En la aldea
14 junio 2024

Jesús María Casal: «Debemos preguntarnos cómo hacer para que esa esperanza en el cambio no vuelva a
decaer».

Jesús María Casal: “Nunca debemos perder de vista que la gente quiere votar”

A cinco meses de la primaria opositora, el abogado Jesús María Casal reflexiona sobre el impacto que tuvo esta contienda en la sociedad civil y en los partidos.

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22 de octubre de 2023. Elección primaria de la oposición venezolana. El país salió a votar. Al final del día, participaron 2.440.415 personas y María Corina Machado resultó electa con 92,35% de los votos emitidos. Se trató de un evento ciudadano que convocó a todos los sectores democráticos de Venezuela. Y, contra todo pronóstico, fue un hito que permitió engranar los impulsos de libertad que pululan en nuestro país y tener un liderazgo indiscutible para las elecciones presidenciales de este año (2024). 

Jesús María Casal desempeñó un rol fundamental en este proceso. Presidió la Comisión Nacional de Primaria y la llevó a buen puerto. Es caraqueño. Tiene 58 años y es doctor en Derecho Constitucional. Es decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Andrés Bello y ha cumplido estancias académicas en instituciones de prestigio mundial, como el Instituto Max Planck de Derecho Público Comparado y Derecho Internacional.    

Su tono de voz es bajo. Habla pausado y sus análisis son moderados. Sus conversaciones son realistas y no tienen aspavientos. En esta entrevista, profundizamos en su labor al frente de la Comisión Nacional de Primaria y reflexionamos sobre los logros alcanzados. Jesús María Casal recuerda el pasado reciente con tranquilidad y observa el futuro con cautela. No es hombre de triunfalismos y su testimonio nos recuerda que el verdadero desafío es perseverar. 

Desde hace décadas, los venezolanos vivimos en un contexto hostil. Sin duda, liderar iniciativas democratizadoras puede ser desafiante ¿Cómo llegó a presidir la Comisión Nacional de Primaria? 

-En 2022, la Plataforma Unitaria estaba preparando un reglamento para la elección primaria presidencial del año siguiente y estaba buscando personas que trabajaran en esa tarea. Buscaban personas de un perfil distinto: representantes de la sociedad civil. Participé en unas reuniones iniciales, pero no me hicieron ningún planteamiento. Tiempo después, me hicieron la propuesta. Lo pensé y acepté. Hacía poco que había regresado a Venezuela después de estar tres años en una estancia académica en Alemania y, cuando se está lejos, crecen las ganas de ayudar. Además, estoy convencido de la importancia de ubicarnos en la ruta electoral. Por eso, decidí aceptar el desafío y llevar adelante el trabajo. 

¿Cómo fue el proceso de creación de la Comisión Nacional de Primaria?

-El proceso de la creación de la Comisión lo llevó la Plataforma Unitaria. Hicieron un llamado público a las organizaciones de la sociedad civil para que pusieran sus nombres a la orden. Después del tiempo de postulación, se hicieron las consultas y posteriormente, se seleccionaron los miembros. Así nació una Comisión de personas que no militábamos en partidos políticos. El 15 de noviembre de 2022 se instaló la Comisión Nacional de Primaria. 

En Venezuela, la relación entre partidos políticos y sociedad civil es recelosa ¿Cómo hizo la Comisión Nacional de Primaria para ganarse la confianza de un espectro político opositor amplio y fragmentado?

-Desde el principio, comprendimos que nuestro mandato era ganarnos la confianza de todos. Eso es lo que esperaba la Plataforma Unitaria. Quienes nos designaron insistían que nuestra labor era trascender a los partidos políticos y poner el proceso en manos de la sociedad civil. Por eso, vimos con claridad que este debía ser un proceso distinto. 

Lo primero que hicimos fue iniciar un periodo de consultas. Esta acción no estaba en la hoja de ruta original. Sin embargo, lo hicimos para ganar legitimidad con el país. Nos reunimos con todas las organizaciones civiles y políticas del país, dentro y fuera de la Plataforma. De hecho, le dimos prioridad a quienes no formaban parte de ella. Fue un proceso que enriqueció nuestra labor y nos ayudó a construir confianza con todos, sin distinción. 

Incluso se reunieron con personas y organizaciones de dudosa cualidad opositora…

-Sí. Nos llamaron y nos reunimos con personas de quienes no podemos asegurar si son o no son opositores; sin embargo, lo coherente era recibirlos. Siempre sostuvimos que la fase de consultas era abierta y no podíamos hacer lo contrario. 

