresaron a Barinas a tomar aliento y reorganizarse para marchar hacia el centro del país y tomar la capital de la República. Por otra parte, cuando llegaron las noticias a Caracas del desastre de Santa Inés, el Gobierno decidió arreciar la lucha y armar un nuevo Ejército Occidental. Además, incrementó la vigilancia sobre los liberales e hizo presos a centenares de ellos.

La muerte de Zamora

De Barinas partió el Ejército Federal hacia Guanare, adonde llegaron el 4 de enero de 1860, lo encabezaban Falcón y Zamora, que eran cuñados, ya que Zamora estaba casado con Estefanía Falcón, lo que hacía prosperar poco las intrigas que corrían para sembrar celos entre ambos, en cuanto a la jefatura del movimiento. El 10 de enero se dispuso el ejército a atacar la ciudad de San Carlos, y en una acción de Zamora que buscaba neutralizar a francotiradores apostados en una casa, una bala perdida penetró por su ojo derecho y salió por el occipital. Murió de inmediato, en brazos de su secretario: Antonio Guzmán Blanco. Al general Falcón lo estremeció la noticia. Zamora, natural de Cúa, contaba con 42 años. El hecho no se hizo público de inmediato, hacerlo hubiese supuesto una desmoralización total del líder absoluto del Ejército Federal de Occidente. Se supo de su muerte una semana después de ocurrida.

La Batalla de Coplé

No obstante el golpe desmoralizador para el Ejército Federal que trajo la muerte de Zamora, el general Juan Crisóstomo Falcón continuó su marcha hacia Caracas. Se detuvo en Tinaquillo, y siguió hacia Valencia, pero le advirtieron que el general León de Febres Cordero había salido con su Ejército al encuentro. Falcón se retiró hacia Tinaco esperando la llegada del Ejército Federal de oriente, al mando del general Sotillo. Ahora el Ejército Federal unificado sumaba cerca de 5.500 hombres. Pero, de las deliberaciones surgió la idea de movilizarse hacia Guárico, mientras el ejército del Gobierno acampaba en Carabobo, con cerca de 4.400 soldados, bajo las órdenes del general Febres Cordero, designado por el presidente Tovar. Falcón, que sabía que su ejército no estaba en condiciones favorables para la batalla, seguía eludiendo el encuentro, y tomó el camino hacia Apure. En la ciudad de San Fernando halló resistencia de los fieles al Gobierno y replegó su ejército en el sitio de Coplé, al tiempo que el ejército de Febres Cordero avanzaba sobre ellos.

El 17 de febrero de 1860 tuvo lugar la Batalla de Coplé con resultados favorables para el Gobierno, y desastrosos para Falcón. Sin embargo, a diferencia de Zamora, que persiguió a los vencidos en Santa Inés con el objeto de terminar de desbaratarlos, Febres Cordero los dejó ir en paz, en retirada hacia Tiznados. Allí Falcón dividió el ejército en cuatro toletes y se fue a Bogotá a buscar recursos y pertrechos. Llegó a la capital de Colombia en abril de 1860. Nunca más el Ejército Federal llegó a tener las dimensiones de este que dio las batallas de Santa Inés y de Coplé. La guerra tomaba otro rumbo.

Falcón en las Antillas

Mientras tanto, entre finales de 1860 y principios de 1861 el general Falcón seguía en las Antillas buscando pertrechos para su ejército, a la par que los soldados federales en Venezuela se sumían en la desesperación. El Presidente Tovar renuncia el 20 de mayo de 1861, en medio de la crisis política en marcha. Páez había regresado el 14 de marzo de este año de Nueva York y asumió el mando del ejército para enfrentar a los federales. A Tovar lo sustituye el vicepresidente Gual, pero el coronel José Echezuría le da un golpe de Estado y lo apresa, con la venia de Páez. Gual se va al exilio y Páez asume la dictadura.

