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24 junio 2024

Antonio Guzmán Blanco (1829-1899) “desmontó el frágil tejido federal y lo sustituyó por otro personalista y autoritario”.

Antonio Guzmán Blanco: el modernizador autocrático (I Parte)

A los 27 años ya era abogado egresado de la Universidad Central de Venezuela. Su participación en la Guerra Federal le abrió el camino al ascenso en el mundo militar y político. Fue la mano derecha y sustituto en el poder de Juan Crisóstomo Falcón. Al ejercer la Presidencia de la República emitió varios decretos históricos; entre ellos el de Instrucción Pública, Gratuita y Obligatoria, firmado el 27 de junio de 1870. Caraqueño sagaz, temerario, negociador, implacable en sus decisiones, el tiempo de Antonio Guzmán Blanco estuvo signado por el poder antes de ejercerlo directamente.

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Rafael Arráiz Lucca | 20 marzo 2022

No cabe la menor duda acerca de la importancia de Antonio Guzmán Blanco para la Venezuela del siglo XIX. También es verdad que desmontó el frágil tejido federal y lo sustituyó por otro personalista y autoritario. Paradójico y contradictorio, el hijo de Antonio Leocadio Guzmán García (1801-1884) y Carlota Blanco Jerez de Aristeguieta (1807-1871) no deja a nadie frío ante su paso decisivo. Entre los inicios de la Guerra Federal (1859) y su exilio involuntario en París (1888), suman 30 años donde su figura es insoslayable.

Su padre fue un hombre importante, hijo de un militar español acantonado en Caracas. Antonio Leocadio Guzmán desempeñó casi todas las tareas  públicas menos la Presidencia de la República. Se educó en España entre 1812 y 1823, y al regresar a su ciudad natal comenzó su tarea periodística y su vida política; ambas concluyeron con los cansancios de la vejez en la década de los años ‘80 del siglo XIX. La madre de Guzmán Blanco, por su parte, era el ancla caraqueña (asentada sobre muchas generaciones de patricios) a la que se sumó el joven Antonio Leocadio, hijo de extranjeros realistas.

Antonio Guzmán Blanco (1829-1899) “desmontó el frágil tejido federal y lo sustituyó por otro personalista y autoritario”.

“Buscaba sumar voluntades, ya que de no hacerlo no le quedaba otra alternativa que enfrentarlas”

De la combinación anterior llegaron a este mundo los Guzmán Blanco: Juan de Mata (1827), Antonio (1829), Bernardo (1830), María del Rosario (1835) y Carlota (1836), y recibieron la mejor educación que en Caracas podía tenerse entonces. Antonio estudia en el Colegio de Feliciano Montenegro y luego entra a estudiar en la Universidad Central de Venezuela, graduándose de abogado en 1856, cuando sumaba 27 años de edad. Su primera aparición pública ocurrió en 1854, cuando pronunció el Discurso en la Gran Hermandad Masónica con motivo de la muerte de Santiago Mariño.

En 1856, recién graduado, y gracias a las conexiones liberales de su padre (gobernaba José Tadeo Monagas), es designado Cónsul en Filadelfia, y luego es trasladado a Nueva York con idéntica función. Durante esos casi dos años aprendió la lengua inglesa y la dominó con fluidez. Regresa a La Guaira en agosto de 1858 y es detenido de inmediato en medio de las sospechas que pesaban sobre liberales de cualquier rango, por parte de los conservadores en ejercicio del poder, hasta que es liberado a las pocas semanas y navega hacia Curazao. Allá se entera de los planes de Juan Crisóstomo Falcón y su cuñado, Ezequiel Zamora, y se suma a la causa federal. En enero de 1859 Antonio Guzmán Blanco está en territorio venezolano como lugarteniente del futuro mariscal Falcón, en los inicios de la Guerra Federal.

