En la aldea
20 mayo 2024

Alejandro Grisanti, Economista e Ingeniero en Computación, PhD en Economía.

Alejandro Grisanti:

“El debate tiene que fijarse en la pandemia y en los mecanismos para la salida de Maduro”

El economista afirma que hoy en Venezuela todos somos pobres y el ascenso social que antes daba la educación ha desaparecido. Por eso, Alejandro Grisanti estima que aun en medio de la crisis, agudizada por el Covid-19, debe quedar claro que se necesita el cambio de régimen que hará posible que el país sienta una mejora en el corto y mediano plazo. En la medida en que el deterioro crece, más tardará la recuperación.

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Alejandro Hernández | 16 julio 2020

El economista Alejandro Grisanti ha trabajado de cerca en los procesos hechos por el gobierno interino de Juan Guaidó para preservar activos de la nación y atender problemas externos, como los relacionados con la deuda. De hecho, fue hasta hace poco miembro de la Junta Administradora ad hoc de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) y parte de la Comisión Presidencial Consultiva para la renegociación de la deuda. No esconde sus opiniones y cree en la práctica de escuchar a los asesores, también es partidario de seguir levantando la voz dentro y fuera del país para lograr la transición que todo el país espera, y es uno de los expertos que le está llevando el pulso a la vulnerabilidad económica causada por la pandemia.

Su conclusión es abrumadora: El país más vulnerable dentro de la región bien sea por el impacto en exportación de materias primas, porque recibirá menos remesas, porque no tiene espacio para hacer una política fiscal contracíclica o porque no va a poder emitir deuda internamente es Venezuela.

-¿Cuál es su conclusión de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) que presentó la Universidad Católica Andrés Bello días atrás?

-Ese estudio es la mejor demostración de que el verdadero legado de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en estos 20 años, es la miseria. Hoy en Venezuela todos somos pobres y el ascenso social que antes daba la educación ha desaparecido. El chavismo nos igualó hacia la pobreza y creó una crisis absolutamente generalizada, de la que no escapa ningún venezolano.

“El chavismo nos igualó hacia la pobreza y creó una crisis absolutamente generalizada, de la que no escapa ningún venezolano”

Alejandro Grisanti

-¿Una sociedad que sufra un colapso como el que acaba de mencionar es recuperable?

-Para eso lo primero que debe pasar es un cambio de régimen, para que venga un nuevo gobierno que restituya las libertades individuales y los derechos económicos a los ciudadanos. Yo era muy optimista con el Plan País en 2016 y 2017; hoy las condiciones son un poco más complejas, pero sin embargo, la última Encovi señala que la pobreza reciente apunta al 54%, eso indica que cuando podamos dar los estímulos adecuados para traer inversión en el sector petrolero y cuando tengamos unos nuevos gobernantes, que puedan ser interlocutores ante los organismos multilaterales para poder levantar los financiamientos que sirvan de motor de arranque, tendremos una recuperación relativamente rápida de la economía, va a ser más lenta que hace dos o tres años; pero sigo pensando que cuando salgamos de esta tragedia, Venezuela sentirá una mejoría en el corto y mediano plazo.

-¿Qué tanta responsabilidad tiene Cuba en el desfalco económico impulsado por el chavismo en estos 20 años?

El chavismo le ha dado a Cuba entre 2 mil y 3 mil millones de dólares al año en subsidios de exportaciones petroleras, lo que representa entre 60 y 70 mil millones de dólares en 20 años. Por su parte, La Habana proveyó al chavismo de una mejor inteligencia policial y una mayor capacidad de acción contra la oposición. Nicolás Maduro hoy ostenta el poder y mantiene el control territorial por el apoyo que tiene del castrismo.

-¿Han medido el impacto económico que la pandemia está causando en Venezuela?

-Hay dos formas de verlo: El primero es desde el punto de vista de infectados y fallecidos, aquí el régimen no queda tan mal; pero porque Maduro nunca ha valorado el impacto de sus acciones y en toda América Latina, fuimos el país que más rápido cerró su actividad económica luego del primer caso confirmado. Es decir, Venezuela paralizó su economía tres días después de que hubo el primer contagiado de Covid-19, cuando el promedio del resto de la región es dos semanas. El otro factor que ha influido es el rápido despistaje, los regímenes totalitarios pueden hacer mejor seguimiento a las libertades y el desenvolvimiento de los ciudadanos. En Venezuela están utilizando a los organismos de seguridad e inteligencia para acuartelar a la gente y poner fronteras entre los casos positivos y la población sana.

“Vamos a terminar este año con cifras más duras en términos de pobreza, con muchos más venezolanos queriendo emigrar y con un país más desintegrado”

Alejandro Grisanti

-¿Da por ciertas las cifras que ofrece el régimen?

