En la aldea
23 mayo 2024

Postales de fin del mundo. Digo, de fin de año

“La violencia, las migraciones y la mentira han vuelto a mandar. El mundo es un lugar cada vez más peligroso”. Mientras, “los venezolanos sí queremos nuestro Esequibo, y también queremos nuestro pan, nuestro empleo, nuestra prosperidad, nuestra salud, nuestra seguridad y pare usted de contar. El Esequibo ya casi es nuestro, y Alex Saab también”.

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Sonia Chocrón | 11 enero 2024

No sabe una ni cómo resumir un año para comenzar el siguiente. Esta vez, el 31 de diciembre no marca el fin de nada sino la sensación de retroceso inevitable. Aquí, allá, en tantas partes.

No hace falta ser vidente ante lo evidente. El mundo que conocimos las generaciones de los años 50, 60, 70, está cambiando. Cualquiera diría que ya no es el mismo -nunca es el mismo decía Heráclito- sin embargo es al revés: ahora es más el mismo que en décadas pasadas, que en siglos anteriores, que en pesadillas previas.

La pandemia llegó a su fin pero asoma de nuevo con nuevas siglas, la democracia ya no parece ser el sistema político más alabado de la vida en comunidad, la violencia, las migraciones y la mentira han vuelto a mandar justo cuando los medios de información están, más que nunca y como nunca, al alcance de un clic.

Así que resumo lo que puedo, lo que el asombro todavía me permite, a ver si logro entender yo misma o hacerme entender.

Feminismos y derechos humanos, o el misterio de la judeofobia

Sé poco o nada de los movimientos feministas. Sé poco o nada en general de movimiento o partido político u organismo alguno porque nunca he militado en nada que no sea mi propia vida y la de mis seres queridos. Siguiendo aquella conseja de uno de los hermanos Marx: Nunca pertenecería a un club que me aceptara a mí como socia.

Así que googleo sobre el feminismo, sus proclamas, sus motivaciones, sus postulados, en fin, algo de lo básico para poder entender. Pero no entiendo. ¿Dónde están las feministas profesionales?, ¿dónde han estado en estos últimos meses en los que han ocurrido eventos que les atañen directamente?, ¿y el “I believe”?, ¿y el “me too”?

Lo último que supe del activismo feminista tuvo lugar en España cuando un entrenador emocionado se dejó llevar y le dio un piquito a una jugadora de fútbol de su equipo ganador. Sí es sí, no es no.

¿Y Masha Amini, muerta a golpes?, ¿Roya Heshmati?, ¿les suena?

En estos días recientes de fin del mundo; digo, de fin de año, esta otra joven iraní fue arrestada y flagelada en público “por ofender la moral pública”; es decir, por no llevar velo.

Justo esta semana el grupo terrorista Hamás en su infinita crueldad muestra un video de cuatro de las secuestradas israelíes del 7 de octubre de 2023. Chicas de 18 y 19 años. Es decir, que además de lo que TODOS vimos -entre otras, las imágenes de Raama Levy bajando de un jeep tirada de los cabellos por un terrorista, con el pantalón ensangrentado a la altura de la vagina y del ano, con los ligamentos de los talones cercenados para evitar que huyera, o el cuerpo sin vida de la alemana israelí Shani Nicole Louk, desnudo y quebrado, como objeto de celebración en Gaza -con golpes y escupitajos adicionales como brindis especial- el silencio se ha impuesto.

El silencio ha sido como el del fondo del mar durante tres meses. Ninguna feminista. Ni las Naciones Unidas. Ningún defensor de los Derechos Humanos. Ni las mitú, ni las yotecreo. Ni siquiera antes de la respuesta israelí al ataque encarnizado de Hamás.

Pero vamos a ver: hay certeza de que las mujeres han sido violadas. Hay testimonios, hay testigos oculares, hay videos, imágenes, pruebas -siempre piden pruebas a los israelíes-. (Para los demás existe el yotecreo). Pero estas son israelíes y seguramente judías en su mayoría. Y esas judías, ah mundo civilizado, ah mujeres empoderadas, no tienen derechos. O son menos mujeres. Nunca mitú. Pero 95 días más tarde, y al borde del límite de tiempo donde sería seguro practicarse un aborto de tanto violador, la Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras y las organizaciones para la mujer siguen sin demandar acceder a las rehenes.

En un mundo donde se hacen marchas multitudinarias por el derecho al aborto, han dejado solas a 19 mujeres cautivas en Gaza por el simple hecho de ser mujeres judías. Tanto pañuelo verde, tanta vigilia, tanta pancarta, tanta consigna financiada, tanto silencio. Tanta hipocresía, hiprogresía. UNRWA, ONU, Médicos Sin Fronteras, la Cruz Roja (que se niega a entregar medicamentos a rehenes), y toda la hiprogresía mundial, muda. Incluyendo a la dulce vina-Greta, ¡how dare you!

