En la aldea
23 mayo 2024

El Béisbol en Venezuela: Caracas, de la espuma al rugido

El equipo Caracas inició su historia bajo la marca comercial “Leones del” el 17 de octubre de 1952, en el Estadio Universitario de Caracas. Aunque se puede decir que el Cervecería desde sus inicios ya era leones, al menos de sobrenombre para la fanaticada. Un hecho que marcó el inicio de un interesante período de cambios en el béisbol profesional venezolano. El nombre “Cervecería” jamás visitó el nuevo estadio de Los Chaguaramos, y el “Leones” nunca se exhibió en el coso de San Agustín. ¿Los fanáticos? Ellos saltaron de un estadio al otro sin problema. La transición de la espuma a las garras se había consolidado con éxito.

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El nombre Cervecería Caracas evoca rostros de leyendas en blanco y negro como el de José Antonio Casanova, Alfonso “Chico” Carrasquel, Dalmiro Finol, Enrique Fonseca, Julio Bracho o Guillermo Vento. El nombre Leones, por su parte, aparece lleno de colores en un estadio colmado de camisas blancas, azules y amarillas. La razón es sencilla: El Cervecería pasó a llamarse Leones hace mucho, mucho tiempo. Bueno, no tanto si lo comparamos con la historia del Imperio Romano, pero sí lo suficiente como para que las personas que hoy son menores de 70 años no hayan vivido la era de ese uniforme blanco con rayas negras. Y aunque se puede decir que el Cervecería desde sus inicios ya era leones -al menos de sobrenombre-, el equipo capitalino cambió su denominación comercial en 1952, un hecho que marcó el inicio de un interesante período de cambios en el béisbol profesional venezolano.

Al poco tiempo de fundada, la liga profesional atravesaba un periodo delicado en el tema financiero. Las nóminas de los equipos habían subido con la profesionalización de la pelota retando la capacidad de sostener el negocio. En cuanto a los ingresos, las temporadas cada vez atraían menos fanáticos. El Caracas, si bien era el equipo con mayores recursos, tenía la nómina más alta y los problemas no tardaron en llegar.

Puede que los días de la marca Cervecería comenzaran a estar contados cuando en 1948 la Liga aumentó el número de importados. Esto hizo que el Caracas, para rescatar la competitividad que por este hecho había perdido ante los otros equipos, se viera obligado a romper en 1949 con su formato “puro criollos”. Algo en el ADN del caraquista se vio alterado. La imagen de su novena había cambiado y esto causó incomodidad en la identidad de los más sensibles.

En poco tiempo el equipo volvió a ser una escuadra dominante que marcó una diferencia considerable con respecto al resto de las novenas. La guinda del pastel llegó con el torneo 1951-1952, cuando el Cervecería arrancó ganando diecisiete juegos en fila y se tituló campeón con trece juegos y medio de diferencia del Magallanes, que ocupó la segunda posición. ¿Les gusta la Fórmula 1?, ¿recuerdan los finales de los ‘90 y principios de este siglo, cuando Michael Schumacher y la Ferrari dominaron la máxima categoría del automovilismo? Tenías que ser un fanático desquiciado y muy conocedor para levantarte un domingo a las seis de la mañana para ver la pelea por… el segundo lugar. Pues bien, el dominio del Caracas en aquel momento surtió el mismo efecto: El interés que en muchos genera la expectativa de presenciar un juego competitivo se perdió, lo que hizo que la entrada al estadio disminuyera, y con ello el ingreso de los equipos y el consumo de cerveza; sí, de Cerveza Caracas, lo que afectó de manera directa los intereses del patrocinador del equipo capitalino.

Contaban los abuelos que ya no están con nosotros que en los botiquines ningún magallanero pedía Cerveza Caracas. ¿Lo hacían los parciales del Vargas y el Venezuela? Quizás estos relatos sean ciertos y las ventas fuera del estadio también habían sufrido alguna baja en los libros de la empresa.

“Don Martín Tovar Lange, Don Pablo Morales y Don Oscar Prieto, donde quiera que estén, gracias en el nombre del béisbol venezolano”

Luego de hacerse con el torneo 51-52 el Caracas viajó a Panamá para representar a la Liga en la IV Serie del Caribe. El Cervecería perdió un juego con los locales representados por Carta Vieja y dos con el Habana de Cuba, que se tituló invicto. El Caracas terminó subcampeón de la Serie, no sin antes sufrir un “no hit no run” de manos de los Cubanos y su lanzador Thomas Fine, en un encuentro cerrado que terminó una por cero. Los asuntos financieros jugaron un papel importante en ese viaje al istmo panameño. En una oportunidad José Antonio Casanova contó a José Antero Núñez, para el libro que el General escribió sobre esta leyenda del béisbol, que la directiva del Cervecería no logró llegar a un acuerdo económico con piezas clave para las aspiraciones de los lupulosos, como por ejemplo el jardinero Dick Whitman.

