En la aldea
09 diciembre 2022

Estamos ansiosos

El venezolano hoy “tiene un pasado que lo agobia, y un futuro que lo atormenta. (…) ¿Angustia por no haber logrado un cambio político tras todo el esfuerzo hecho en 2017?, ¿la ausencia de opciones de salida a la crisis política?, ¿situación económica precaria de la mayor parte de los hogares venezolanos?, ¿soledad por la emigración de familiares y amigos?”.

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Henkel García U. | 09 noviembre 2022

Las búsquedas de Google revelan más de lo que la gente cree. Puede que le mintamos a nuestros amigos o a familiares, pero en la intimidad de nuestra computadora, teléfono inteligente o tableta, nos mostramos tal cual somos, dejamos en evidencia, tras el “anonimato” de una búsqueda, nuestros gustos, nuestros miedos, nuestras vergüenzas, nuestra realidad. Esto no es nuevo, de hecho, es el hilo conductor del trabajo de Seth Stephens-Davidowitz en su libro Everybody Lies: Big Data, New Data, and What the Internet Can Tell Us About Who We Really Are. Hace unos días me animé a hacer una breve investigación sobre términos de búsqueda en nuestro país, y encontré algo que me impresionó, y no para bien, de la realidad emocional del venezolano.

Esta es la gráfica correspondiente a las búsquedas del término “ansiedad” de los últimos 5 años:

aniedad google trends venezuela
Fuente: Google Trends.

Entender este tipo de comportamiento no es para nada sencillo. Lo que sí es una realidad es que el venezolano ha tenido una clara tendencia a buscar cada vez más el término “ansiedad”. Muy probablemente no se lo comente a nadie, se trague ese estado emocional, pero sí siente algo que le inquieta y quiere solucionarlo, por ello googlea sobre el término.

“Hemos vivido una cantidad importante de tiempo bajo un régimen castrador, controlador, coaccionador que atentó contra las libertades, sean estas políticas o económicas. Sometió a través de la fuerza y la violencia a una población que, ejerciendo su ciudadanía, buscaba un cambio político que jamás llegó”

Explorar las razones de esa ansiedad debe ser un reto que nos debemos plantear. La pandemia es la sospechosa habitual, y si bien pareciera tener un peso importante en esa tendencia, el ascenso viene previo a ella. ¿Qué nos puede estar pasando?, ¿angustia por no haber logrado un cambio político tras todo el esfuerzo hecho en 2017?, ¿la ausencia de opciones de salida a la crisis política?, ¿situación económica precaria de la mayor parte de los hogares venezolanos?, ¿soledad por la emigración de familiares y amigos? Si han leído hasta acá, muy probablemente en su mente salte un “todas las anteriores”, también podrían enumerar otras tantas razones.

Ya esta situación es preocupante. Lo es mucho más cuando se analiza las búsquedas del término “depresión”:

depresion google trends venezuela
Fuente: Google Trends.

Muestra un comportamiento similar al de “ansiedad”, pero atado de la mano con la importancia y gravedad de ese estado emocional. Poco se habla de este tema, quizá porque no se ha investigado lo suficiente sobre esta realidad social, o porque es difícil enterarnos de ella por la renuencia que tenemos los seres humanos a asumir lo que sentimos, o por creernos en minusvalía por sentirnos de esa manera. Insisto, lo importante es considerar que esa realidad está allí, y que como sociedad debemos asumir con responsabilidad.

Algunas personas podrán ver al mundo de la psicología y la psiquiatría como la vía de atender el problema, que sin duda alguna, en cierta medida lo es. Sin embargo, lo que debe ocupar buena parte del esfuerzo es procurar un ambiente adecuado para detener esa tendencia, y no solo detenerla, sino que ya no forme parte de las búsquedas cotidianas del ciudadano venezolano en internet.

Ahora sí me voy a permitir dar mi opinión personal sobre las posibles causas. Proviene más de un análisis cualitativo que cuantitativo. Hemos vivido una cantidad importante de tiempo bajo un régimen castrador, controlador, coaccionador que atentó contra las libertades, sean estas políticas o económicas. Sometió a través de la fuerza y la violencia a una población que, ejerciendo su ciudadanía, buscaba un cambio político que jamás llegó. No busco minimizar o desconsiderar los errores de la oposición política venezolana, que los tuvo, pero no puedo equipararlos con el accionar del gobierno de turno.

También resulta sensato suponer que el venezolano percibe que para mejorar su bienestar personal, poder desarrollarse plenamente como profesional, como persona, cree necesario un cambio político. Esa ansiedad, esa frustración puede provenir de la bajísima probabilidad que ve en que eso ocurra. Se siente atrapado, estancado, sin salida, sin opciones. Tiene un pasado que lo agobia, y un futuro que lo atormenta.

Esas tendencias parecieran que van a continuar un tiempo más. No hay certeza sobre el desenlace. A pesar de ello, sí debemos estar conscientes y convencernos del trabajo que sí podemos hacer, el cual debe ser conjunto entre las élites del país, el resto de los ciudadanos y, por supuesto, los profesionales que atienden la salud psicológica y emocional de las personas.

Desde hace tiempo me atrae el concepto del “ambiente propicio”, algo muy ordoliberal. ¿Cómo recreamos el ambiente propicio para que cada ciudadano se sienta libre de trabajar de forma creativa e innovadora?, ¿cómo creamos un ambiente propicio para que unos grupos no se impongan sobre otros?, ¿cuál debe ser el diseño de un ambiente propicio para la competencia y la iniciativa privada?, ¿cómo recreamos un ambiente que potencie las capacidades de cada uno de nosotros?, ¿cómo llegamos a una sociedad tal en la que podamos ser nosotros en esencia, con dignidad y respetando los derechos de los demás?

@HenkelGarcia

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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