De inmediato salió Páez a los valles de Aragua a pregonar su política de “Paz y Unión”, que la acogieron algunos jefes federalistas, pero muy pronto fue desoída por otros seguidores de la causa federal. Por su parte, el doctor Ángel Quintero desde Interior y Justicia apretaba el puño contra los federalistas, buscando que el conflicto se avivara y no prosperara la paz, al menos esto se desprende de sus acciones. Por otra parte, el general Falcón había regresado al país, procedente de Aruba, y el 8 de julio de 1861, entrega una proclama que aviva a las fuerzas federales revolucionarias. La propuesta de paz de Páez recibía serias amenazas.

Juan Crisóstomo Falcón (1820-1870) sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 1o de mayo de 1874, llevados por Guzmán Blanco.

“La Constitución Nacional de 1864 fue sancionada por la Asamblea Nacional Constituyente el 28 de marzo de 1864, y promulgada por el mariscal Falcón el 13 de abril del mismo año”

Las comunicaciones que ambos bandos le enviaron a sus seguidores, argumentaban a su favor la ambición del contrario, como si la propia no interviniese en el desacuerdo. Ambas facciones se preparan para la guerra cruenta. Páez organizó su gobierno dictatorial, mientras Falcón y Guzmán Blanco hacían lo mismo. Entre los hechos de 1862 destaca la toma de Maracaibo por parte de Venancio Pulgar, que no era ni de un sector ni de otro, y que declara la autonomía de la plaza. Al año siguiente, se adhiere a la causa de los federales.

Por otra parte, los generales federalistas Antonio Guzmán Blanco y Francisco Linares Alcántara se destacan en sus acciones. Los federalistas y las tropas del Gobierno van sumando y perdiendo territorios. La balanza no se inclina decididamente hacia ningún lado, aunque las conquistas territoriales de los ejércitos federales son puntos a su favor, y pérdidas para el Gobierno.

En septiembre de 1862 el general Guzmán Blanco es designado por Falcón como jefe de los ejércitos del centro y entrega una proclama en Guatire. El nerviosismo en Caracas iba en ascenso ante la cercanía del ejército de Guzmán Blanco, mientras la facción conservadora constitucionalista no perdía oportunidad de adversar a la dictadura. Falcón, avanzaba en occidente, mientras la destitución del mando del general Rubín, por parte de sus segundos descontentos con sus extremos procedimentales, fue un duro golpe para el ejército occidental de la dictadura de Páez. Semanas después fue reincorporado al mando.

Mientras Guzmán Blanco rodeaba a Caracas y se acercaba a ella, se abrían dos posibilidades: una batalla en la inmediaciones de la ciudad, lo que sería catastrófico, o lo que Guzmán Blanco había planteado repetidas veces: un avenimiento. Finalmente, la dictadura convino en conversar y se buscó un lugar neutral, cercano a Caracas: la Hacienda Coche, de la familia Madriz. La conversación tendría lugar el 23 de abril de 1863.

El Tratado de Coche (1863)

Una vez convenidas las partes fundamentales del Tratado, Pedro José Rojas y su comitiva se trasladaron a Caracas y se reunieron con Páez y sus consejeros. Todos estuvieron de acuerdo con lo pautado en el Tratado, y Rojas y su comitiva regresaron a la Hacienda de Coche al día siguiente. Entonces, la familia Madriz brindó un almuerzo y se celebró por todo lo alto. Se movilizaron a Caracas tanto Rojas como Antonio Guzmán Blanco y sus comitivas y se reunieron con Páez en La Viñeta a departir. Al día siguiente partió hacia Coro, vía La Guaira, Guzmán Blanco en busca de la ratificación del Tratado por parte de Falcón, cosa que termina de ocurrir en Nirgua, el 27 de mayo, después de que Falcón propusiera dos modificaciones menores y Páez las aceptara, gracias al incesante ir y venir de Guzmán Blanco. Las acciones bélicas cesaron en abril, después de lo acordado en el Tratado, aunque la noticia llegó después a algunas lejanas provincias, y en alguna hubo un intento infructuoso de desconocer lo convenido.

Juan Crisóstomo Falcón (1820-1870) sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 1o de mayo de 1874, llevados por Guzmán Blanco.

