En la aldea
24 junio 2024

La realidad más allá de las sanciones

Venezuela ya había perdido cerca de 2/3 de su economía per cápita previo a la imposición de las sanciones en 2017. Entonces, cabría preguntarse: ¿Qué porción de la caída de la producción petrolera se debe a la precariedad del servicio eléctrico?, ¿cuál es la probabilidad de que la vida del venezolano mejore con el levantamiento de las sanciones? El país no necesita una jaula más grande y con un ambiente más “cool”, porque ese espacio concedido de forma intencional no se traducirá en mejores iniciativas para lograr un cambio político. “El esfuerzo debe enfocarse en salirnos de la jaula, en ser libres”.

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Henkel García U. | 20 abril 2022

Gran revuelo ocurrió con la carta que un grupo de venezolanos dirigió al Presidente de los Estados Unidos. Tras la misiva, el intercambio de ideas fue amplio y variado, desde críticas por denominarse como representantes del sector privado y la sociedad civil, pasando por el apoyo que se le dio a la comunicación por mover los cimientos del statu quo, y otros tantos con cuestionamientos específicos al contenido de la carta.

En esta oportunidad abordaré algunas ideas respecto a este tema, quizá de manera algo desordenada o sin orden de jerarquía. Lo primero que quiero mencionar es el por qué aparecieron las sanciones. Poco se habla de esto, pero estas nacieron por conductas que se consideran que van en detrimento de los venezolanos y que también podrían representar una amenaza para los ciudadanos estadounidenses. Un ejemplo cercano lo podemos ver con la serie de sanciones impuestas a Rusia. Las consecuencias de las acciones del gobierno venezolano, un grupo de ellas clasificadas como violatorias de los Derechos Humanos, no solo se limitan a sanciones impuestas por el gobierno estadounidense y los de otras naciones, sino también se extiende a un proceso de investigación por parte de la Corte Penal Internacional. El por qué sigue vigente.

¿La posibilidad de cambio político se hace más viable con o sin sanciones?

Otro punto de complejo análisis tiene que ver con el efecto de las sanciones en el día a día del venezolano. Sobre ello han escrito varios economistas como Ricardo Hausmann y José Morales-Arilla1, Omar Zambrano y el equipo de Anova2, Francisco Rodríguez3 y el instituto WOLA4. Todos los trabajos tienen argumentos para tomar en cuenta, pero en los que existe mucha divergencia ya que el efecto es muy difícil de ponderar. Por ejemplo, surgen preguntas como ¿El gobierno venezolano hubiese transitado un camino de mayores libertades económicas5 sin las sanciones financieras y petroleras?, ¿qué porción de la caída de la producción petrolera se debe a la precariedad del servicio eléctrico?, solo para nombrar dos de ellas. Además, cabe recordar que Venezuela ya había perdido cerca de 2/3 de su economía per cápita previo a la imposición de las sanciones en 2017. Hay espacio para otras inquietudes acerca de un futuro sin sanciones, como por ejemplo: ¿Cuál es la probabilidad de que la vida del venezolano mejore con el levantamiento de las sanciones?, ¿la posibilidad de cambio político se hace más viable con o sin sanciones?

El documento, una vez que deja clara la idea de que las sanciones empeoran la vida del venezolano y asegurar que el 75% del país las rechaza, plantea una flexibilización de las sanciones en línea con avances en negociaciones “para el mejor interés” de la población. En ese punto creo que muchos coinciden, pero claro, como dicen, el papel lo aguanta todo y no hay que revisar mucho en el pasado para entender cuál ha sido el rol de las negociaciones para el Gobierno. Tanto en la carta, como en muchas de las discusiones que se dan para “solucionar” Venezuela, se dejan por fuera temas relevantes. Las víctimas son las que más resaltan. Son precisamente eso, las víctimas y al parecer cuentan con pocos dolientes. ¿Cómo van a ser resarcidas?, ¿cómo se hará justicia?, ¿qué se debe hacer para que estos dolorosos episodios no vuelvan a ocurrir?, ¿cuáles son las reformas institucionales necesarias para garantizar los derechos a los venezolanos?

¿El gobierno venezolano hubiese transitado un camino de mayores libertades económicas sin las sanciones financieras y petroleras?

Hay un temor justificado y quizás ese sea un elemento que explique tanto rechazo de una parte de la sociedad, no solo hacia la carta en cuestión, sino a otras reuniones que organizaciones y personas han tenido con el Gobierno durante las últimas semanas: que este se aproveche de esa “voluntad” de negociación-pacificación” y se animen a hacer algunos cambios cosméticos en lo institucional, tanto en lo político como en lo económico, y que buena parte de la comunidad internacional y de los venezolanos estén dispuestos a pasar la página por tan poco. Eso reduciría de forma drástica la probabilidad de un cambio significativo de nuestra dinámica de país.

De nuestra parte, de nuestra participación dependerá que esta intención no se haga realidad. Venezuela no necesita una jaula más grande y con un ambiente más “cool”. Ese espacio concedido de forma intencional no se traducirá en mejores iniciativas para lograr un cambio político. El esfuerzo debe enfocarse en salirnos de la jaula, en ser libres.

(1)Disponible en: https://www.project-syndicate.org/commentary/biden-strategy-on-venezuela-by-ricardo-hausmann-and-jose-morales-arilla-2021-03
(2)Disponible en: https://thinkanova.org/wp-content/uploads/2021/02/Anova-Policy-Brief-Sanciones.pdf
(3)Disponible en: https://franciscorodriguez.net/2021/02/22/have-venezuela-sanctions-failed/
(4)Disponible en: https://www.wola.org/analysis/new-report-sanctions-aggravated-venezuelas-crisis/
(5)Que más que libertades son concesiones.

@HenkelGarcia

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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