¿Por qué se insistió en esa vocación de apertura desde la Comisión?

-Nosotros dijimos que este proceso debía ser diferente. Y las consultas fueron ese espacio para entender y precisar qué significaba “ser diferente”. Estábamos obligados a escuchar a todos los factores, incluso a aquellos que eran muy pequeños y contaban con poca capacidad de representación. Esa señal de apertura era necesaria y creo que le hizo bien al proceso. Esos días ganamos en identidad y nos permitió presentarle al país nuestro primer balance el 12 de diciembre de 2022, en donde presentamos la hoja de ruta que seguimos en los meses siguientes. 

En contextos como el nuestro, se tiende a sacrificar el pluralismo a razón de los riesgos que puede traer. Frente a ese dilema, ustedes tomaron la decisión de abrirse. En estos momentos, ¿qué lección le puede dar al país esa postura?

-En nuestro caso, la apertura fue algo muy positivo. Recibimos a todo el mundo y, en líneas generales, todos fueron leales al proceso. No fue una decisión fácil, pero creo que fue la más conveniente. 

¿Cómo fue la relación con el Consejo Nacional Electoral?

No podría calificarla de mala. Los encuentros fueron institucionales y en un marco de respeto. Estuvimos cerca de llegar a un acuerdo, pero no se logró. 

¿Por qué no hubo acuerdo? 

-El principal obstáculo fueron las inhabilitaciones. Ese fue el punto que detuvo la negociación. Nuestra posición, que surgió del periodo de consultas que te comenté anteriormente, era que había que respetar todas las candidaturas. El Consejo Nacional Electoral opinaba lo contrario. Y, visto lo que ha sucedido después, ese era el principal obstáculo para llegar a un acuerdo. Por eso, las primarias fueron autogestionadas. 

Usted es un hombre de leyes traído al terreno de lo político: ¿En dónde está el límite de lo jurídico y de lo político?

– Hubo experiencias previas que me ayudaron a ver ese límite. Mi trabajo en el Instituto Fermín Toro, junto al Dr. Ramón Guillermo Aveledo y mi acercamiento al trabajo parlamentario, siendo consultor jurídico de la Asamblea Nacional en 2016. Eso me preparó para asumir este desafío. Esos años me ayudaron a ganar confianza con las distintas organizaciones políticas de oposición. Creo que es muy importante diferenciar el rol de asesor del rol de político. Soy cuidadoso y no recurro a argumentos jurídicos para imponer mi posición política. Todo esto me ayudó a ganar confianza. Se entendía que actuaba buscando el bien de todos. 

Rafael Arráiz Lucca renunció a la Comisión Nacional de Primaria el 27 de junio de 2023 y, un mes después, María Carolina Uzcátegui hizo lo mismo ¿Cómo fueron recibidas estas renuncias?

-Fueron renuncias que afectaron nuestro trabajo. Respeto las decisiones personales, pero esas acciones coincidieron con una matriz de opinión que decía que no era posible hacer la primaria autogestionada. Se decía que era inviable superar los desafíos operativos, que no eran pocos. Sin duda, había muchas dificultades. Pero, en ese momento, vimos la mística de los ciudadanos, el compromiso de los miembros de las Junta Regionales y de las bases de los partidos políticos. Ese compromiso fue muy grande y se puso de manifiesto en muchos momentos. Incluso, cuando alguna organización dijo públicamente que la primaria no iba a ser posible, sus bases nos llamaron para decirnos que contábamos con ellos. 

Por otro lado, los equipos técnicos estaban trabajando muy bien. Había reuniones hasta muy tarde para alcanzar acuerdos sobre los lugares en donde serían los centros de votación. Bloqueaban el buscador, lo desbloqueábamos. A cada problema le encontrábamos una solución. Vivimos momentos muy difíciles. Quizás, lo más duro fueron las amenazas a los miembros de las Juntas Regionales. Todo esto para llegar bien al 22 de octubre y que los venezolanos pudieran votar. 

Al final, tomamos la decisión de incorporar a Mildred Camero para no dejar una vacante en la vicepresidencia. Actuamos rápido para no retrasar el proceso. Teníamos poco tiempo y decidimos seguir adelante. 

Quisiera hacer énfasis en lo bueno. Usted habla de “la mística en los ciudadanos”. Después de 25 años de chavismo-madurismo y de todos los obstáculos que usted ha descrito: ¿de dónde viene esa mística? 

