
Elsa Cardozo: “en América Latina se perdió el compromiso democrático”
La internacionalista y doctora en Ciencias Políticas Elsa Cardozo analizó a fondo los acontecimientos más urgentes de la agenda internacional y nacional, en la más reciente edición de Desde la Aldea, espacio conducido por Alejandro Hernandez
La internacionalista y doctora en Ciencias Políticas Elsa Cardozo aborda los resultados electorales en Brasil, la participación de Delcy Rodríguez en la ONU y su saludo a Pedro Sánchez, las recientes declaraciones de Donald Trump sobre Venezuela y el silencio de la región ante las acciones de Washington, en la edición de este lunes 5 de octubre de Desde la Aldea.
Para la experta en geopolítica, hoy hay “dos mapas” para ubicar a Venezuela. Cardozo también destacó la habilidad de la gestión interina para «aprovechar el viaje a Nueva York» y atribuyó el silencio regional tras la extracción de Nicolás Maduro a que «se perdieron los protocolos de protección de la democracia».
-El domingo pasado hubo elecciones en Brasil. Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, terminó por encima de Luiz Inácio Lula da Silva, en la primera vuelta, ¿Se ha vuelto Donald Trump en una especie de gran elector de presidentes en la región?
-Yo creo que es un hábil ‘utilizador’ de una circunstancia regional, en la que algunos regímenes han despertado un hartazgo y polarización -aunque no todos tan depredadores institucionales y materiales. Yo creo que es un tema de una marea de campañas de grupos y liberales de derecha y liberales en lo político, y de cansancio de una buena parte de la población con estos gobiernos, que terminan desgastándose.
Gobiernos que, además, dejan deudas importantes, en lo social y deudas económicas importantes; uno de los problemas que enfrentará el electo presidente en la segunda vuelta en Brasil.
-Hablando de deudas, ¿Cómo siente que están leyendo a la Venezuela de hoy en la comunidad internacional?
-Hay distintos mapas para ubicar a Venezuela. El primero, el que trazó Estados Unidos desde que Trump llegó a su segundo gobierno, que es este mapa que distribuye el mundo en zonas de influencia, y esta recuperación de la Doctrina Monroe, en la versión del corolario Trump.Venezuela es parte de esa de esa estrategia política y de una manera extrema, ya no solo influyendo en procesos electorales, sino a través de una intervención mucho más directa.
El otro mapa es el del país en el que han destruido el Estado de Derecho, un país que si haber atravesado una guerra ha sufrido políticas destructivas del Estado y de la democracia, y con un registro, documentado, de violaciones de derechos humanos que escalan al nivel de crímenes de lesa humanidad. Un país en el que se cometió un fraude electoral. En esos dos mapas se ve hoy Venezuela, el del tutelaje y el de lo que la sociedad necesita con urgencia.
-El presidente Trump cuando habla de Venezuela suele decir que luego de una guerra «al vencedor le pertenecen los despojos», ¿Hubo una guerra en Venezuela?, ¿cabe ese discurso para lo que pasó en Venezuela?
-No, lo que pasa es que en Venezuela el régimen chavista-madurista produjo una destrucción tremenda, una ola de emigración inmensa, y una destrucción del sistema institucional que pareciera el resultado de un conflicto tan grave como el de los países en guerra. El más cercano, El Salvador, pero no, Venezuela no es equiparable, para nada, a una situación de guerra.
Además, existe el Derecho Internacional Humanitario (DIH) o derecho de los conflictos armados, que regula el desarrollo de las guerras e impone limitaciones. Esto de la idea del botín recuerda más bien este el discurso de los de los piratas, el discurso de los corsarios. Esta afirmación del presidente Trump desde luego es un discurso dirigido a su público. En primer lugar, para hablar de Venezuela en vez de hablar de Irán, para hablar de Venezuela como un gran éxito y también para hablar de cómo se está financiando la guerra en Irán.
-La Misión de Determinación de Hechos de las Naciones Unidas ha señalado al gobierno de Venezuela por un sinfín de injusticias, delitos y abusos, ¿Cómo se entiende que el secretario de la ONU, António Guterres, reciba y hablé con la persona que hoy está a la cabeza del Gobierno venezolano?
-La foto no resulta simpática ni grata a los venezolanos, y menos cuando esa visita coincidió precisamente con los días en los que se presentó un nuevo informe. En estas organizaciones internacionales hay unos protocolos de trato para quienes ocupan la presidencia de los países, así sea de manera interina o sean gobiernos de facto.
Eso no significa que hay que excederse en gestos de amabilidad y en gestos de acercamiento, pero supongo que resulta difícil en ciertos momentos, quizás le resultó difícil al secretario general no hacerse la foto, que probablemente procuró la misma Delcy Rodríguez, como hizo con el saludo a Pedro Sánchez en Asamblea General.
Son instancias en las que en ocasiones se aprovecha para conversar, para tratar temas delicados, para persuadir, sumar apoyos. El gobierno interino ha sido muy, muy hábil en aprovechar el viaje a Nueva York.
-¿Qué lectura tienen del saludo a Pedro Sánchez y del adelanto de elecciones en España?
-En cuanto al acercamiento de Delcy Rodríguez en la ONU, es un recordatorio de que hay una relación estrecha, que ha habido una relación estrecha entre España y el gobierno venezolano en momentos difíciles.
Algunos de los escándalos, de los varios escándalos, que relacionan al régimen venezolano con el gobierno de Sánchez son temas delicados entre los que probablemente hay acuerdos de reserva, acuerdos de secreto entre unos y otros; de pronto allí lo que hubo fue un recordatorio.
¿Qué viene para Sánchez ahora? Él siempre está calculando, buscando la manera de ver si este proceso electoral le permite salir lo mejor posible, pero para mí es difícil. No he estudiado el caso en detalle. Habrá que ver qué alianzas se mueven. Es cuestión de esperar algunos días y ver qué se está cocinando.
-¿Cómo lee usted el tema o la relación entre María Corina Machado y Washington y la administración Trump?
-Es una relación complicada, que se ha ido haciendo más y más complicada a medida que se alarga el tiempo y no se precisan las condiciones y no se aprovecha bien la situación de la mesa de diálogo.
El discurso de María Corina Machado sobre el acuerdo petrolero con EEUU -muy bueno- muestra evidencias claras de que hay tensiones, también en los intentos frustrados de Machado en volver al país hay otra evidencia, contundente, muy importante. Creo que la situación es complicada, no solo para María Corina Machado, sino para el liderazgo opositor y para todos los venezolanos.
-¿Cree que el temor de ocasionarle un disgusto a Trump está haciendo que los presidentes de la región, que en otros tiempos fueron muy críticos con el régimen venezolano, en este momento estén sofisticando el discurso para no decir demasiado?
-Habrá quienes prefieren no intervenir, no decir nada, mientras las cosas se resuelven con la tutela de Estados Unidos; y a lo mejor hasta comparten el ritmo de esa tutela. A lo mejor hasta ven ahí oportunidades de negocios uno que otro. El hecho de que no hay ninguna instancia regional establecida yo creo que pesa muchísimo también.
En América Latina se perdieron los compromisos democráticos, los protocolos de protección de la democracia. El único que queda vivo es el del Mercosur, que mantiene excluida a Venezuela, y en la OEA (Organización de Estados Americanos) sí se escucha a los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero no hay una disposición política, y no la hay desde hace rato.
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