“Esta Carta Magna se proponía acentuar la descentralización política y administrativa. Elimina la pena de muerte, amplía la libertad de prensa”

De acuerdo con lo pautado, se convocó la Asamblea Nacional en la ciudad de La Victoria el 15 de junio de 1863, integrada por número exacto de federales y conservadores. Ese mismo día se recibió la carta de renuncia del general Páez y la Asamblea la aceptó. De inmediato pasó a designar como Presidente Provisional de la Federación Venezolana al general Juan Crisóstomo Falcón “mientras que reunida la Asamblea Constituyente que él ha de convocar, se organice definitivamente el país”. Allí se nombra a Antonio Guzmán Blanco Vicepresidente.

Concluía la Guerra Federal con un tratado negociado por un civil (Rojas) y otro que conocía el mundo civil y militar (Guzmán Blanco), no con una batalla que la decidiera, la victoria estaba en manos de los Federales. Se abría el período de mando del general Falcón, que precedió a la larga influencia de Guzmán Blanco en el país. Concluía la larga etapa de influjo en la vida nacional de José Antonio Páez, y ya se anunciaba la estrella ascendente del otro caudillo determinante del siglo XIX: Antonio Guzmán Blanco.

Presidencia provisional de Juan Crisóstomo Falcón (1863-1865)

El 25 de julio el general Falcón formó gabinete de la siguiente manera: Relaciones Exteriores y Hacienda, Antonio Guzmán Blanco; Interior y Justicia, Mariano Briceño; Fomento, Guillermo Iribarren y, Guerra y Marina, el general Manuel Ezequiel Bruzual. De inmediato envía a Europa a Guzmán Blanco, con el objeto de buscar un crédito, tarea para la que contaba con poderes plenipotenciarios. Se requería de urgencia el empréstito, ya que las arcas del país estaban totalmente vacías, consecuencia directa de la costosísima guerra que acababa de terminar.

Las primeras medidas de Falcón señalaron a un hombre verdaderamente magnánimo, que le prodigaba un extraordinario trato al vencido. Invitó al general Páez a quedarse en el país, pero ante el deseo del prócer de irse a Nueva York, le dispensó la más delicada de las despedidas, le otorgó viáticos, y ordenó que se le pagara su sueldo de general en jefe del Ejército, en el lugar del mundo en que estuviese. A los soldados que hubiesen servido en el ejército independentista entre 1816 y 1824 les reconoció el sueldo de su grado militar. Al general José Tadeo Monagas lo sacó del ostracismo y le reconoció sus méritos. Como vemos, el prestigio histórico de magnánimo de Falcón no fue una invención de sus seguidores.

La Asamblea Constituyente y la Constitución Federal de 1864

El 12 de agosto de 1863 expidió Falcón un decreto fundamental: convocó a elecciones de diputados para una Asamblea Constituyente el día 10 de diciembre, mientras el 18 del mismo mes firmaba otro que establecía los parámetros de acción de su gobierno provisional y tomaba la medida, entre otras, de abolir la pena de muerte, cosa que lo enaltece ante la historia. Los meses siguientes comenzó a cundir la anarquía en el país: no se sabía muy bien en qué consistía el federalismo, y cada quien en su comarca lo interpretaba a su manera. Era evidente que durante los años de la Guerra Federal no hubo espacio para hacer pedagogía política efectiva, y el fondo filosófico de las banderas de la federación se conocía poco. Así, fueron paulatinamente sumándose focos de descontento entre las filas de los propios federales, junto a las conocidas de los últimos reductos conservadores. En noviembre regresó al país Guzmán Blanco de Europa, con las bases del nuevo empréstito, y muy pronto se desató una polémica pública sobre su conveniencia.

Juan Crisóstomo Falcón (1820-1870) sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 1o de mayo de 1874, llevados por Guzmán Blanco.

