En la aldea
21 julio 2024

Los cuarteles: la audiencia objetivo de Nicolás Maduro (Parte I)

«El régimen de Nicolás Maduro ha venido implantando una narrativa dirigida al estamento castrense de cara a los próximos comicios del 28 de julio, y como no puede ser de otra forma, utiliza al general Vladimir Padrino como su monigote»

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La propaganda ha sido una de las herramientas fundamentales de los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro para consolidar y mantener el poder, controlar la población y promover la ideología de la Revolución Bolivariana a través de las instituciones del Estado. Es evidente que la tiranía de Maduro ha seguido el legado de Fidel Castro quien afirmó en 1953 que: “la propaganda no puede ser abandonada ni un minuto, porque es el alma de nuestra lucha”. Este llamamiento especial para influir en la opinión, las emociones, las actitudes y el comportamiento de la población venezolana cumple con un propósito esencial: socavar la libertad de pensamiento, expresión y organización política. 

A las líneas anteriores, debemos añadir que, en el actual escenario de las elecciones presidenciales del 28 de julio, la propaganda cobra una importancia estratégica de primer orden. A juzgar por su actuación histórica, podemos determinar que el régimen de Maduro requiere atacar el centro de gravedad de las fuerzas políticas del movimiento por la “Libertad de Venezuela” con cuatro tareas fundamentales: 

  1. Deteriorar la moral de los votantes favorables al cambio político. 
  2. Causar el máximo daño psicológico a los cuadros del Comando Nacional de Campaña “@ConVzlaComando hasta el final” con la eficaz combinación de los medios a disposición del Estado.
  3. Erosionar la legitimidad de las agrupaciones políticas que apoyan el movimiento por la “Libertad de Venezuela”.
  4. Emplear mensajes corrosivos y denigrantes para socavar la reputación de los líderes del movimiento personificados en María Corina Machado y Edmundo González Urrutia

En el esquema de propaganda anterior, podemos añadir un escenario menos estudiado, pero de indiscutible importancia. Esta línea se relaciona con el contenido mesiánico y encubierto que se pretende asignar a la Fuerza Armada Nacional de Venezuela: la misión providencial de “salvar a la patria” y defender el proyecto histórico revolucionario. Es decir, una especie de “destino manifiesto” que se ajusta a la difícil situación política que enfrenta la nomenclatura madurista y que tiene repercusiones en los cuarteles.

En este sentido, el régimen de Nicolás Maduro ha venido implantando una narrativa dirigida al estamento castrense de cara a los próximos comicios del 28 de julio, y como no puede ser de otra forma, utiliza al general Vladimir Padrino como su monigote necesario. De tal manera, en el presente escrito debemos abordar dos preguntas claves en relación a las ideas expuestas:

¿Cómo se estructura su discurso? Y quizás la más importante: ¿Cuáles son sus objetivos? 

La desconexión moral castrense

Bajo el regazo de Nicolás Maduro, el general Vladimir Padrino se ha esmerado en labrar el culto a su personalidad, exaltar sus virtudes y fortalecer su imagen, así, el actual ministro de la defensa se presenta como el “patriota”, “filántropo”, “hombre de la paz” y según sus más cercanos acólitos:  

“Como él no hay otro en la Fuerza Armada, muy difícil se levante otra persona como él”, se dice en el documental especial de TVFANB “Un Soldado Bolivariano”.

Acorde con el argumento anterior, el que probablemente sea el candidato a ostentar el nuevo grado de “General del Pueblo Soberano” aparece como una figura heroica y omnipresente en los medios de difusión estatales y, sobre todo, en las plataformas digitales y, que sirve de tarima a un hecho incuestionable: Padrino López ha sido el principal garante del adoctrinamiento ideológico de la Revolución Bolivariana en los cuarteles, un proceso que se mantiene en pie al día de hoy. Para ello, Vladimir Padrino y sus más cercanos acólitos se han esmerado en manipular al conjunto de la Fuerza Armada a través de tres sofisticados horizontes de persuasión ideológica: 

1.La implementación del conformismo social que se expresa como una actitud pasiva y acrítica, una especie de padecimiento de las sociedades de masas y que en el caso de la Fuerza Armada Nacional se centra en garantizar la sumisión, resignación y amoldamiento de los profesionales y tropas. Por ende, en lugar de cuestionar o resistir, las personas se adaptan a las normas y modelos de conducta establecidos y en el caso del estamento castrense se ha impuesto mediante las llamadas frases mordazas (aquellas que no son objetos de discusión) entre las que podríamos destacar aquella sentencia que Diosdado Cabello pretendió instalar en todas las instalaciones militares y dependencias públicas de Venezuela: “Aquí no se habla mal de Chávez”, o los lemas que se escuchan incesantemente en la cotidianidad diaria de los uniformados: “Chávez vive”, “Independencia y Patria Socialista” “Leales Siempre…Traidores Nunca”. 