Fueron necesarios tres meses y un cerro de pruebas para que dos (2) expertos independientes designados por la ONU emitieran una declaración que reza: “El creciente conjunto de pruebas sobre denuncias de violencia sexual es particularmente desgarrador. Esos actos constituyen graves violaciones del derecho internacional equivalentes a crímenes de guerra que, dado el número de víctimas y la amplia premeditación y planificación de los ataques, también pueden calificarse como crímenes contra la humanidad”.

Esperamos en breve las declaraciones de António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, y la protesta mundial de @UN_Women.

Esperamos. Sentadas. Con esta gente que justifica lo injustificable, el mundo es un lugar cada vez más peligroso.

Vivir en Miami y jugar pádel

También durante los últimos días de fin del mundo, un expresidente encargado (¿?) venezolano, joven, alguna vez la esperanza de un cambio democrático y limpio para Venezuela, circuló en un video camino a una cancha de pádel en Miami, acomodadito en su pinta al uso.

Bueno, pero qué escándalo en las redes, hombre. Porque el muchacho juega pádel. Porque la raqueta es carísima. Y las canchas las alquilan en cientos de dólares y cómo va a ser que el expresidente sin éxito del “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres” juegue algún deporte elitesco como el pádel o el tenis, pero no era tenis, era pádel, que es más costoso, y el tiempo libre, que en Miami también es costoso porque en Miami todo es costoso.

¿Pero bueno, en qué mundo absurdo e irreconocible importa que un joven sano, en buena forma y con tiempo libre juegue al pádel que está tan de moda? Para el venezolano en general la queja es el juego. ¿Pero quién carece del derecho a jugar? A mí, en cambio, me pareció lo de menos. Que jugar, juega cualquiera hasta con chapitas.

Lo verdaderamente costoso es vivir en Miami sin producir suficientes dólares o peor aún, sin producir ninguno. Un alquiler moderado de una vivienda con dos habitaciones, zona media como el Doral, por ejemplo, para una familia de 4, calcule dos mil o tres mil dólares mensuales. Si es ya una casa más pintosa puede llegar hasta 7 mil. Niños en colegio privado, un promedio de mil dólares por niño. Servicios públicos, luz, agua, teléfono, 500 al mes; un lease del automóvil, camioneta por ejemplo, otro tanto. El mercado se calcula en aproximadamente 375 dólares por boca al mes, los seguros, -de vida, de salud, de auto- son ineludibles, los impuestos, la ropa, el calzado, la vida diaria.

Todo esto es lo que es más costoso. No el pádel. Así que por favor, cada quien que juegue lo que guste en Miami.

De octubre (primarias) a diciembre (referendo)

En octubre tuvimos unas elecciones primarias en las que el venezolano se sintió motivado y fue a votar, y eligió un solo representante de la oposición para enfrentar las ya no lejanas elecciones presidenciales. María Corina Machado arrasó.

Como ya es costumbre, a ese acto de votación opositor, le siguió otro oficial para no elegir nada sino para responder si deseamos que el Gobierno defienda nuestro Esequibo. Y claro, aunque nadie fue a la convocatoria de ese referendo, aunque los centros de consulta estuvieron vacíos a lo largo del día, los venezolanos sí queremos nuestro Esequibo, y también queremos nuestro pan, nuestro empleo, nuestra prosperidad, nuestra salud, nuestra seguridad y pare usted de contar.

No fuimos a la guerra pero estuvimos a puntico de arrasar a Guyana y arrebatarle lo que nos han robado. Por fortuna, nadie murió en la contienda (en las guerras mueren culpables e inocentes, eso lo sabe cualquiera que provoque una guerra). Y si no recuperamos el Esequibo, al menos recuperamos al colombiano Alex Saab para alegría de su esposa per tutta la sua vitta y dei suoi figli, y para regocijo de los capos di tutti capi.

Así volvió el Señor CLAP, igualito a Pedro el escamoso, contento con su melena. Y ojo, Estados Unidos también recuperó a diez ciudadanos y creo que hasta a un prófugo. En esta guerra salieron ganando varios.

El Esequibo ya casi es nuestro, y Alex Saab también.

Avanti en venta

Avanti con la venta de Avanti que a pesar de que Venezuela andaba arreglándose sobre todo para los bien ubicados, ahora parece que Avanti, ese amor de cosas bellas para nuevos ricos de cuna y la nomenklatura oficial fue clausurando de piso en piso. El lujo de Avanti se quedó atrás. Ahora que ya está limpiecito como un sol, dicen que lo comprará una cadena de tiendas por departamentos que suena por todos lados, que está en todos lados, como un triki traki en diciembre.

Última hora, los muchachos de la banda

De las bandas de criminales desatadas en Ecuador. Todos los numeritos que ya conocemos. Toma de canales de televisión, facinerosos armados, sedición en distintos lugares al mismo tiempo, saqueos.

Por ahí deben andar algunos millones de aquellos 23 mil.

*UNRWA: Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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