En la aldea
24 mayo 2024

Michael Penfold: “Ahorita hay que lidiar con lo que se tiene, la oposición debe sanar heridas y coordinarse nuevamente”.

Michael Penfold: “Si la oposición va a México solo a negociar elecciones, le va a ir mal”

“El chavismo y la oposición deben aceptar que en este momento nadie tiene otra cosa distinta a esa mesa de negociación”, así pone en contexto la situación país Michael Penfold al ser consultado por La Gran Aldea; y amplía el panorama cuando dice que “repetir la elección legislativa es fundamental y podría destrancar todo el juego, porque permite empezar a desmontar las sanciones, no solamente a partir de la negociación, sino de un pacto parlamentario”. Y sentencia de cara a la sociedad y el liderazgo opositor: “Tanto a la negociación como a las regionales hay que ir con una buena dosis de realismo, porque una cosa es lo deseable y otra es lo factible”.

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Alejandro Hernández | 13 agosto 2021

El inicio del diálogo en México entre representantes del régimen de Nicolás Maduro y de la oposición venezolana concentra la atención, incluso a nivel internacional. Se trata de un momento clave que debe ser bien aprovechado, como observa Michael Penfold, investigador Global del Wilson Center en Washington y profesor titular del IESA en Caracas. En esta ocasión, a su juicio, destaca el cambio de política de Estados Unidos, que asume la negociación como la salida adecuada a la crisis institucional y democrática de Venezuela; pero “si la división opositora, entre el ala más dura y el ala más moderada, se acrecienta y si las elecciones regionales se convierten en la manzana de la discordia, no le auguro buen futuro a este ciclo”. Sostiene que el diálogo debe aprovecharse para tocar el tema institucional de fondo y plantear reformas constitucionales “que disminuyan los beneficios de tener las mieles del poder”.

-¿Cuál es su expectativa de este nuevo proceso de diálogo que arranca este 13 de agosto en México?

-Es un paso fundamental al que el país está llegando tarde. Pero a pesar de que es un proceso que se abre con muchísima fragilidad y riesgos, hay unos factores que pudiesen lograr un destino distinto al de los cuatro diálogos anteriores. El más importante de ellos es que Estados Unidos ha dado un cambio de política muy importante, y asume una negociación como la salida adecuada a la crisis institucional y democrática de Venezuela. Además, en este momento, existe una alineación que no habíamos visto entre los americanos, Europa y varios países latinoamericanos. Cuando digo que es frágil, es porque las dos partes se están sentando con muchas indefiniciones alrededor de cuál es la arquitectura de esa negociación.

“Hay que fortalecer lo internacional, pero si no tienes capacidad de movilización adentro y no ofreces algo diferente, nadie conecta contigo”

Michael Penfold

-¿Cuál es el parámetro para medir el éxito o el fracaso de esta negociación?

-Para que resulte, lo primero, es que muy temprano ambas partes tienen que converger en torno a cuál va a ser la estructura de esa negociación y dar resultados puntuales rápido, que signifiquen algo para los venezolanos. Lo segundo, es que los dos bandos definan cómo va a ser el proceso más allá de las reuniones en México, porque en Caracas también van a darse conversaciones. Es primordial una delimitación clara de las etapas de este asunto, es decir, cómo realmente va a estar dividido el proceso. Un punto importante es que si la división opositora, entre el ala más dura y el ala más moderada, se acrecientan y si las elecciones regionales se convierten en la manzana de la discordia, no le auguro buen futuro a este ciclo. Ahora, también está la otra trampa de pensar que esto es una cosa corta. Si nos sentamos y si a la semana, o al mes, o a los dos meses no llegamos a un acuerdo, entonces nos levantamos. Considero que tanto el país, como el chavismo y la oposición, deben aceptar que en este momento nadie tiene otra cosa distinta a esa mesa de negociación; que a mi juicio va a acompañarnos por un tiempo largo.

-¿Por qué dice que estamos llegando tarde a la negociación?