    Y, por otra parte, la conformidad por cumplimiento, que se genera en la imposición de la opinión de grupo en sentencias como: “Nunca más estaremos al servicio de la apátrida burguesía y sus amigos imperialistas”; o aquel video trucado donde el jefe del Comando Estratégico Operacional apuntaba un supuesto plan opositor para eliminar la Fuerza Armada:  

    «Los facciosos que fracasaron ayer y vuelven a cometer los mismos errores hoy, deben saber que Venezuela y su #FANB fueron refundadas con la Revolución Bolivariana y mantendremos a esta Patria, digna, soberana e independiente ¡PARA SIEMPRE!», escribió Padrino en sus redes sociales el 24 de junio.

    Argumentos que se articulan en marcos de manipulación de la opinión pública y la erosión de la oposición democrática; pero, que a su vez tratan de implantar la pérdida de la individualidad, el debate interno y el pensamiento crítico puertas adentro de quienes ostentan el control de las armas de la República. 

    2.Al conformismo antes señalado, debemos añadir el impulso de una narrativa histórica que busca promover el sentido de unidad, identidad y pertenencia. Dicho en otras palabras, la necesidad de hacer sentir en el estamento castrense: que se forma parte de algo “más grande” y “glorioso”. Y, por ende, influir en un sentimiento de seguridad y de estabilidad emocional que debe preservarse y promocionarse a toda costa. A propósito de lo anterior, el general en jefe Padrino López aseveró que la milicia es la combinación de las ideas y las armas, que no tienen porqué estar divorciadas; todo esto va unido en el propósito de independencia, dignidad y soberanía, por lo que 

      Debemos trabajar en aquello que el Gran Mariscal Antonio José de Sucre llamó ‘La virtud armada’. Lo armado para nosotros es virtud para la independencia, para las cosas buenas, para las cosas justas. Esa es la virtud que nosotros buscamos… 

      A propósito de la “virtud armada”, podemos contextualizar la frase en el discurso de Antonio José de Sucre,  ante la Asamblea General de los pueblos del Alto Perú el día de su instalación en el año de 1825: “El ejército, este cuerpo que justamente se ha llamado la virtud armada”.

      En el hilo de la idea anterior, podemos referirnos al impecable escrito de Manuel Caballero, Inés Quintero y Elery Cabrera, donde se vislumbra el análisis que retoma aquella frase para definir la conducta en la que el valor físico en defensa de la República por la vía armada representa un mérito superior al de las otras virtudes cívicas para ascender políticamente y socialmente en nuestra construcción nacional, y precisamente este es parte de los mensajes que incesantemente transmite el general Padrino a sus subordinados. 

      3.Por último, debemos señalar el uso de la obediencia a la autoridad para controlar el comportamiento colectivo y moldear creencias y conductas deseables a los fines de mantener en el poder al actual régimen dirigido por Nicolás Maduro.  La conmemoración del 24 de junio del presente año es destacable por el hecho de que no se llevó a cabo el acostumbrado desfile de hombres y equipos. En lugar de ello, se realizó una especie de concentración de masa uniformada, a la cual básicamente se dirigió una desenfrenada arenga política. Este escenario podría mantenerse durante toda la campaña. Es bien sabido que las personas, cuando se unen en una multitud, pierden su individualidad y se vuelven más susceptibles a la influencia colectiva. De esta manera, la cúpula chavista espera aprovechar algunas de las características psicológicas de las masas como la sugestión, la emotividad exagerada y la tendencia a actuar de manera irracional. Y en el actual contexto político, es muy probable que las conmemoraciones del 5 de julio presenten características similares al bochornoso escenario del 24 de junio.

        Acorde con los párrafos anteriores, podríamos añadir que el esfuerzo narrativo del régimen de Maduro, secundado por general Vladimir Padrino, obedece a un intento deliberado y sistemático de moldear en el estamento militar una percepción negativa y desfigurada hacia el movimiento por la “Libertad de Venezuela” dirigido por María Corina Machado, todo ello, mediante la manipulación cognoscitiva que impone una creencia inamovible e injuriante entre la actual alternativa democrática y diversas teorías conspirativas que encajan en una forma de interpretar los hechos actuales y de la Historia de Venezuela como el choque entre las fuerzas del bien (Revolución Bolivariana) y del mal (movimiento político de ciudadanos libres), a lo que debemos sumar la construcción de mitos movilizantes para advertir de los males que se ciernen sobre la comunidad castrense, entre los que podemos resaltar la privatización de la Fuerza Armada:

        «Aquí nadie va a venir a privatizar la FANB, aquí no van a traer a los gringos para ser jefes, aquí no va a mandar el Comando Sur, ni los gringos, aquí manda nuestro Ejército patriota», dijo Maduro durante la conmemoración de la Batalla de Carabobo.