A las órdenes del mariscal Falcón (1859-1867)

La participación de Guzmán Blanco en la Guerra Federal estuvo signada por el ascenso de su buena estrella. En la Batalla de Santa Inés el 10 de diciembre de 1859 estuvo presente y conoció las mieles del triunfo. Luego, cuando el ejército federal comandado por Ezequiel Zamora decide incursionar en San Carlos el 10 de enero de 1860, y Zamora intrépidamente avanza para neutralizar a unos francotiradores, quien está a su lado es Guzmán Blanco. Cuando la bala penetra por un ojo de Zamora y sale por el occipital y cae muerto de inmediato, queda en los brazos de su joven compañero de armas. La tragedia de la muerte de Zamora desinfló los ánimos federales y perdieron la Batalla de Coplé, el 17 de febrero de 1860. Guzmán Blanco se va a Bogotá y luego a las Antillas. En Curazao va a nacer su primer hijo, con Elvira Lobo: Juan Isidoro Guzmán.

Pronto se reincorpora el joven Guzmán a la lucha y lo tenemos en septiembre de 1862 designado por Falcón como jefe de los ejércitos del centro, y entrega una proclama en Guatire. El nerviosismo en Caracas iba en ascenso ante la cercanía del ejército de Guzmán Blanco. A medida que se acercaba a ella, se abrían dos posibilidades: una batalla en las inmediaciones de la ciudad, lo que sería catastrófico o, lo que Guzmán Blanco había planteado repetidas veces: un avenimiento. Finalmente, la dictadura de José Antonio Páez convino en conversar y se buscó un lugar neutral, cercano a Caracas: la Hacienda Coche, de la familia Madriz. La conversación tendría lugar el 23 de abril de 1863, fecha en que comenzaron los diálogos entre Guzmán Blanco en representación de Falcón y Pedro José Rojas en representación de Páez. El Tratado de Coche le dio forma jurídica a la paz.

Antonio Guzmán Blanco (1829-1899) “desmontó el frágil tejido federal y lo sustituyó por otro personalista y autoritario”.

“Salazar es ejecutado (…) los caudillos regionales que disentían de Guzmán, sabían ahora que tenían enfrente a un enemigo despiadado”

De acuerdo con lo pautado en el Tratado, se convocó una Asamblea Nacional en la ciudad de La Victoria el 15 de junio de 1863, integrada por número exacto de federales y conservadores. Ese mismo día se recibió la carta de renuncia del general Páez y la Asamblea la aceptó. De inmediato, la Asamblea pasó a designar como Presidente Provisional de la Federación Venezolana al general Juan Crisóstomo Falcónmientras que reunida la Asamblea Constituyente que él ha de convocar, se organice definitivamente el país”.

El 25 de julio el general Falcón formó gabinete de la siguiente manera: Relaciones Exteriores y Hacienda, Antonio Guzmán Blanco; Interior y Justicia, Mariano Briceño; Fomento, Guillermo Iribarren; Guerra y Marina, el general Manuel Ezequiel Bruzual. De inmediato envía a Europa a Guzmán Blanco con el objeto de buscar un crédito, tarea para la que contaba con poderes plenipotenciarios. Se requería de urgencia el empréstito, ya que las arcas del país estaban totalmente vacías, consecuencia directa de la costosísima guerra que acababa de terminar. En noviembre de 1863 regresó de Europa al país Guzmán Blanco, con las bases del nuevo empréstito, y muy pronto se desató una polémica pública sobre su conveniencia.

Por otra parte, el 24 de diciembre de 1863 se instaló la Asamblea Nacional Constituyente con Antonio Guzmán Blanco como presidente. Él mismo propuso a la Asamblea que se le confiriera al general Falcón el título de Mariscal y el de Gran Ciudadano, cosa que algunos diputados con sindéresis objetaron, pero finalmente se impuso por mayoría. El 24 de enero de 1864 recibió la Presidencia Falcón de manos de la Asamblea, mientras esta continuaba con la redacción de la nueva Constitución Nacional.