-Porque debió darse hace mucho tiempo, es evidente que esta es la única salida que tiene el país y la han estado dilatando. De hecho, una parte de la oposición llega a este proceso después de que la otra ala, la más moderada, empezó a abrir un camino electoral, renovando el Consejo Nacional Electoral (CNE) y trabajando la posibilidad de unas regionales. Me atrevería a decir que la fracción más dura está en la negociación producto del esfuerzo de la más moderada. Sin embargo, existe tensión, porque hay quienes piensan que es excluyente negociar e ir a las elecciones del 21 de noviembre. Yo creo que ambos eventos se pueden combinar perfectamente.

-¿Quiénes conforman el ala dura y quiénes el ala moderada de la oposición, que usted menciona?

-Yo creo que el ala más dura es la que apostó por una salida de fuerza, que nunca se materializó; y el ala moderada es la que siempre ha buscado una solución negociada, que pase por el camino electoral. La parte dura se inclinó de manera muy firme por la idea de un Gobierno interino, mientras la moderada piensa que ese camino no necesariamente garantiza un proceso de democratización en Venezuela.

-¿Y qué piensa usted?

-Considero que la fracción que concentró toda su atención en la presión internacional y que apostó a que el Gobierno interino iba a fraccionar a la coalición oficialista, fracasó. Ahorita hay que lidiar con lo que se tiene, la oposición debe sanar heridas y coordinarse nuevamente. Entrar en esta negociación con divisiones internas es permitirle un gran festín al chavismo, que tiene como gran objetivo aprovechar este proceso para dividir aún más a los opositores y así normalizar la situación actual pensando en el 2024. Siento que el liderazgo democráticodebe ir unido y focalizado, fundamentalmente, en lograr un acuerdo institucional que permita unas elecciones para renovar y legitimar todos los poderes públicos.

“Ambas partes tienen que converger en torno a cuál va a ser la estructura de esa negociación y dar resultados puntuales rápido, que signifiquen algo para los venezolanos”

Michael Penfold

-Pero si la oposición está en esa condición de debilidad y desunión que ha descrito, ¿con qué elementos cuenta para negociar?

-La oposición tiene tensiones, pero no son irresolubles y creo que la negociación es una oportunidad para armonizar visiones distintas. La discusión en México no puede girar exclusivamente sobre el tema electoral de las garantías y cronograma, sino que también debe abordar, sobre todo, el tema institucional de fondo y plantear reformas constitucionales que disminuyan los beneficios de tener las mieles del poder, y permitan a quienes están en la oposición hacer vida democrática y política.

-¿Cuáles deberían ser esas reformas constitucionales?

-La primera tiene que ser eliminar la reelección indefinida y garantizar la alternabilidad democrática, como está establecido en la Constitución de 1999; y en segundo lugar el país requiere un instrumento legal que blinde la división de poderesy permita una renovación de los mismos, para que los derechos de los venezolanos sean plenamente restaurados. Por otra parte, se debe garantizar el federalismo fiscal, para que los alcaldes y gobernadores puedan realizar su gestión sin estar minados por los protectorados o consejos comunales que se abroguen funciones que no tienen. Esos temas institucionales son primordiales, porque si no modificamos el sistema político en función de que perder elecciones no sea una tragedia y ganarlas no sea un mecanismo para perpetuarse en el poder, aun con un acuerdo electoral, vamos a seguir entrampados en una crisis democrática.

-Cuando usted habla de 2024, se refiere a que es un hecho que no habrá una elección presidencial antes de ese año.

Nada está garantizado, pero obviamente Nicolás Maduro va a querer que esa elección se haga en el 2024, que las legislativas sean en 2025 y, de paso, que no haya revocatorio. Ese es su objetivo y por eso va a tratar de reinsertar a una oposición que no cuestione esa posibilidad. La oposición, en cambio, se ha planteado como su objetivo central en México fijar un cronograma electoral que permita la renovación de todos los poderes públicos y que, de alguna manera, garantice unas elecciones que tengan un mínimo de aceptación internacional.

-¿La oposición tiene la fuerza para obligar al chavismo a esa renovación o relegitimación de poderes que señala? 

-Eso lo pueden trabajar alrededor de dos temas: las sanciones y ofrecer garantías para todo el mundo. Te insisto en que si la oposición va a ir a México solo para negociar elecciones, le va a ir mal, porque no tiene la fortaleza para imponerlas. Pero si va a ofertar un cambio institucional de fondo donde se le den certezas al Chavismo de que podrá hacer vida política aun perdiendo elecciones, creo que sí es posible lograr un cronograma electoral serio. Yo creo que repetir la elección legislativa es fundamental y podría destrancar todo el juego, porque permite empezar a desmontar las sanciones, no solamente a partir de la negociación, sino de un pacto parlamentario. Ahí tiene muchas alternativas, pero si las partes no tienen la voluntad de explorarlas, entonces el proceso está liquidado.