Mientras tanto, en la capital venezolana la Liga hacía gestiones para rentar el nuevo y moderno Estadio Universitario de la UCV, lanzando al piso el valor comercial del coso de San Agustín, propiedad de Cervecería Caracas. ¿No les parece bastante? Vamos a añadir un condimento más al cuadro del conflicto: Tres meses después de finalizada la Serie del Caribe, en mayo de 1952, la Federación Internacional de Béisbol acordó desvincular las marcas de tabaco y alcohol del deporte, con lo que el uso del nombre “Cervecería” tendría que ser revisado.

La directiva de la Cervecería Caracas había tenido suficiente, y decidieron que los tiempos de ver el nombre de la empresa en el terreno de juego habían terminado. Así, el 8 de julio de 1952, Oscar Machado Zuloaga, presidente de la casa lupulosa, comunicó a Tovar Lange la noticia.

(Debido a las) “diferentes controversias que se han suscitado en los últimos meses en diversos sectores en relación con el último Campeonato de baseball profesional, (…) ha llegado el momento de reconsiderar la autorización que se le dio para usar el nombre de la Cervecería en el Club de su propiedad, (…) por lo tanto la Junta que presido ha llegado a la conclusión de que para el mejor desarrollo y bienestar del deporte, se dé por cancelada dicha autorización”.

¿Diferentes controversias? Bueno, todo lo que hemos descrito cuenta y, por supuesto, el tema de mayor peso era el financiero. Sin embargo, otros movimientos estaban ocurriendo bajo tierra. La idea de armar una segunda liga había seducido a algunos jugadores profesionales, entre los que se encontraba el propio José Antonio Casanova, quien ya navegaba aguas incómodas con la directiva del equipo a raíz del final del puro criollismo y el trato injusto que, según su óptica, habían recibido los jugadores cesanteados. Aunque nada de esto pasó a mayores, el episodio le costó a Casanova su puesto cuando la venta del equipo se concretó.

Dieciséis días después, el 24 de julio de 1952, Tovar Lange solicitó a la Liga el retiro del nombre “Cervecería” de la denominación del Club. La Directiva aceptó la solicitud y de esta manera el nombre comercial y el del registro legal del equipo capitalino pasaron a coincidir: Caracas Base Ball Club.

“Lo del Caracas sucedió en medio de hechos también históricos, como la conquista de la primera medalla olímpica con el bronce del zuliano Asnoldo Devonish y su salto triple de 15,52 metros en Helsinki”

La verdad es que este maremoto de sucesos había llevado también a Don Tovar a concluir que sus andanzas como propietario en el mundo del béisbol debían llegar a su fin. El retiro de la palabra “Cervecería” del nombre de la divisa despejaba el camino para la venta. Justo dos semanas después del cambio, el 8 de agosto de 1952, Tovar Lange informó a la Liga que:

“… debido a circunstancias insuperables relacionadas con mis ocupaciones, me he visto precisado a desprenderme de las actividades del baseball, a las que tanto tiempo venía ligado como propietario del ‘Cervecería Caracas BBC’, hoy denominado ‘Caracas BBC’, y en consecuencia, participo a ustedes que he cedido y traspasado el ‘Caracas BBC’ con todos sus derechos y acciones, al señor Pablo Morales”.

¿Al señor Pablo Morales?, ¿y dónde queda “El Negro” Prieto ahí? Pues resulta que Oscar Prieto se encontraba en Brasil atendiendo unos asuntos de negocio en representación de la sociedad que de palabra sostenía con Pablo Morales. Así que fue Morales quien resolvió el tema de la compra del Caracas, también en nombre de la sociedad, y el 19 de agosto de 1952 firmó el documento de compra-venta que estuvo extraviado por décadas en los archivos del registro debido a errores en los datos para su ubicación, pero que felizmente fue ubicado en el 2011 por el historiador Javier González. En él, Tovar Lange da en…

“… venta pura y simple, perfecta e irrevocable al Sr. Pablo Morales, comerciante, mayor de edad y este domicilio, todos los derechos y acciones que me corresponden en el ‘Caracas Base Ball Club’, (…) y que antiguamente llevaba el nombre de ‘Cervecería de Caracas Base Ball Club’, conforme al Registro de Comercio (…) de fecha 29 de Diciembre de 1949”.

¿Diciembre de 1949?, ¿no se había fundado el equipo en 1942? Sí, pero en 1949 la Directiva de la Cervecería Caracas traspasó todas las acciones del equipo a Don Tovar, quien a partir de ese momento se convirtió en el único accionista de la divisa.

Pues bien, así la empresa Caracas BBC pasó a ser propiedad de Pablo Morales y, de palabra, también de “El Negro” Prieto. La noticia se la comunicó Morales a Prieto a través de un fax. ¿Se imaginan si en aquellos tiempos hubiese habido WhatsApp? “Hola, mi llave, ¿qué hay de nuevo por allá?”, “No mucho. Ah, sí, compré el Caracas, me costó 75 mil bolos” (Equivalente a 222 mil dólares hoy en día).