Entre febrero y diciembre de 1864 estará en Europa Guzmán Blanco como ministro Plenipotenciario. Entonces, será cuando establezca una cláusula en el contrato de préstamo en Londres donde a él le corresponda el 5% de comisión por haber conseguido el financiamiento. El 18 de marzo de 1865 es electo Falcón Presidente de la República con base en la nueva Constitución Nacional, la de 1864, y de inmediato el mariscal se fue a Coro y dejó encargado de la Presidencia a Guzmán, quien la ejerció hasta marzo de 1866. En mayo de ese año se fue de nuevo a Europa hasta diciembre, con la misma designación y las mismas tareas de sus viajes anteriores.

Antonio Guzmán Blanco (1829-1899) “desmontó el frágil tejido federal y lo sustituyó por otro personalista y autoritario”.

“El presidente Guzmán Blanco emitió varios decretos históricos; entre ellos el de Instrucción Pública, Gratuita y Obligatoria, firmado el 27 de junio de 1870”

Al regresar, es designado, en enero de 1867, Jefe Militar de la plaza de Caracas. Estando en la ciudad se enamora de Ana Teresa Ibarra Urbaneja y se casa con ella en junio. Tiene 38 años y la novia 20. De inmediato la pareja se va a París donde el esposo es de nuevo designado ministro Plenipotenciario. De la unión con Ana Teresa Ibarra nacerán once hijos a lo largo de once años. La primera, Carlota, nace en París.

Los hechos de 1868, tejidos por la crisis política que enfrenta Falcón, su renuncia, y la entrada triunfal a Caracas del viejo José Tadeo Monagas, en junio, al frente de la Revolución Azul, determinaron el fin de la gestión de Guzmán Blanco en Europa y su regreso a Caracas. En agosto está en la capital y un año después (1869) se asila en la Embajada de los Estados Unidos y sale hacia Curazao. Viene una decisión central en su vida. Entra a Venezuela en febrero de 1870 por Curamichate, al frente de un ejército. Comienza la Revolución de Abril.

Entra triunfante a Caracas el general Guzmán Blanco en abril de 1870. Se inicia un nuevo período de nuestra historia, que concluye con la asunción de la Presidencia de la República por parte del doctor Juan Pablo Rojas Paúl, el 5 de julio de 1888. A lo largo de estos años, Guzmán Blanco se desempeñó en la Presidencia entre 1870 y 1877, luego regresó a ella a partir de diciembre de 1879 y hasta 1884, cuando la entregó en manos del general Joaquín Crespo. La obtuvo de nuevo en 1886 y la entregó en 1888. El largo período no fue de paz absoluta, enfrentó Guzmán muchos adversarios, pero no cabe duda de que el lapso está signado por su personalidad y su obra.

El primer gobierno del caraqueño (1870-1877)

Este primer período presidencial del abogado y general es conocido como “El Septenio”, y se inicia el 27 de abril de 1870, con la victoria militar y la entrada triunfante a Caracas, como dijimos antes. De inmediato Guzmán Blanco reconoció la Constitución Nacional de 1864 y nombró su gabinete. La actividad gubernamental del nuevo presidente se hizo vertiginosa. Convocó a un Congreso de Plenipotenciarios en julio de 1870, donde reunía a los caudillos regionales, presidido por su padre, y este cuerpo colegiado lo enviste como Presidente Provisional de la República. El desarrollo de esta política de reconocimiento de los jefes regionales era inteligente, ya que de lo contrario le hubiera tocado enfrentarlos militarmente, cosa que tuvo que hacer después en el occidente del país, zona que se le enfrentaba, y luego con oriente y Guayana.

“Este decreto, expedido al no más comenzar su gobierno, hacía evidente el signo modernizador que le imprimiría a su gestión”

Buscaba sumar voluntades, ya que de no hacerlo no le quedaba otra alternativa que enfrentarlas. Así fue como las funciones del gobierno de Guzmán Blanco estuvieron acompañadas de las campañas que tuvo que librar contra los disidentes. La rebelión en su contra más significativa fue la del segundo Designado, Matías Salazar, quien después de haberse retirado en paz a Curazao, por indicación del propio Guzmán, regresó al país a desafiarlo; luego de la peripecia guerrera es hecho preso y condenado a muerte por un tribunal constituido para juzgarlo. Con esta decisión, Guzmán contravenía la disposición nacional contra la pena de muerte consagrada en la Constitución de 1864, pero enviaba una señal muy clara a sus adversarios. Salazar es ejecutado el 17 de mayo de 1872. Los caudillos regionales que disentían de Guzmán, sabían ahora que tenían enfrente a un enemigo despiadado.