“Evadir las regionales (…) es absurdo. Esas elecciones son un primer paso para activarnos y organizar las estructuras partidistas opositoras, que están muy mermadas”

Michael Penfold

-¿Qué rol tienen las regionales en el proceso de México?

-La oposición va a México con un poder de negociación mucho más bajo que el que tenía hace dos años atrás, y el hecho de sentarse no le da más fuerza. Evadir las regionales, simplemente bajo la idea de que es una manera de legitimar a Maduro, es absurdo. Esas elecciones son un primer paso para activarnos y organizar las estructuras partidistas opositoras, que están muy mermadas. Pienso que debemos abrir ese espacio, entendiendo que en sí, no garantizan que Venezuela se convierta o no en una democracia, pero es un peldaño importante que se ha venido dando en estos últimos meses. ¿Que si vamos a ganarlas? Pues yo no lo sé. Probablemente si van unidos puede que, como en el 2008, obtengan unos estados como Zulia, Táchira o incluso entidades del centro del país como Miranda o Aragua. Eso marcaría una inflexión.

-¿Cómo puede explicarle la oposición a una parte de la población que ir a unas regionales no legitima Maduro?

-Argumentando que la razón es estrictamente política y que no hay otra opción, porque la alternativa que trataron de desarrollar fracasó. Tanto a la negociación como a las regionales, hay que ir con una buena dosis de realismo, porque una cosa es lo deseable y otra es lo factible. En la oposición muchas veces trabajamos con los deseos y no sobre los hechos.

-Y si eso es así, ¿por qué no fuimos a las parlamentarias, que eran mucho más importantes?

-Porque no hubo acuerdo sobre la participación de Europa en monitorear esa elección, entonces, son dos eventos diferentes, pero es muy claro que la oposición debe salir a conectar con la gente y en las regionales puede haber una oportunidad, ¿o vamos a repetir lo que hicimos anteriormente en Zulia, cuando ganamos y decidimos no quedarnos? Ese fue un gran error.

-¿Le parece que fue más exitosa la estrategia de los cuatro gobernadores de Acción Democrática, que sí se juramentaron ante la Constituyente?

-Yo pienso que es más exitosa una oposición que se fortalece desde adentro y que no está apostando todo afuera. Hay que fortalecer lo internacional, pero si no tienes capacidad de movilización adentro y no ofreces algo diferente, nadie conecta contigo. En este momento, los partidos de oposición en su conjunto no suman más del 12% de aceptación; es decir, el país tiene una crisis de representación gigantesca.

-¿Cuándo fue el punto de quiebre del Gobierno interino?

-Cuando Juan Guaidó empezó a trabajar no en función de ser presidente de la Asamblea Nacional y presidente interino, sino en tratar de crear una idea de gobierno interino. Y creo que ese fue un punto de quiebre, porque se convencieron de que eso iba a resquebrajar a la coalición oficialista y no se crearon los incentivos para producir un cambio, cuando era evidente que solo el interinato y la presión internacional eran insuficientes.

-¿El acompañamiento de Rusia y Estados Unidos podría imponer un acuerdo que esté por encima de la oposición y el chavismo?

-Si algo ha demostrado lo que vivimos en los últimos años es que solo el tema nacional o internacional per se no garantiza nada. Esta es una combinación entre poder alinear los factores externos, que están bien posicionados, con los internos, que no lo están. La responsabilidad de todos los actores del país, es fortalecer ese proceso, porque es lo único que tenemos. Si fracasa, pienso que tanto Estados Unidos, como Europa, los rusos y los chinos, van a tirar la toalla. Implosionar México sería quedarnos en el statu quo actual, en el que Maduro puede seguir resistiendo en el poder como lo han hecho hasta ahora. Yo quiero creer que la facilitación de Estados Unidos, Europa e incluso Rusia, hará que tengamos un final diferente al de los diálogos anteriores.

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