-Más allá de que todos dudamos de lo que publica la dictadura, la diferencia con respecto a los demás países es muy grande. Aproximadamente Venezuela tiene unos 10 mil casos, mientras Colombia, que después de nosotros tiene la menor cantidad de contagios en la región, anda por 160 mil. Entonces por más que estén trampeando los números, estamos muy lejos de las cifras del resto. Así sea el triple de lo que dicen, igual la distancia es enorme. Por más que mientan, no tenemos los más de 300 mil pacientes que hay en Chile o Perú. Debemos recordar que la crisis ha limitado mucho la movilidad de los ciudadanos, así como la falta degasolina; y a menor movilidad menor propagación.

-Y desde el punto de vista económico, ¿qué números y proyecciones han sacado?

-Estamos sacando un índice de vulnerabilidad económica para toda América Latina, es decir, analizamos cuáles son las naciones que serán más afectadas por el Covid-19 y cuáles serán las que resistirán mejor. Nuestro estudio coloca a Venezuela como el país que saldrá más dañado por el impacto de la pandemia en toda la región, porque tenemos una alta población informal; un elevado déficit fiscal; un enorme endeudamiento internacional; unas reservas internacionales bajísimas, y un sistema monetario prácticamente desaparecido; cuando sumas estos factores concluyes que tenemos las más grandes restricciones, por consiguiente vamos a sufrir el peor efecto económico de Latinoamérica y es bien importante que lo entendamos. De segundo está El Salvador y de tercero Nicaragua, pero sus resultados no están ni cerca de los nuestros.

-¿Cómo hicieron ese estudio?

-Analizamos el impacto en tres puntos: Materias primas, comercio y remesas. El Covid-19 está afectando las materias primas y sobre todo las que tienen que ver con movilidad y con energía; entonces, los países que tienen mayor exposición a exportaciones petroleras, llámese Venezuela, son los que van a padecer una mayor contracción económica. También va a interrumpir el comercio y las cadenas de producción, eso lo vamos a ver con más fuerza en el segundo semestre, y aquellas naciones que tienen un alto porcentaje de componentes intermedios e importados en su producción nacional van a experimentar más dificultades que el resto, y aquí también entra Venezuela. Por último, está el área de las remesas, hoy tenemos a 5,1 millones de venezolanos en el exterior que mandan dinero para ayudar a sus familiares que están dentro del territorio, y por la crisis global ese mecanismo se va a ver reducido, tendrá un impacto importante. En conclusión, el país más vulnerable dentro de la región bien sea porque exporta materias primas, porque va a dejar de recibir remesas, porque no tiene espacio para hacer una política fiscal contracíclica o porque no va a poder emitir deuda internamente, es Venezuela. Es un índice que va del uno al cinco, el que está más sólido se acerca al uno y el que más débil al cinco.

-¿Cómo se están protegiendo nuestros países vecinos?

-El mayor impacto de esta pandemia lo sufrirá América Latina y eso va a llevar a muchos de estos países al Fondo Monetario Internacional y a las instituciones multilaterales. También ha llevado a un proceso de reestructuración de deuda amistoso y relativamente rápido a Ecuador y Argentina. Por supuesto que todos los gobiernos también se van a apalancar en el sector privado, lamentablemente el nuestro está absolutamente destruido.

-¿Y la deuda venezolana?, ¿cómo considera que ha sido el manejo del proceso por parte del presidente interino Juan Guaidó y la Asamblea Nacional?

-Con el manejo que ha llevado el Gobierno interino yo soy muy optimista en lo grueso, porque Venezuela viene trabajando con el mejor reestructurador de deuda de los últimos 40 años, que es Lee Buchheit, sin duda es la persona más referencial en el área y siempre ha trabajado ayudando a los países y no a los acreedores. Por otra parte, ha contratado al mejor escritorio legal de Nueva York para emprender la defensa y ser exitosos en nuestros procesos judiciales. Otra cosa que me hace ser optimista es que logramos explicar cuáles serán los cuatro pasos principales que se seguirán para la reestructuración y se aprobó en la plenaria de la Asamblea Nacional. Sin embargo, hay que oír a los asesores e irnos por sus recomendaciones a la hora de tomar decisiones.

-También ha tenido notorios desacuerdos.

-Sí, son varias cosas. Los procesos de reestructuración de deuda para que sean exitosos deben ser rápidos, amigables y tienen que contar con apoyo del mayor número de acreedores posible. En Venezuela nos ha afectado que hay incentivos para que una solución rápida y amigable no se dé, es decir, hay gente que cree que no pagar a los inversionistas, no resolver la parte de las acreencias o hacer política con la deuda es una buena estrategia, pero yo creo que son decisiones muy negativas y no las comparto.

-¿Quiénes son esas personas y qué intereses usted cree que hay detrás?

-Hay factores que no están oyendo a Lee Buchheit y no creen en una salida amistosa, sino que apuestan por el enfoque de la confrontación, donde el chivo expiatorio es el inversionista, que en Venezuela despectivamente se les llama bonistas, en algunos sectores hay una mayor inclinación hacia las querellas legales, ir a juicio y pelear en la corte algunos de los procesos que estamos sufriendo.

