En la aldea
21 mayo 2024

Postales de la debacle venezolana

“Primera postal: Sexo y poder, y 25 centímetros de gozo. Segunda postal: Vamos todos pa’ la conga. Tercera postal: Matxu Pitxu. Cuarta postal: La telaraña apenas si tambalea. Quinta postal: Tala con flores. Al final, terminaremos siendo eso: un paisaje sin vida, la representación burda de lo que alguna vez existió”.

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Sonia Chocrón | 09 marzo 2023

No sé cómo resumir tanto despropósito. No sé cómo organizarlo, catalogarlo, describirlo. Me facilito la tarea volviendo a mis tiempos escolares. Como buena “milenial” describiré mi asombro como si fueran diapositivas rotando en el carrete del salón de clase. O seré turista ocasional. O fisgona de novedades de venezolanos de Venezuela en Venezuela y en el mundo. Y las dejaré por aquí sencillamente como postales de la derrota. Cierro los ojos para ver mejor.

Primera postal: Sexo y poder, y 25 centímetros de gozo

La primera vez que escuché una infidencia a todo pulmón fue a Hugo. “Esta noche te doy lo tuyo”. Claro que “lo tuyo” podría haber sido muchas cosas. Pero para nosotros, los venezolanos, darte lo tuyo puede significar sobre todo una reprimenda o una buena revolcada. No sabemos a cuál de las dos se refería el fallecido; o si hablaba de ambas. Pero da igual: esa sola y breve frase era una declaración de principios: sobre ti, yo mando. El todopoderoso soy yo.

No es nada nuevo: la historia de la civilización es la historia del sexo, del poder y la sumisión. Y si no, basta echarle un vistazo a Don Foucault para entenderlo.

De ahí derivan, deduzco, los ejemplos más recientes en esta esquina del mundo en la que la política se carga cada vez más del tema sexual para, entre otras menudencias, donar pechos turgentes a amantes y hasta a las madres de las amantes, como aquel ministro. O como un alcalde que recientemente le ha regalado -en video y orondo- un dildo, un consolador, un pene plástico de 25 o 30 centímetros de largo (madre mía) a una ciudadana de su municipio por motivo de su cumpleaños. Y ella feliz…O sea, el gran falo ¿facsímil del suyo propio o mera añoranza?

Y eso sin hablar del diputado erotizado y bonchón, que desapareció hace poco con todos sus atributos -bocaza y flow incluidos- y regresó lelo y sin dar explicaciones.

Todas, absolutamente todas, estas manifestaciones son novedosas en esta política nuestra. Porque hasta donde sé, Bolívar le mandaba misivas íntimas a Manuelita de contenido incluso erótico y sexual. Pero no las publicaba en la Gazeta de Caracas, mucho menos en el Correo del Orinoco.

En suma, que cada vez somos más pobres no solo en las arcas del ciudadano común, sino hasta en el discurso ¿político?, ¿social? que nos acompaña.

“Todo es sexo -decía Kate, en La serpiente emplumada-, todo es sexo. Qué bello puede ser el sexo cuando el hombre lo conserva poderoso y sagrado, cuando llena el mundo. Es como el sol que te inunda, te penetra con su luz” (Foucault, Historia de la sexualidad, Tomo I, 1976, pág. 93).

Segunda postal: Vamos todos pa’ la conga

Van todos. Todos los que siempre van. Como los coleados a las fiestas o a los velorios: a ver qué comen, a ver si se hacen de un traguito. Todos quieren ser candidatos a la Presidencia, el que puede y hasta el que no. Pueden los “inhabilitados”, los previamente “fracasados”, los “sin raiting”, los “retoños” de viejos partidos del statu quo pero sin burdel ni academia.