“Mantiene el sistema electoral de la Constitución de 1858: cuatro años del período presidencial, sin reelección inmediata, mediante voto directo y secreto y establece la Alta Corte Federal, como órgano máximo del Poder Judicial. Para entonces, imposible pedir mayor espíritu democrático”

Por otra parte, el 24 de diciembre de 1863 se instaló la Asamblea Nacional Constituyente con Antonio Guzmán Blanco como presidente. Él mismo propuso a la Asamblea que se le confiriera al general Falcón el título de mariscal y el de Gran Ciudadano, cosa que algunos diputados con sindéresis objetaron, pero finalmente se impuso por mayoría. El 24 de enero de 1864 recibió la Presidencia Falcón de manos de la Asamblea, mientras esta continuaba con la redacción de la nueva Constitución Nacional. Para entonces se hacía evidente que Caracas no era del agrado del mariscal, ya que cuantas veces podía se iba a Coro: ciudad de sus querencias. Esto se profundizará todavía más en los meses que siguen, al punto que muchas veces dejó encargados de la Presidencia de la República y se fue a su región en busca de sosiego. En febrero Guzmán Blanco viajó de nuevo a Europa a firmar el empréstito.

La Constitución Nacional de 1864

La Constitución Nacional de 1864 fue sancionada por la Asamblea Nacional Constituyente el 28 de marzo de 1864, y promulgada por el mariscal Falcón el 13 de abril del mismo año. Introduce cambios sustanciales en la República, empezando por la denominación, ya que al acogerse la forma federal del Estado la República pasó a llamarse Estados Unidos de Venezuela, con fundamento en que la Nación estaría jurídicamente instituida sobre la base de una federación de estados con autonomía. Estos estados, antes provincias, serán Apure; Aragua; Barcelona; Barinas; Barquisimeto; Carabobo; Caracas; Cojedes; Coro; Cumaná; Guárico; Guayana; Maracaibo; Maturín; Mérida; Margarita; Portuguesa; Táchira; Trujillo y Yaracuy. Antes de la promulgación, la Asamblea Nacional Constituyente decretó la creación del Distrito Federal en febrero.

Esta Carta Magna se proponía acentuar la descentralización política y administrativa. Elimina la pena de muerte, amplía la libertad de prensa, mantiene el sistema electoral de la Constitución de 1858: cuatro años del período presidencial, sin reelección inmediata, mediante voto directo y secreto y establece la Alta Corte Federal, como órgano máximo del Poder Judicial. Para entonces, imposible pedir mayor espíritu democrático, sin duda.

Las elecciones de 1865

El año de 1864 el Mariscal-presidente enfrentó nuevos focos insurreccionales, incluso defecciones. Salió en campaña, y continuó sin establecerse definitivamente en Caracas, con lo que los asuntos cotidianos del Gobierno se entorpecían notablemente. Apenas regresó Guzmán Blanco de Europa, el 3 de noviembre, se encargó de nuevo de la Presidencia de los Estados Unidos de Venezuela, mientras el Presidente-mariscal navegaba hacia Coro. Un ejemplo más de algo que ya comenzaba a notarse como un extraño desinterés por las funciones de gobierno.

Guzmán Blanco estuvo gobernando como Presidente Encargado varios meses, hasta que el 18 de marzo de 1865 el Congreso realizó los escrutinios de las elecciones y resultó electo el mariscal Juan Crisóstomo Falcón, a su vez fueron electos dos designados para suplir sus faltas: Antonio Guzmán Blanco y José Desiderio Trías. Una comisión viajó a Coro a participarle el resultado y vino a asumir la primera magistratura en Caracas el 7 de junio, casi tres meses después, en el Congreso Nacional presidido por Antonio Leocadio Guzmán, lo que vuelve a señalar el extraño desapego que experimentaba Falcón por la capital y el ejercicio administrativo del poder.