-El ex procurador especial José Ignacio Hernández dijo en una entrevista para La Gran Aldea que la actitud de los acreedores era “intransigente” y por eso no hubo otro camino que el de ir a juicio.

-Es público que yo estuve en contra de que la República llevara a juicio a los acreedores del PDVSA 2020, pero desafortunadamente como el resultado de este proceso está por venir, no puedo dar mayores detalles, porque no quisiera que me culparan si se llega a perder. Sería inconveniente que en esta entrevista salgan argumentos que puedan ser utilizados por los bonistas en contra de Venezuela. Quiero dejar claro que espero estar equivocado y que tengan razón quienes entraron en ese litigio; sin embargo, soy muy negativo, creo que vamos a tener un fallo en contra, pero, como dije antes, no puedo darte mi análisis.

-El economista Ricardo Hausmann también declaró a La Gran Aldea y dijo que había actores dentro de la política representando los intereses de los bonistas de “formas poco legítimas”, ¿tiene usted relación laboral con algún acreedor del PDVSA 2020?

-Yo no tengo relación con ningún acreedor de deuda venezolana, ni nacional ni extranjero; pero quiero insistir en que toda América Latina, con excepción de Argentina, se ve a los tenedores de deuda como unos inversionistas, lamentablemente en el caso venezolano hay una nube negra sobre los mercados financieros, porque las emisiones nacieron de grandes actos de corrupción cuyos responsables son Nicolás Maduro, Hugo Chávez y sus ministros. Pero esa animadversión que justificadamente existe, hay que enfocarla hasta ahí y no más allá. En los últimos cuatro años yo no he tenido ninguna relación de representación o de información con nadie, por eso no me siento aludido por la afirmación de Ricardo.

-¿Pero la denuncia del economista Hausmann tiene pertinencia?

-Bueno, si tiene pruebas que las presente. Yo creo que en Venezuela se intenta crear un manto de corrupción, que no siempre está justificado, para usarlo como herramienta política. Debo decir que también se ha utilizado el tema de conflictos de interés de una manera muy manipulada, para de alguna manera entorpecer contrataciones o sacar del juego a algunos interlocutores e imponer posiciones propias.

“Hoy en Venezuela todos somos pobres y el ascenso social que antes daba la educación ha desaparecido”

Alejandro Grisanti

-¿Por qué renunció a su cargo en la Junta Administradora ad hoc de PDVSA?

-Era un trabajo ad honoren y uno puede estar en esa condición un tiempo, pero no de manera indefinida. Mis principales fuentes de generación de ingresos podían tener un conflicto de interés con mi trabajo en la junta directiva de PDVSA, y por eso tomé la decisión de dejar el cargo. Acordémonos también de que apenas acepté la responsabilidad en el Gobierno interino, renuncié de manera pública a Ecoanalítica, eso me hizo quedarme sin ingresos.

-¿La protección del Gobierno americano a Citgo se mantendría si hay un fallo en contra de Venezuela en el litigio por el bono PDVSA 2020?

-En el caso del PDVSA 2020 esos acreedores obtuvieron una licencia del Departamento del Tesoro en el 2018 para poder actuar en el caso de que PDVSA no pagara, puesto que tenían una garantía con esos bonos, es el único acreedor o demandante contra la República que hasta ahora tiene esa posibilidad, por consiguiente, habrá que esperar y ver qué puede hacer el Gobierno americano. Hasta ahora lo que han hecho es suspender por periodos cortos la posibilidad de utilizar esa licencia.

-¿Cree que la oposición debe ir o no a las elecciones parlamentarias que impulsa el régimen de Maduro?

-Estamos en una encrucijada donde todos los caminos son malos. Yo creo que es muy difícil ir a estas legislativas que plantea Maduro porque no hay condiciones; pero tampoco estoy de acuerdo en que no haya elecciones y pasemos del interinato a la perpetuidad. El periodo constitucional de la Asamblea Nacional vence en enero de 2021 y creo que intentar prolongarlo no va a servir de nada, pero insisto: Todos los caminos son malos.

-Entonces, ¿qué hacemos?

-Ver cómo le sacamos el jugo a estos seis meses, cómo logramos arrinconar a Maduro y terminar con unas elecciones con garantías. Lograr seguir levantando la voz dentro y fuera del país para lograr la transición que todo el país espera. El debate tiene que fijarse ahí, en la pandemia y en los mecanismos para la salida de Maduro. Es prematuro y caemos en la trampa del régimen, centrar toda la discusión de hoy en la participación o la perpetuidad.

-¿Cómo terminará el año 2020 para los venezolanos, en términos sociales y económicos?

-Desafortunadamente seguiremos en caída. El régimen se siente fuerte y cree que puede ir a una elección de cualquier manera y vamos a terminar este año con cifras más duras en términos de pobreza, con muchos más venezolanos queriendo emigrar y con un país más desintegrado.

*La fotografía fue facilitada por el entrevistado, Alejandro Grisanti, al editor de La Gran Aldea.

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