Por cierto, qué bonito lo que refleja este episodio. El dinero arruina todo, dicen por ahí. No siempre, amigo mío, no siempre. La historia de estos dos señores es un monumento a valores como la honestidad, la lealtad y la amistad. Es un ejemplo nítido del valor de la palabra. Y es que -tomen asiento si están de pie- el Caracas BBC perteneció por diecisiete años en términos legales a Pablo Morales, hasta su fallecimiento en 1969, cuando los herederos del occiso honraron la memoria de su esposo y padre y firmaron un nuevo documento para incluir de manera formal a los Prieto como propietarios del equipo. Como debe ser, el buen ejemplo es la mejor herencia.

“Otros hechos históricos fueron la coronación de la Virgen de Coromoto como Patrona de Venezuela; y el inicio de la construcción del Aula Magna de la UCV”

Faltó algo en la conversación del WhatsApp: “Mira, le voy a pedir a la Liga que le agreguen ‘Leones del’ al nombre”, “Me gusta, dale chola”. La decisión era inteligente, y se puede decir que aquello resultaba hasta natural. “Leones” era uno de los motes que los fanáticos del Caracas utilizaban para referirse al equipo. El uniforme del Cervecería llevaba en el hombro el logotipo de la empresa, que a su vez hacía alusión a la estampa del león pardo del escudo de la ciudad de Caracas, que parado sobre las patas traseras sostiene con las delanteras una venera de oro con la cruz roja de Santiago. Pues el del Cervecería sostenía una placa o escudo con las siglas CC, que luego de la venta pasó a ser CBBC y más tarde aterrizó en el actual CBC, con un león más elaborado a nivel gráfico; eso sí, siempre con sus ribetes dorados.

Estaba hecho, el equipo cambió de dueño y el día siguiente el periodista Felo Jiménez publicó la noticia en El Nacional. La bomba había caído. ‘¡Cónchale, se nos va nuestro equipo!’, decían los fanáticos según cuenta Asdrúbal Fuenmayor, Doctor en Historia, en la entrevista que en 2008 ofreció al periodista Alejandro Linares. No era para menos. Imagine por un momento que el equipo de sus amores cambie de nombre. Existía un riesgo que había que atender con cuidado. El futuro de la franquicia dependía de la habilidad con la que se manejara la identificación del fanático del Caracas con la nueva identidad. Pero la franquicia había quedado en manos de dos figuras respetadas en el ámbito deportivo, y pronto la legión caraquista entendió que aquello era solo un cambio de mote. Los jugadores que verían en el estadio eran exactamente los mismos de la novena que habían visto conquistar el cetro meses antes. Además, el guiño de Morales al poner el “del” entre “Leones” y “Caracas”, sugería a los fanáticos de manera pícara y subliminal que el equipo era el mismo: Los Leones del Cervecería Caracas. “Ellos (El Cervecería) siempre fueron Leones” afirma también Fuenmayor, quien asegura que algunos periodistas desde 1942 preferían escribir en sus reportajes “Leones” y no “Cervecería” para evitar hacer publicidad gratis.

Vaya año. Lo del Caracas sucedió en medio de hechos también históricos, algunos gratos como la primera celebración del certamen Miss Venezuela; de la conquista de la primera medalla olímpica con el bronce del zuliano Asnoldo Devonish y su salto triple de 15,52 metros en Helsinki; la coronación de la Virgen de Coromoto como Patrona de Venezuela; y el inicio de la construcción del Aula Magna de la UCV. Pero también otros hechos no tan gratos, como el asesinato de Leonardo Ruiz Pineda y la toma definitiva del poder, sin máscaras que adornen, por parte de Marcos Pérez Jiménez.

El equipo Caracas inició su historia bajo la marca comercial “Leones del” el 17 de octubre de 1952, en el Estadio Universitario de Caracas. El nombre “Cervecería” jamás visitó el nuevo estadio de Los Chaguaramos, y el “Leones” nunca se exhibió en el coso de San Agustín. ¿Los fanáticos? Ellos saltaron de un estadio al otro y acompañaron a su equipo con el mote oficializado en la camisa. Ahí, en primera fila, se encontraba el “Chivita” Lezama, joven y enérgico soplando la trompetica, como lo atestiguan las fotos de ese primer año en la UCV. Por cierto, habría que meterle la lupa a las imágenes que existen del primer juego registrado en Venezuela la tarde del 23 de mayo de 1895; estoy seguro de que por ahí también debe estar Lezama en su vida anterior aupando a aquel Caracas BBC que, aunque no tiene nada que ver con el fundado en 1942… pues Caracas es Caracas y Lezama es Lezama.

Los Leones consiguieron la corona esa misma temporada 1952-1953, con el debut de un muchacho de apellido Davalillo y de nombre Pompeyo, y con un nuevo mánager, la estrella cubana Martín Dihigo, ya que por primera vez en su historia el Caracas no fue conducido por Casanova, quien por los conflictos mencionados quedó fuera del equipo en el proceso de venta. Eso sí, no por mucho tiempo.

La transición de la espuma a las garras se había consolidado con éxito. Don Martín Tovar Lange, Don Pablo Morales y Don Oscar Prieto, donde quiera que estén, gracias en el nombre del béisbol venezolano.

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