Presidencia constitucional de Juan Crisóstomo Falcón (1865-1868)

Al día siguiente de tomar posesión del cargo el mariscal Falcón se ausentó de la capital de nuevo. Esta vez se dirigía al estado de Maracaibo a sofocar la rebelión del general Venancio Pulgar, y dejaba encargado de la Presidencia de los Estados Unidos de Venezuela al general Guzmán Blanco. Regresó pronto, con éxito en la tarea que se trazó. Luego, el 3 de octubre de 1865 volvió a encargar de la Presidencia a Guzmán Blanco y se fue a Coro. Al frente de los asuntos del Estado estuvo el hijo de Antonio Leocadio Guzmán hasta el 2 de mayo de 1866, cuando reasume el mariscal Falcón. Siete meses de gobierno interino de su fiel seguidor, con gabinete propio, y autonomía absoluta para gobernar. De modo que durante estos meses no puede hablarse de un gobierno de Falcón, strictu sensu, sino de Guzmán Blanco, quien se empeñaba en poner orden en las cuentas públicas, hay que decirlo, sin mayor éxito, dadas las dificultades por las que atravesaba la República.

Entre tanto, el mariscal Falcón sofocaba rebeliones, y apagaba los fuegos que se prendían con frecuencia por el tema de las anexiones de unos estados con otros. Me explico: dada la autonomía de estos estados, cuyos gobernadores cambiaron su denominación por Presidentes de Estado, con frecuencia se debatía enardecidamente por temas de límites entre unos y otros, o por la voluntad de unos de sumarse a otros estados, y la negativa de otros a que eso ocurriera. En avenir contrarios se iba buena parte del tiempo de Falcón para quien, además, era obvio que más le gustaba estar en campaña, que detrás de un escritorio girando instrucciones.

Al reencargarse de la Presidencia, el mariscal Falcón designó a Guzmán Blanco como comandante en jefe del Ejército, y además regresó a su curul en el Congreso. Pero estuvo poco allí, ya que la situación económica del país era de tal gravedad, que se hacía necesario enviarlo de nuevo a Europa con carácter de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario. Se embarcó en La Guaira el 25 de mayo de 1866, y regresará a Caracas a comienzos de 1867.

Juan Crisóstomo Falcón (1820-1870) sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 1o de mayo de 1874, llevados por Guzmán Blanco.

“Concluía la larga etapa de influjo en la vida nacional de José Antonio Páez, y ya se anunciaba la estrella ascendente del otro caudillo determinante del siglo XIX: Antonio Guzmán Blanco”

La situación política nacional tendía a complicarse cada vez más. La gente tenía la sensación de que el mariscal Falcón no gobernaba, y la anarquía iba en ascenso. Una vez que las Cámaras Legislativas eligieron a los Designados, el mariscal Falcón partió a Coro el 25 de mayo, dejando encargado de la Presidencia al general Miguel Gil. Guzmán Blanco, ya de regreso, fue nombrado Comandante de Armas del Distrito Federal. Falcón se reencargó del Poder Ejecutivo el 4 de septiembre, y en esos días se reunía un grupo de liberales y conservadores en Caracas, grupo que buscaba deponer a Falcón. El general Luciano Mendoza, Pedro Ezequiel Rojas, Guillermo Tell Villegas, Martín Sanabria, Elías Rodríguez formaban parte de la conjura. Ya el 17 de septiembre el general Guzmán Blanco marcha hacia Guarenas para dialogar con Mendoza, pero muy pronto comprendió que los revolucionarios estaban decididos a tomar las armas. Pasaron días donde se sucedieron distintos movimientos, hasta que Mendoza se avino en octubre al entendimiento y recibió del magnánimo Falcón el olvido de su alzamiento. No obstante el desenlace, se hacía evidente que el descontento ya no era sólo de conservadores sino que incluía a liberales y gente de diversa procedencia. La causa del descontento era, sin duda, la flagrante ineficacia del Gobierno.

Cambió gabinete el mariscal Falcón, tuvo la impresión de que regresaba la calma, y se fue a Coro el 7 de noviembre. En la prensa, mientras tanto, corría el rumor de que Falcón buscaría una modificación constitucional para reelegirse, emulando a José Tadeo Monagas, y desatendiendo la lección histórica que recibió el oriental, como consecuencia de sus pretensiones continuistas. De esto dialogaron el mariscal y Guzmán Blanco, mostrándose el segundo totalmente opuesto a la modificación constitucional con miras a la reelección. Del diálogo salió escaldado Guzmán Blanco y decidió irse al extranjero, separado del Gobierno. Pero a los días lo reconvino Falcón, y Guzmán aceptó irse en condición de Enviado Extraordinario, ad honorem. En diciembre de 1867 zarpaba de La Guaira el fiel seguidor del mariscal, el general Guzmán Blanco.