El candidato de la senofobia, la aspirante del juego de dominó con su cochina, el sabio que no le pide peras al horno (obvio que no se las daría), un conde sin título pero con sombrero, y mejor no sigo enumerando porque tantas manos en el caldo lo van poniendo morado. Súmele que hasta el rey de bastos (mazo) celebra una unidad imposible, como si fuera una refriega de escuela, un torneo de metras, de bolas criollas, de piedra, papel o tijera. Y los pajes siameses aseguran que no se irán nunca.

Y ni un solo proyecto a futuro, desde ningún flanco, ni un solo plan, ni aquí ni allá. Ni un prospecto de país, de economía, de salvación.

Eso sí: una salsa, ueeeepa, una celebración del precandidato, un peñero con su María Lionza biopolímera, un interino -con su exterino en la tiniebla-, un filósofo al que si lo matan se muere. ¿Será posible un bloque, una unicidad, una solidez, en esta hoguera de las apetencias?, ¿bastará votar sin remendar al RE podrido?, ¿pese a un CNE escarlata?, ¿se puede?, ¿se podrá?

Tercera postal: Matxu Pitxu

Dos señoras en Alicante, España, conducen un auto a contravía. Van bebidas (¿O drogadas?). Son blancas y tienen los ojos azules. Lo sabemos porque una de ellas lo aclara después de chocar -cómo no- al auto que rueda reglamentariamente por su canal y en el que por esas cosas del azar y de los siete millones de exiliados, viaja una venezolana. La llamaron Matxu Pitxu (¿se escribirá así en catalán?), como si fuera un insulto. India. Qué más da si quechua o guaiquerí. La xenofobia casi nunca sabe bien de geografías, civilizaciones, imperios, hazañas. Sabe de colores, credos, intrusos, y odio.

¿Qué necesidad tienen millones de venezolanos de aguantar estos palos de agua en casi  todas partes del mundo como colofón de la desgracia histórica que han sido el difunto y su heredero? Pero la indignación, qué duda cabe, la indignación primigenia nace aquí, en Venezuela, y luego se hace migrante, extranjera, matxu pitxu.

Cuarta postal: La telaraña apenas si tambalea

“Se ha suicidado en la ciudad de Miami un ¿empresario? venezolano llamado José Manuel González Testino, luego de asesinar a su pequeño hijo de 3 años. El occiso estaba acusado de estar vinculado a graves delitos de corrupción con Petróleos de Venezuela (PDVSA) y Citgo”.*

¿Pero quién era este sujeto conocido por la justicia americana por pertenecer a una red de corrupción que se apoderó ilegalmente de millones de dólares en trámites fraudulentos con PDVSA y Citgo?

González, se había declarado culpable en mayo del 2019 en Houston, Texas, por cargos federales de conspiración para violar la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA), un cargo de violar la FCPA y un cargo de no reportar cuentas bancarias en el extranjero. Digamos que, en suma, fue acusado de pagar ingentes sobornos a funcionarios de PDVSA en Venezuela para conseguir y retener de forma corrupta contratos energéticos y logísticos. ¿Fue en realidad asesinato y suicidio?

El empresario (¿?) se salvó de “la tumba”. La criatura tristemente no.

Quinta postal: Tala con flores

Como si quisiéramos sustituir desde ya la realidad -cada vez más ajena a lo que fue Venezuela- por su imitación más pueril, en el municipio Chacao, en Caracas, no cesa la tala de árboles sanos. A diario, como si fuera un acto de vil magia, uno de los magníficos árboles del municipio desaparece. Y en su lugar, asoma una pared con un mural pintado de flores a lo Mary Quant.

En pocas palabras, nos quedamos con gato por liebre.

La pintura sustituye al objeto original, al árbol, a sus hojas, a su olor, a su sombra y todas esas virtudes que cantábamos de niños en el “Himno al árbol”. Es como arrancar las violetas de una jardinera para sembrar unas flores plásticas compradas en… Mejor no digo dónde.

Al final, terminaremos siendo eso: un paisaje sin vida, la representación burda de lo que alguna vez existió.

Ay. Ay.


*Diario Las Américas

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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