En la aldea
23 mayo 2024

¿Vuelta en U o camino en S?

El anuncio de la intención de poner a la venta acciones de empresas públicas como CANTV y Movilnet ha despertado una larga lista de incógnitas. ¿Un gobierno que pregonó por años las virtudes del socialismo, del beneficio de que empresas “estratégicas” estuviesen completamente en manos del Estado, ahora se abre al capital privado?, ¿hoy transitan en dirección contraria sin mayor justificación?, ¿participarán “dateados” o inversionistas con altísimo apetito por el riesgo?, ¿cómo será utilizado ese dinero? “Se hace sin ningún contrapeso de poder (…) todo apunta a que será un proceso tutelado”.

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Henkel García U. | 18 mayo 2022

El gobierno de Nicolás Maduro anunció su intención de poner a la venta entre 5% y 10% de las acciones de las empresas estatales CANTV y Movilnet. Sí, un gobierno que pregonó una y otra vez las virtudes del socialismo, del beneficio de que empresas “estratégicas” estuviesen completamente en manos del Estado, que bajo ese precepto estatizó las compañías mencionadas, ahora dice que está abierto a que el capital privado nacional e internacional entre en esas empresas.

Como suele ocurrir en este tipo de anuncios, poco se sabe sobre cómo va a ser dicho proceso. No se sabe si va a ser por la Bolsa de Valores de Caracas, o por la, ya olvidada, Bolsa Pública de Valores Bicentenaria. No se sabe cómo va a ser la oferta, ni las condiciones, quiénes podrán participar, ni la forma de pago. La lista de incógnitas es larga. Lo que sí puedo asegurar es que la porción que ponen a la venta es pequeña, que no representa amenaza alguna en la dirección, en la toma de decisiones de la empresa. Es decir, poco influirá en la gerencia que llevó a ambas empresas a su estado actual.

“Cuesta entender cómo no se ha debatido y discutido con mayor profundidad la falta de coherencia que ha tenido Maduro en sus políticas económicas”

Hay que poner en contexto este anuncio. Se hace en medio de una apertura económica que es llevada más por un sistema de concesiones que por una base legal e institucional que le dé soporte y facilite el buen funcionamiento de la economía. Se hace sin ningún contrapeso de poder, sin instancias de control o contraloría, sin árbitro creíble. Todo apunta a que será un proceso tutelado, el cual, sin fuerza que se contraponga, puede terminar con un resultado que no sea el más beneficioso para la ciudadanía, pero sí para un pequeño grupo privilegiado.

En redes sociales se preguntaban si habría personas-empresas interesadas en la compra de esas acciones. Si leen el párrafo anterior pareciera que serían pocos los interesados en participar con tales condiciones. Pero no es así. El interés no será poco. En el proceso pudiesen interactuar participantes “dateados” de las características y futuro de la operación, inversionistas con altísimo apetito por el riesgo, y especuladores que aprovecharán la oportunidad y verán hasta dónde les lleva el río. ¿Cómo será utilizado ese dinero? Difícil asegurarlo y ese es un problema fundamental. Como mencioné, este sistema no tiene contrapeso, no tiene ese famoso “check and balance” que hay en democracias funcionales. Si por deseo fuera, ojalá se invierta en esas mismas empresas y esto ayude a mejorar la prestación de los servicios de telecomunicación. La realidad es que no tenemos vías para pedir o exigir cuentas sobre el uso de ese dinero.

“Navegamos en un ambiente de concesiones y otra vuelta en U es posible y hasta probable”

Otro ejercicio interesante es especular sobre las verdaderas intenciones de una decisión como esta. ¿Sólo es para levantar capital?, ¿es el comienzo de la entrega total de esas compañías?, ¿en qué manos terminarían?, ¿qué otras empresas pasarán bajo este esquema?, ¿habrá un cambio en la gerencia para tratar de transmitir confianza? Nuevamente, muchas incógnitas, pero que sus respuestas son clave para determinar hacia dónde nos vamos a dirigir.

Por último, cuesta entender cómo no se ha debatido y discutido con mayor profundidad la falta de coherencia que ha tenido Maduro en sus políticas económicas. Sin ir muy atrás, en 2017, los venezolanos estaban inmersos en una profunda pobreza, muchos de ellos tenían que dormir frente a supermercados para comprar un paquete de harina de maíz. Todo por una política dominadora y represiva basada en los controles de precios y de cambio, y una apabullante hostilidad hacia el empresario. Hoy transitan en dirección contraria sin mayor justificación. Eso debería tener un costo político y poco se trabaja para que ese costo se manifieste. Insisto, navegamos en un ambiente de concesiones y otra vuelta en U es posible y hasta probable. Al final nos habremos movido en una seguidilla de S con muy poca mejora en la vida de los ciudadanos.

@HenkelGarcia

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