Los alzamientos se activaron de nuevo en diciembre. El general Miguel Antonio Rojas se alzó en Villa de Cura, el general Gonzalo Cárdenas en Carabobo. El primero fue sumando hombres a su ejército, mientras el Gobierno activaba sus tropas para combatirlos. El 8 de enero de 1868 el general Rojas encabeza un documento en el que los revolucionarios explican sus motivos. Falcón, por su parte, entrega la Presidencia al general Gil y se moviliza hacia Puerto Cabello, desde donde cree dominar mejor la situación bélica. Los revolucionarios de oriente instan al anciano general José Tadeo Monagas a pronunciarse, cosa que hace mediante un manifiesto el 25 de marzo, dejando al descubierto sus pretensiones. Falcón, lógicamente, se sumió en mayores angustias. Era evidente que tenía lugar una escalada de descontento en toda la geografía nacional. El 7 de abril Falcón modifica el gabinete, buscando integrarlo por algunas personalidades cercanas a la oposición, pero ya era tarde.

En medio de la crisis política, el mariscal Falcón pensó que si él se separaba del poder amainaban los embates, de modo que entregó la Presidencia al general Bruzual el 30 de abril de 1868 y, en principio, se disponía a estar al frente del ejército para enfrentar la situación, pero de pronto resolvió irse a Coro el 4 de mayo y retirarse para siempre de la escena pública. Lo hizo con una proclama que, dado su contenido, revela que no entendía cabalmente lo que estaba ocurriendo, ya que creía que la revolución que estaba en marcha estaba dominada por las fuerzas del Gobierno, y que su retirada servía para despejar el camino del entendimiento. Era al revés: las revoluciones dominaban cada vez más territorio, y el Gobierno estaba cada vez más acorralado por las fuerzas enemigas.

Viaje a Europa y muerte en Martinica (1868-1870)

Viaja en septiembre de 1868 y va a Panamá, Nueva York, España, Francia, Bélgica, Alemania, Suiza e Italia y le aqueja un cáncer en la laringe y toma un vapor hacia Venezuela y fallece en Martinica. Allá lo va a buscar la viuda. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 1o de mayo de 1874, llevados por Guzmán Blanco.

Extraño caso el del mariscal Falcón. Culto, magnánimo y eficaz hombre de armas, pero era evidente que las tareas administrativas de gobernar lo exasperaban y, para colmo, no se sentía cómodo en Caracas, la sede del poder. Las cartas que envía desde Europa revelan a un hombre fascinado con la cultura europea que tanto conocía a través de los libros. No era un militar típico (se dedicaba a leer en los descansos de sus campañas); tampoco un hombre de Estado, pareciera que estuvo navegando entre aguas que no lo satisfacían plenamente, como si la vida le hubiera entregado responsabilidades que no buscó denodadamente. Instauró un Estado Federal en Venezuela, pero tampoco defendía el federalismo con fervor. En muchos sentidos, el mariscal Falcón es un enigma.

Bibliografía:
-Díaz Sánchez, Ramón (1952). Guzmán, elipse de una ambición de poder. Caracas, Edime
-Donís Ríos, Manuel (2007). Ezequiel Zamora. Caracas, BBV N° 72, El Nacional y el Banco del Caribe.
-González Batista, Carlos (2016). Juan Crisóstomo Falcón y su tierra, en revista Pasado y Presente, ULA.
-Hurtado Leña, Miguel (1972). El ocaso del mariscal Juan Crisóstomo Falcón. Caracas, Archivo General de la Nación.
-Straka, Tomás (2008). Juan Crisóstomo Falcón. Caracas, BBV N° 91, El Nacional y el Banco del Caribe.

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