En la aldea
08 junio 2026
V Parte: Las primarias: El milagro ciudadano que nos puso a soñar

Lo que no se vio: detrás de la victoria del 28 de julio de 2024

Las primarias del 22 de octubre fueron mucho más que una elección. Detrás de aquella jornada histórica hubo meses de trabajo silencioso, decisiones difíciles, voluntarios anónimos y una gigantesca operación ciudadana que casi nadie vio.

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«Un homenaje a los miles de hombres y mujeres que desde la acción política sacrificaron tiempo y tranquilidad personal por el bien de Venezuela»

Después de meses de trabajo silencioso, de reuniones interminables, de recorridos por estados, municipios y parroquias, la unidad comenzaba a sentirse en el territorio. Ya habíamos logrado algo que pocos años antes parecía improbable: hombres y mujeres de distintos partidos trabajando juntos, organizando comunidades, reconstruyendo confianza y levantando una estructura nacional en medio de uno de los momentos más difíciles de nuestra historia reciente.

Y entonces apareció un nuevo desafío.

Si hasta ese momento habíamos dedicado nuestros esfuerzos a organizarnos, ahora debíamos demostrar que éramos capaces de ofrecerle al país una candidatura única para las elecciones presidenciales. La idea parecía sencilla de explicar, pero en verdad era todo un reto ejecutarla: organizar una elección primaria nacional en un país sin garantías, con recursos limitados, bajo presión política permanente y, en paralelo, fortalecer la organización territorial que veníamos construyendo.

Lo que pocos veían era que, detrás del debate político sobre las primarias, existía una segunda discusión, mucho más silenciosa: cómo hacerlas posibles.

Y fue entonces cuando la sala de máquinas asumió un nuevo reto.

I. El debate que podía dividirnos

Pasaba que, en ese momento, todavía no existían acuerdos definitivos sobre cómo debían realizarse las primarias y, peor aún, no estaba claro qué partidos inscribirían ciertamente candidatos, cuestión que hacía que la discusión fuera más intensa. A ello se sumaba que la política giraba en torno a una pregunta fundamental: ¿las elecciones debían realizarse con apoyo del Consejo Nacional Electoral o debían ser completamente autogestionadas?

Detrás de esa discusión existían argumentos legítimos en ambas direcciones y muchas presiones por parte de la opinión pública. Por un lado, algunos consideraban que la participación del CNE facilitaría aspectos logísticos y operativos; por otro, se sostenía que la confianza en el proceso dependía precisamente de que fuera organizado por la propia sociedad democrática.

Mientras esa discusión avanzaba en lo político, desde la dirección operativa comprendimos que no podíamos quedarnos esperando una definición y decidimos comenzar a prepararnos para ambos escenarios. Por eso diseñamos lo que internamente llamamos el Plan CON y SIN, que básicamente representaba un plan para una primaria con apoyo institucional y otro para una primaria completamente autogestionada.

Durante este relato nos concentraremos en contar algunos elementos que constituyeron la construcción del plan autogestionado, que en definitiva fue el que desarrollamos.

II. Diseñar una elección antes de que existiera

Una vez definida la necesidad de prepararnos para ambos escenarios, comenzamos a elaborar un inventario detallado de todo lo necesario para organizar una elección primaria nacional y, aunque la lista parecía interminable, mencionaré los elementos que considero más relevantes.

En primer lugar, por supuesto, necesitábamos un reglamento electoral; luego, una Comisión Nacional de Primarias, comisiones regionales, equipos técnicos, centros de votación, miembros de mesa, sistemas de información, formación electoral y una organización internacional para la diáspora, entre otros.

Cada elemento dependía del otro y todos debían funcionar al mismo tiempo.

Fue entonces cuando volvimos a recurrir a las metodologías que habíamos desarrollado durante los extramuros para retirarnos nuevamente y ordenar tareas, establecer cronogramas y asignar responsabilidades que proponer a la conducción política.

III. Construir las reglas del juego

Uno de los primeros retos fue la elaboración del reglamento. Para esto, cada partido político designó representantes para participar en la discusión y redacción, con la premisa de que el objetivo iba mucho más allá de redactar simples normas: debíamos construir confianza.

Así pues, la primaria debía ser percibida como una oportunidad abierta para todos los liderazgos democráticos pertenecientes a la unidad luchadora del país; debía ser un espacio donde cualquier candidatura legítima sintiera garantías suficientes para participar.

Ese esfuerzo terminó siendo exitoso y la inscripción de María Corina Machado, que no formaba parte de la Plataforma Unitaria, fue una demostración de que habíamos logrado construir un marco confiable para la competencia democrática.

IV. La Comisión que condujo el proceso

Desde la dirección operativa insistimos en que la conducción electoral debía recaer en personalidades de la más alta credibilidad nacional. Por ello, la jefatura política de cada partido fue responsable de acercarse a sectores de la sociedad civil, universidades y opinión pública, buscando la mejor manera de conformar una Comisión Nacional de Primarias que lograra transmitir confianza y legitimidad.

