En la aldea
27 mayo 2024

Eleazar López Contreras (1883-1973) un tachirense con mano firme que abrió camino a la Venezuela del futuro.

Eleazar López Contreras: el modernizador del Estado (I Parte)

Con una educación forjada con buenas bases, su paso por la política estuvo precedido de firmeza, determinación, y escucha. Organizado y siempre abierto a los cambios, pero haciendo respetar su autoridad. Tan pronto llegó al cargo de Presidente de la República, abrió las puertas del país a los exiliados y las puertas de las cárceles a los presos de conciencia. La manifestación del 14 de febrero de 1936 dio paso para que Eleazar López Contreras presentara el programa que constituyó una muestra de modernidad que trascendía la práctica caudillista vista hasta ese momento en Venezuela.

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Rafael Arráiz Lucca | 10 julio 2022

Eleazar López Contreras vino al mundo en Queniquea, pequeña localidad del estado Táchira, el 5 de mayo de 1883. Hijo del coronel caraqueño Manuel María López Trejo y la tachirense María Catalina Contreras Mora. Su padre fallece de paludismo cuando el niño Eleazar tenía pocos días de nacido, de tal modo que la figura paterna la ejercerá su tío el sacerdote Fernando María Contreras, quien se esmera en su educación religiosa.

Estudia la escuela primaria en Capacho viejo y Capacho nuevo. En el primero en la escuela de las hermanas Jaimes y, luego, en las escuelas dirigidas por Luis Ignacio Velasco y Rafael María Velasco Bustamante, en el segundo. Después, en 1893, se muda a La Grita y asiste al Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, entonces dirigido por un personaje central para la región: Monseñor Jesús Manuel Jáuregui. En esta institución se graduará de bachiller en 1898, cuando tiene quince años.

Cavilante entre los estudios de medicina y la búsqueda del poder político, finalmente se decide por este y se suma a la Revolución Liberal Restauradora de Cipriano Castro. Tiene dieciséis años. En los fragores de la campaña militar es herido en la Batalla de Tocuyito (14 de septiembre) y lo opera del brazo izquierdo en Valencia el doctor Hermógenes Rivero, a donde ha llegado la gesta triunfante en octubre de 1899. Fue herido por un Mauser “con lesión en la arteria humeral” según certifica su médico Alberto Guinand Baldó en su patobiografía (Polanco, 1988: 124).

Ascensos con calma y cordura (1989-1931)

Recuperado de la operación de la mano, Cipriano Castro lo designa su edecán y, semanas después lo envían con Juan Vicente Gómez al Táchira, para luego regresar a Caracas. En 1901 es jefe de Guarnición en Tucacas; entonces conoce la costa caribeña y el trópico incandescente que en el Táchira no se vislumbra. En 1902 se le designa segundo comandante en la Casa Fuerte de Barcelona, donde permanece durante tres años. Concluye sus tareas y lo hallamos en 1906 y 1907 entre Caracas y su terruño natal, hasta que es designado jefe del Resguardo de Cristóbal Colón y en la Aduana de La Vela de Coro, en idéntica función.

Eleazar López Contreras: el modernizador del Estado (I Parte)

“La concentración se convierte en una marcha de magnitudes nunca antes vistas en la capital. La ciudadanía se sobrepuso al miedo”

Este año (1907) contrae matrimonio con Luz María Wolkmar Hernández, con quien tiene seis hijos, según su biógrafa Clemy Machado de Acedo. Se llaman Blanca Rosa (1908), Cristina (1909), Eleazar (1911), Fernando (1912) Margarita (1913), Cecilia (1916), quienes ante la muerte temprana de la progenitora hallaron en la abuela Catalina una madre sustituta. No hemos podido determinar la fecha de muerte de su primera esposa. Luego, casó con Luisa Elena Mijares en 1924, con quien no tuvo descendencia. Ignoramos cuando se separó de ella. Sabemos que volvió a casar en 1933 con María Teresa Núñez Tovar, con quien tuvo dos hijas: Mercedes Enriqueta y María Teresa. Con estas últimas tuvo un contacto más asiduo que el sostenido con sus primeros hijos, por causa de las circunstancias de su carrera militar y la viudez.

En 1913 lo hallamos como Administrador de las salinas de Araya y en 1914 lo traen de vuelta a Caracas como primer comandante del batallón Rivas. Luego, en 1919 recibe un ascenso importante: director de Guerra. Tiene 36 años. Desde esta responsabilidad se esmera en el desarrollo de la aviación militar en el país, tarea pendiente para las Fuerzas Armadas de entonces. En 1920 viaja por primera vez a Europa y los Estados Unidos. Va a comprar pertrechos militares. El viaje dura pocos meses.