-Pienso que esa mística se sostiene en la gran ciudadanía electoral que hay en nuestro país. La democracia electoral está arraigada en la gente. A pesar de todo lo que hemos vivido y de los bloqueos institucionales, la gente quiere votar. En 2023, el país estaba en una sequía electoral y cuando vio la oportunidad, salió a ejercer su derecho. Por eso, creo que cumplimos un gran objetivo que nos planteamos desde el principio: reposicionamos la ruta electoral. Logramos colocar la ruta electoral en el centro del debate político. No desconozco las dificultades del contexto que marcan esta ruta, sin duda, es y será difícil. Pero nunca debemos perder de vista que la gente quiere votar. 

Hay dos versiones sobre las primarias. Una que plantea que la primaria se hizo a pesar de los partidos políticos y otra que propone que se hizo gracias al esfuerzo de su militancia ¿Cuál es la narrativa más apegada a lo que usted vio y vivió?

-Sin duda, las dos cosas. Los partidos políticos se involucraron. La única manera de identificar los centros de votación y emplear la dinámica propiamente electoral era con el apoyo de las estructuras de los partidos políticos. De igual manera, el compromiso de la gente fue insustituible. Un tercio de los centros de votación fueron casas de familia. El apoyo de la Plataforma Unitaria fue muy importante. Y el apoyo de los ciudadanos también lo fue. 

Las tensiones aumentaron a medida que se iba acercando el día de la elección. Sonaba con mucha fuerza la amenaza de la suspensión del proceso por medio de una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia. Y, en medio de esta incertidumbre, se firmó el acuerdo político de Barbados. En su opinión, ¿qué relación existe entre ese acuerdo y las primarias del 22 de octubre?

-Hubo muchas amenazas y había temores, como la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia. Cuando se firmó Barbados, el proceso estaba muy avanzado. El haber incluido en ese acuerdo que se permitiera a las organizaciones políticas escoger su candidatura ayudó a la realización de la primaria. Lo percibimos como algo positivo y la primaria se llevó a cabo. 

La dictadura tenía herramientas institucionales y de fuerza para detener la realización de la primaria ¿Por qué no la detuvo? ¿Por qué permitió que se hiciera?

-Es una pregunta que yo mismo me he hecho. La primaria fue un acto cívico, pacífico y constitucional. Era un proceso para que el país escogiera un candidato unitario e ir recuperando la ruta electoral. Fue un evento democrático. 

Después de la primaria, comenzó la persecución a la Comisión Nacional de Primaria. El Tribunal Supremo de Justicia dictó una sentencia y vinieron días de tensión. ¿Usted veía venir esta arremetida?

-No me esperaba esta arremetida. Yo pensaba que esas medidas podían darse antes de hacer la primaria, pero no después. Ahí se puso de manifiesto la importancia del acuerdo de Barbados. Sirvió para contener algunos impulsos y sobrellevar las amenazas. 

Cuando comenzó esta conversación, usted se refirió a la importancia de la ruta electoral. En las últimas semanas, hemos visto que se ha reafirmado el bloqueo institucional, especialmente el que refiere a la inhabilitación de la candidata que ganó la primaria ¿Usted ve posible la salida electoral? ¿Es verdaderamente realizable?

-Creo que sí es posible y requiere acciones de ambas partes. Lo esencial es que ambas partes hagan lo que les corresponde. El lado opositor debe hacer todo lo que está en sus manos para mantener despejada la ruta electoral. Ciertamente, las condiciones son difíciles y no serán ideales. Pero hay que buscar las condiciones aceptables para tener una competitividad mínima: observación internacional, restitución de los derechos políticos, etc. Debemos hacer todo el esfuerzo para que eso se dé. No creo que vaya a ser sencillo. Pero tenemos el deber de insistir y no abandonar esos esfuerzos. 

¿Cómo quisiera usted que el país recuerde la primaria?

A veces, estoy con mi esposa en algún lugar, y se me acercan personas que no conozco para agradecerme el esfuerzo de estos meses y para decirme que han recuperado la esperanza en el país. Debemos preguntarnos cómo hacer para que esa esperanza en el cambio no vuelva a decaer. Ciertamente, nuestra desesperanza no es caprichosa y tiene sus razones. Hemos sufrido mucho. Pero creo que esa reflexión sobre la esperanza es importante y trascendente. La esperanza y la ruta electoral… creo que eso fue la primaria. 

*Este contenido fue publicado originalmente en la revista digital Democratización del Instituto de Estudios Sociales y Políticos FORMA  y fue cedido para su publicación gracias a la alianza con La Gran Aldea.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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