Tan bien se cumplió esta misión que hoy los venezolanos tenemos una deuda de gratitud con quienes asumieron esa responsabilidad, con todos los riesgos personales y familiares que ello significaba.

Así fue como, bajo el liderazgo de Jesús María Casal y junto a Corina Yoris, Carmen de Grijalba, Ismael Pérez Vigil, Víctor Márquez, Roberto Abdul, Guillermo Tell Aveledo y Mildred Camero, esta comisión condujo el proceso con profesionalismo, serenidad y enorme compromiso democrático hasta buen puerto.

Mientras ellos llevaban el timón institucional, nosotros seguíamos trabajando en la construcción de la maquinaria organizativa que haría posible la elección. Estuvimos en todo momento, de manera desprendida, a la orden de esta comisión, siguiendo cada una de sus instrucciones y requerimientos territoriales para hacer realidad en el terreno todo lo que se iba requiriendo.

V. Buscar dónde votar cuando nadie quería prestarnos nada

Quizás una de las tareas más heroicas de este proceso autogestionado fue la búsqueda de centros de votación.

En un contexto de persecución y temor, muchas instituciones públicas no estaban dispuestas a facilitar espacios. Mientras que, de haberse realizado el proceso con el CNE, este no habría sido un problema, aquí se requerían sacrificio, tiempo y creatividad.

Esto obligó a nuestros dirigentes a recorrer comunidades enteras buscando alternativas como casas de familia, salones comunitarios, espacios vecinales, centros culturales y otros lugares improvisados que poco a poco fueron convirtiéndose en centros de votación.

Mientras los equipos técnico-electorales estudiaban cuántas mesas eran necesarias en cada parroquia y municipio según múltiples variables, nosotros coordinábamos, junto a cientos de dirigentes de todos los partidos políticos, una operación para recorrer calles, caseríos, veredas y escaleras buscando dónde instalarlas.

Fue un trabajo silencioso y agotador, gracias al cual logramos ubicar 3.094 centros de votación.

VI. La Región 25

La diáspora venezolana también debía participar; por eso comenzamos a tratar a los venezolanos en el exterior como una región adicional del país.

Para ello se realizaron inventarios de presencia de dirigentes de partidos políticos, estudios de concentración poblacional y reuniones permanentes con responsables políticos en distintos países.

En este trabajo fueron fundamentales el equipo técnico de la Comisión Nacional de Primarias, que nos iba indicando las ciudades importantes donde debía desarrollarse el proceso, y los equipos políticos en el exterior, que fueron construyendo ese mapa.

El objetivo era claro: garantizar que los venezolanos que habían tenido que emigrar también pudieran formar parte de la decisión.

VII. Los guardianes de la primaria

Toda la organización territorial construida durante los años anteriores encontró aquí una misión concreta, ya que necesitábamos miles de miembros de mesa, personas dispuestas a invertir tiempo, esfuerzo y dedicación para garantizar el correcto funcionamiento del proceso.

Los partidos políticos empezaron a proponer hombres y mujeres comprometidos con el país, mientras la Comisión Nacional de Primarias organizaba procesos acelerados de formación electoral.

Lo que meses atrás habíamos construido sin tener una política clara en estados, municipios y parroquias comenzaba a demostrar su valor en un momento decisivo, ya que la estructura existía y estaba lista para actuar.

Al punto de que tuvimos 5.937 mesas, para las cuales siempre hubo venezolanos dispuestos a organizarlas y coordinarlas.

VIII. Una elección construida por miles de manos

Cuando finalmente llegó el día de las primarias, millones de venezolanos vieron centros de votación, mesas electorales, voluntarios y resultados.

Lo que pocos pudieron ver fueron los meses de trabajo que hicieron posible aquella jornada; que detrás de cada mesa había hombres y mujeres que habían recorrido comunidades enteras buscando un espacio para votar; que guardaron material electoral, prestaron casas, mesas y sillas; y, lo más importante, millones de venezolanos que ese día apartaron un espacio en su agenda para expresar, por medio del voto, su anhelo de cambio.

Y ese anhelo dio como resultado una sólida unidad entre todos los partidos políticos que luchamos por el rescate de nuestra democracia, encarnada por la líder de todo este proceso, María Corina Machado.

Las primarias demostraron que la unidad podía organizarse, que la sociedad venezolana seguía creyendo en el voto y que era posible construir una esperanza común.

Pero aquella victoria organizativa produjo algo más importante: nos dio un liderazgo legitimado por millones de venezolanos y una estructura nacional que ahora debía prepararse para el desafío más grande de todos: ganar las elecciones presidenciales de 2024.

Esa será la historia de la próxima y última entrega de esta serie: cómo, desde la sala de máquinas y junto al comando CONVZLA, nos preparamos para la elección presidencial del 28 de julio y para una de las operaciones de organización y defensa del voto más grandes de la historia democrática venezolana.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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