En 1924 es designado jefe de la Delegación que viajará a Perú a la celebración del Centenario de la Batalla de Ayacucho. Entonces, comienza su tarea de escritor. Publica El Callao histórico (1926); y luego Síntesis de la vida militar de Sucre (1930); Bolívar conductor de tropas (1930); Ideología bolivariana (1944); Páginas para la historia militar de Venezuela (1945); El triunfo de la verdad. Documentos para la historia venezolana (1949); Proceso de límites entre Venezuela y Colombia (1953); Proceso político social 1928-1936 (1955); El pensamiento de Bolívar Libertador (1963); Gobierno y administración 1936-1941 (1966), y un libro póstumo sobre Cipriano Castro, publicado en 1985.

En 1925 la Universidad Central de Venezuela (UCV) abre sus puertas después de 12 años. Los estudiantes se organizan en torno a la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV) y en 1928 eligen al estudiante de Derecho, Raúl Leoni, quien organiza la Semana del Estudiante que desencadena los hechos conocidos. Entonces, López Contreras es el jefe de la Guarnición de Caracas y le toca lidiar con los hechos militares, donde está envuelto su hijo, Eleazar López Wolkmar, a quien pone preso, una vez que la patrulla de la que formaba parte se unió a los estudiantes el 7 de abril de 1928 frente al Cuartel San Carlos.

De los hechos ocurridos y de su conducta ante ellos, un sector del gomecismo, encabezado por el tío de Gómez, José Rosario García, comenzó a adversarlo. Entonces, él mismo solicita ser enviado al Táchira en otras funciones. De hecho, escribió dos de sus libros en este hiato, hasta que en 1930 Gómez lo llama a Maracay y lo designa jefe del Estado Mayor del Ejército. Ya estaba en la antesala del ministerio.

Ministro de Guerra y Marina (1931-1936)

Basta leer las memorias del Ministerio de Guerra y Marina presentadas por su titular, correspondientes a los años 1932, 1933, 1934, 1935, para advertir que López Contreras se ha enfrascado en el proyecto de modernizar a las Fuerzas Armadas y, para ello, ha hecho énfasis particular en el tema educativo de los oficiales en formación. También se ha esmerado en la modernización de los pertrechos y la Aviación Militar, así como el del correo aéreo.

Eleazar López Contreras: el modernizador del Estado (I Parte)

“Coinciden diversos analistas en atribuirle una significación particular a esta manifestación, y es la de haber hecho del pueblo un actor político, que desde entonces no ha abandonado la calle, y que hasta ese día no había participado en las luchas por el poder”

Por confesiones posteriores de López Contreras en sus escritos autobiográficos sobre este período, se hace evidente que muchas veces tuvo que terciar para convencer a Gómez de la necesidad de la modernización. También, se desprende de su actividad ministerial que se creó un vínculo todavía más estrecho entre las Fuerzas Armadas y López Contreras, hecho que va a ser decisivo para la transición que va a encabezar luego. De hecho, Uslar Pietri en conversación conmigo (Arturo Uslar Pietri: ajuste de cuentas), afirmaba que Gómez al designar a López en el Ministerio de Guerra y Marina estaba escogiendo a su sucesor. Así fue.

Presidencia del general Eleazar López Contreras (1936-1941)

A la muerte del general Juan Vicente Gómez, el 17 de diciembre de 1935, se desataron los demonios del poder sucesoral. Algunos miembros de su familia aspiraban a sucederlo, pero el Ejército Nacional y su jefe, el general Eleazar López Contreras, dispusieron de manera distinta. El general Eustoquio Gómez, primo del “Benemérito”, que era como se hacía llamar el longevo presidente Gómez, en connivencia con el edecán del dictador, Eloy Tarazona, intentó tomar el poder, pero López Contreras y los ministros del Gabinete Ejecutivo actuaron con mano firme y lo invitaron a irse a Curazao. Se resiste y muere en la refriega. Mientras tanto, el Gabinete Ejecutivo designa al ministro de Guerra y Marina, López Contreras, el 18 de diciembre de 1935, Presidente encargado del Poder Ejecutivo, para concluir el período presidencial que vence el 19 de abril de 1936. Luego, el 31 de diciembre de 1935 es ratificado en su cargo provisorio por el Congreso Nacional.