Contemporáneamente con estos hechos militares, el presidente Guzmán Blanco emitió varios decretos históricos; entre ellos el de Instrucción Pública, Gratuita y Obligatoria, firmado el 27 de junio de 1870. Este decreto, expedido al no más comenzar su gobierno, hacía evidente el signo modernizador que le imprimiría a su gestión: no había pasado en vano su conocimiento de la modernidad europea, especialmente la francesa. Sin la menor duda, el decreto significó un paso hacia adelante en la democratización de la educación en Venezuela, cosa distinta es la notable dificultad que se tuvo para materializarlo, ya que los maestros que lo podían implementar escaseaban en el país.

“Entre los inicios de la Guerra Federal (1859) y su exilio involuntario en París (1888), suman 30 años donde su figura es insoslayable”

Al mismo tiempo emprendía acciones tendentes a minimizar el poder de la Iglesia católica, delimitando las esferas de trabajo del mundo civil y del eclesiástico. Entonces, halló resistencia de parte de la institución milenaria, pero logró imponer su voluntad, en particular al deshacer los seminarios y entregarle a la universidad la Facultad de Ciencias Eclesiásticas. En otras oportunidades, como ocurrió con el Arzobispo Silvestre Guevara y Lira, al negarse algún prelado a oficiar misas laudatorias de la gesta liberal, pues era expulsado del país. Como vemos, Guzmán Blanco no sólo libraba batallas contra sus adversarios regionales sino que buscaba la delimitación de los fueros de la Iglesia, mientras daba pasos hacia la creación de un Estado laico y moderno. Por supuesto, halló resistencia, muy significativa, y con muy buenas razones.

Dentro de este marco conceptual creó el matrimonio civil; la secularización de los cementerios; suprimió los conventos de monjas y envió al destierro al obispo de Mérida, Juan Hilario Bosset del Castillo, por no estar de acuerdo con el matrimonio civil. Deshizo los fueros eclesiásticos y, a partir de entonces, el clero pasó a ser juzgado por los tribunales civiles.

La tensión del conflicto fue creciendo hasta que El Vaticano intervino enviando un Embajador de buenos oficios, Vicario Apostólico, al que Guzmán Blanco le impidió la entrada al país. Es entonces cuando amenaza con crear una Iglesia Nacional Venezolana, al margen de la Santa Sede, pero no pasó de allí. El avenimiento entre Roma y Caracas tuvo lugar cuando El Vaticano nombró un Arzobispo de agrado para ambas partes, José Antonio Ponte, quien es consagrado en 1876, cuando ya se llevaban seis años de relaciones sumamente tensas, en las que su voluntad se impuso sobre la Iglesia y esta, basada en su dilatada experiencia, prefirió transigir que enfrentarse.

Bibliografía:

-Castellanos, Rafael Ramón (1988). Guzmán Blanco en la intimidad. Caracas, Seleven.
-Díaz Sánchez, Ramón (1953). Guzmán, elipse de una ambición de poder. Caracas, Ediciones Hortus.
-González Deluca, María Elena (2007). Antonio Guzmán Blanco. Caracas, BBV N°53, El Nacional y Banco del Caribe.
Negocios y política en tiempos de Guzmán Blanco (2001). Caracas, Universidad Central de Venezuela.
-Polanco Alcántara, Tomás (1992). Guzmán Blanco. Tragedia en seis partes y un epílogo. Caracas, Grijalbo – Academia Nacional de la Historia.
-Rondón Márquez, R.A. (1944). Guzmán Blanco. El autócrata civilizador. Caracas, Tipografía Garrido.

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