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«Trump le está hablando a los estadounidenses y muchos ni saben dónde queda Venezuela»

El influyente corresponsal de CNN en Washington explica que la inclusión de Alejandro Betancourt López en el acuerdo petrolero con Venezuela “no tuvo ningún costo reputacional” para la administración Trump. “Fue visto como pragmático y muchos congresistas ni saben quién es él”

La conversación con el presentador y corresponsal Juan Carlos López es reflejo de la enorme brecha que hay entre las expectativas dentro de Venezuela y la visión de quienes toman las decisiones en Washington. 

Para López, quien lleva más de veinte años siendo corresponsal de la cadena CNN en la capital de Estados Unidos, no hay diferencia de posiciones entre el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, como se ha especulado: Trump decide y Rubio implementa la política decidida”. 

Sostiene que se debe entender cuanto antes que “el gobierno estadounidense está defendiendo los intereses nacionales de Estados Unidos, no de Venezuela ni de los venezolanos” y que tiene “65 mil millones de razones” para actuar como lo han hecho hasta ahora. 

—Para usted la presencia de la presidenta interina Delcy Rodríguez en la Asamblea General de las Naciones Unidas, ¿fue un acto de reconocimiento o una humillación?

—Pienso que fue más un reconocimiento. Y las reuniones paralelas o bilaterales, como la que nos informó el canciller de Italia, Antonio Tajani, que sostuvo con ella, le añaden legitimidad. Por cierto, me resultó llamativo que Tajani nos dijera que en Venezuela habrá elecciones en uno o dos años, lo que indica que en los círculos políticos y de gobiernos ese es el escenario que se está manejando. 

Sobre si fue una humillación para ella, te diría que a cambio de mantenerse en el poder aguantarse lo que Trump dijo de Maduro, no creo que haya representado mayor cosa para ella. Fíjate que su actuación contrasta con la delegación cubana, que se paró y se, fue apenas empezaron los señalamientos al régimen de La Habana. 

—¿Cuál es su lectura del encuentro privado entre Trump y Rodríguez? 

—Trump ha sido muy claro y lleva meses destacando la labor de Delcy Rodríguez. Ha dicho que es muy competente y que se entiende muy bien con Estados Unidos. Considero que fue un encuentro normal, característico de la forma transaccional que tiene de hacer política el presidente estadounidense. 

Ya la ha calificado de presidenta a secas, sin el “interina”. Eso es porque él y sus funcionarios saben que ella es necesaria para que Washington pueda materializar los intereses petroleros en Venezuela. Por eso le están otorgando legitimidad. 

Pero, hay una cosa clave. En estos momentos Trump le está hablando a los ciudadanos estadounidenses, y créeme que muchos no saben quién es Delcy Rodríguez, ni dónde queda Venezuela.

—¿Qué apreciación tiene el círculo político de Washington sobre la forma como se ha implementado el tutelaje sobre Venezuela? 

—En el caso de Venezuela, oigo muchas generalidades, pero no veo un enfoque distinto al de apoyar lo que ha venido haciendo la administración Trump. Entendamos que la comunidad de venezolanos en Estados unidos es muy grande, pero los que pueden votar no son muchos. Eso incide en la agenda de los políticos aquí en Washington. Por eso dicen lo que la gente quiere oir, pero las palabras no se transforman en acciones concretas.

Trump ha sido muy claro a través del Departamento de Estado sobre su Doctrina Monroe, y Venezuela es el ejemplo perfecto. No solo es Venezuela, ya hemos visto que esta semana Chile ha entrado en el Escudo de las Américas, organización donde ya está Colombia, Ecuador y otros países que participarán en operativos impuestos por Washington para luchar contra el narcotráfico.

—¿Es cierto que entre el secretario Rubio y el presidente Trump tienen visiones diferentes sobre Venezuela?

—Ciertamente Rubio conoce mucho más a la región y maneja la dinámica que está sucediendo en Venezuela, pero Donald Trump tiene sesenta y cinco mil millones de razones para mantener su política hacia Venezuela. Entre ellos no se observan visiones distintas, por eso no hay pausas en temas como el TPS, por ejemplo. 

El que manda en la Casa Blanca es Trump y el que implementa la política hacia Venezuela es Rubio con sus personas cercanas, como Mauricio Claver Carone. La mejor demostración de esto es la declaración en la que el propio Secretario de Estado defendió el rol de Alejandro Betancourt López en las negociaciones petroleras. 

Debemos tener muy presente siempre que el gobierno estadounidense está defendiendo los intereses nacionales. No de Venezuela, ni de los venezolanos, por eso están actuando de la manera que estamos viendo.  

—¿Por qué salió Mauricio Claver de los temas de Venezuela?

—No tengo la información, pero él no salió en malos términos. A veces estas cosas son por etapas y se van construyendo bases para lo que viene. Él es cercano a Marco Rubio. Fíjate el caso de Alejandro Betancourt, él enfrentaba procesos con la justicia en España, Suiza y Estados unidos; y Rubio lo respaldó públicamente cuando la prensa y los venezolanos cuestionaron su inclusión en el acuerdo petrolero.  

—¿Y en Washington cómo fue recibida la incorporación de Alejandro Betancourt?

No tuvo ningún costo reputacional en Washington, se vio como algo pragmático. Muchos de los congresistas ni saben quién es Alejandro Batancourt López, si acaso por menciones de prensa. No es un nombre conocido fuera del entorno del presidente Trump. 

—¿Su pronóstico para las elecciones legislativas de medio termino? 

—El panorama para los republicanos no luce positivo, las encuestas están dando ocho puntos de ventaja a los demócratas. Ya veremos si eso se confirma en las urnas, de ser así el presidente Trump podría perder cámara y senado; y un resultado como ese cambiaría la dinámica de gobierno.

 El incremento del precio de la gasolina por la guerra en Irán y los excesos en la política migratoria, son puntos que no le han jugado a favor. Una cosa es deportar criminales y otra perseguir a ciudadanos que no han incurrido en delitos. Esto podría pasarle factura en las elecciones de noviembre. 

Los venezolanos están decepcionados, pero también los cubanos, que han perdido una serie de privilegios que antes tenían. El año pasado fueron deportados de forma secreta más de cinco mil cubanos a México.

 Lo que quiero decir es que entre la política migratoria y las promesas internas incumplidas, prácticamente no hay sector que no haya sufrido por las políticas que ha implementado Trump. 

—¿Qué pasará con Cuba?

—Venezuela tiene petróleo y eso hace que su situación sea distinta a la de Cuba. En la isla hay una situación crítica en este momento, porque no hay combustible, pero eso no quiere decir que el país esté paralizado. Los cubanos llevan décadas resolviendo. Hoy no solo no cuentan con el petróleo de Venezuela, tampoco reciben el de Rusia, ni el de México.

 A la pregunta de si esta situación va a llevar a que la gente se subleve, por ahora eso no se ve. Tienen luz dos o tres horas al día y la gente está durmiendo en la calle por las altas temperaturas. 

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