        El fin último de la construcción argumental de la tiranía encabezada por Maduro se encamina a encauzar un comportamiento hostil de la Fuerza Armada hacia el colectivo que lucha por la “Libertad” de Venezuela; este espacio se enmarca en el objetivo estratégico de consolidar la “desconexión moral” del estamento castrense; concepción que merece una explicación detallada.

        El psicólogo canadiense Albert Bandura estableció en sus estudios que, con el tiempo, adquirimos un sentido de ética y moral, y regulamos nuestra conducta basándonos en los valores que hemos asimilado. En consecuencia, tendemos a comportarnos de manera coherente con las normas interiorizadas mediante la autorregulación. Sin embargo, es posible que las personas lleven a cabo actos contrarios a dichos valores y normas, bien sea por conveniencia, conformismo o supervivencia, algo que por lo general provoca la aparición del malestar subjetivo ante un conflicto moral. Al seguir la idea anterior, debemos destacar que, en ciertas ocasiones, la transgresión supone una fuerte ruptura con los valores adquiridos y genera una desconexión moral selectiva, que emplea mecanismos defensivos para legitimar los propios actos, desactivándose la autorregulación y la censura moral hasta que los anteriores elementos pasan a ser irrelevantes y justificables para la propia persona.

        Traemos a colación la teoría de la desconexión moral, ya que los indicios apuntan a un escenario en el que Vladimir Padrino López podría estimular conductas criminales en los profesionales militares implicados en la Operación República Elecciones Presidenciales 2024. Dicho de otra manera, en un contexto donde la estrategia de organización y articulación ciudadana para el libre ejercicio del sufragio y la justa defensa del voto, podríamos encontrar conductas de intimidación pública en los centros de votación, prohibición del ejercicio de funciones de los testigos de mesa, negación del derecho al voto y, finalmente, acciones de represión política que podrían escalar a situaciones de terrorismo de Estado.

        En razón a las líneas anteriores, las acciones de violencia de Estado y violación sistemática de Derechos Humanos podrían ser defendidas como medios empleados “ante cualquier intento de arrebatarnos la paz y estabilidad política que hoy disfruta Venezuela”, expresó Padrino López en mayor. Uno de los tantos propósitos superiores, que en palabras del ministro de la defensa justificaría las transgresiones cometidas por los uniformados contra la ciudadanía, y a la vez serviría como mecanismo de castigo ejemplarizante para inducir miedo en la sociedad.    

        Es pertinente concluir que la estrategia del régimen de Nicolás Maduro de transformar la Fuerza Armada Nacional de Venezuela en una herramienta servil, no solo refleja un intento de consolidar el poder mediante el control social y la fragmentación política, sino que también busca aislar a los militares de la sociedad venezolana que están destinados a proteger. Mediante el uso intensivo de propaganda, adoctrinamiento y la exaltación de una subcultura castrense específica, se fomenta un distanciamiento crítico entre los militares y el cuerpo civil, erosionando así su función como defensores de la soberanía nacional. Frente a esta manipulación, es crucial recordar y fortalecer la realidad fundamental de que, antes que cualquier otra cosa, los militares venezolanos son, en su esencia, ciudadanos de Venezuela. Este aspecto es esencial y será el foco de nuestra próxima discusión, donde exploraremos las implicaciones de reforzar esta identidad intrínseca en el contexto actual.

        El Teniente coronel José Raimundo Porras Pérez es historiador e investigador en el área de defensa

        Fuentes:

        https://www.martharobles.com/blog/day/month/year/de-mis-diarios-fidel-otra-mirada

        https://www.globovision.com/nacional/22809/diosdado-cabello-asegura-que-la-jugada-de-la-oposicion-es-cantar-fraude

        Véase el Documental Especial de TVFANB: “Un Soldado Bolivariano” en: https://www.youtube.com/watch?v=faKYcfXzCkc

        Véase: Conformismo, banalidad y pensamiento: figuras de la alienación en las sociedades de masas según Hannah Arendt. En: https://www.raco.cat/index.php/astrolabio/article/view/239037

         Memoria que el general en Jefe del Ejército Libertador encargado de los departamentos del Alto Perú presenta a la Asamblea General el día de su instalación. https://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/172222

        Véase la obra de Stanley Milgram: Obedience to authority: an experimental view, New York,  Harper and Row, 1974

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