Pero no solo tuvo que lidiar López Contreras con las aspiraciones continuistas de la familia Gómez, sino que la población, al enterarse de la muerte del dictador, procedió a saquear las viviendas de los gomecistas más notorios, sin que la respuesta por parte del Gobierno fuese contundente en lo inmediato. Esto ocurrió contemporáneamente con la invitación, el 18 de diciembre de 1935, por parte del general López, a los exiliados a regresar al país, y a los presos a abandonar las cárceles. De modo que los gomecistas no podían estar satisfechos con lo que hacía el nuevo Presidente: sacaba de la prisión a los enemigos de Gómez, y le abría las puertas del país a los adversarios en el exilio. No obstante y la gravedad de estas medidas, las pudo tomar sin mayores consecuencias porque contaba con el respaldo del Ejército.

Eleazar López Contreras: el modernizador del Estado (I Parte)

“El Presidente [López Contreras] hizo pasar a su despacho a una delegación y los escuchó, cosa que no ocurría en Venezuela desde hacía décadas, desde que Gómez se acostumbró a gobernar sin dar mayores explicaciones”

Los llamados a la “calma y cordura” del presidente López no fueron suficientes, y el cuadro de desórdenes públicos alcanzó a mayores, de modo que se vio en la necesidad de suspender las garantías constitucionales el 5 de enero de 1936, con el objeto de poder hacerle frente a los desórdenes. Días después de tomada la medida, la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV) envía una carta al presidente de la República solicitándole la restitución de las garantías constitucionales. La activación del movimiento estudiantil hace evidente que los líderes juveniles de 1928 han regresado al país, atendiendo a la invitación del gobernante, y se incorporan a la vida pública. 

La manifestación del 14 de febrero de 1936

En la mañana del 14 de febrero de 1936 se reúnen en la Plaza Bolívar un grupo de manifestantes en contra de la suspensión de garantías y de los mecanismos de censura implementados por el Gobierno. El Prefecto de Caracas, el general Félix Galavís, ordena disparar en contra de los manifestantes, con saldo de muertos y heridos. Sin embargo, la indignación de los manifestantes va creciendo y la concentración se convierte en una marcha de magnitudes nunca antes vistas en la capital. La ciudadanía se sobrepuso al miedo y en la tarde se movilizó hacia “la mansión presidencial”, según relata el propio López Contreras en Páginas para la historia militar de Venezuela, encabezados por el rector de la Universidad Central de Venezuela, el doctor Francisco Antonio Rísquez, y dirigentes estudiantiles. El Presidente hizo pasar a su despacho a una delegación y los escuchó, cosa que no ocurría en Venezuela desde hacía décadas, desde que Gómez se acostumbró a  gobernar sin dar mayores explicaciones.

De la reunión, los dialogantes salieron con el compromiso por parte de López Contreras de restituir las garantías constitucionales en quince días, y con la voluntad de castigar a los culpables de los desafueros matutinos. El general Galavís es hecho preso y juzgado, aunque luego es liberado al no podérsele imputar cargos penales. Coinciden diversos analistas en atribuirle una significación particular a esta manifestación, y es la de haber hecho del pueblo un actor político, que desde entonces no ha abandonado la calle, y que hasta ese día no había participado en las luchas por el poder.

El llamado “Programa de Febrero”

Es probable que los hechos del 14 hayan acelerado el ritmo de trabajo de los asesores del presidente López Contreras para presentar el “Programa de Febrero” el 21, una semana después de los sucesos. En todo caso, el programa presentado constituye una manifestación de modernidad que trascendía la práctica caudillista, y se enfocaba en los siguientes puntos:

a) Apego a las leyes.

b) Revitalización del poder local, el municipio, con miras a convocar a unas elecciones universales, directas y secretas para la elección de concejales.

c) Reconocimiento de la clase obrera, y nombramiento de una comisión redactora de una nueva Ley del Trabajo.

d) Adopción de un Plan Nacional de Higiene Pública y Asistencia Social, que permitiera enfrentar el gravísimo flagelo del paludismo y la anquilostomiasis.

e) Diseño de un proyecto de construcción de obras de comunicación.

f) Enfrentamiento del problema del despoblamiento con la creación del Instituto Técnico de Inmigración y Colonización.

g) Nueva política educativa con énfasis en alfabetización de adultos y formación de maestros.

h) Respeto a la propiedad privada en el campo y reorganización del Ministerio de Agricultura y Cría.

i) Revisión de la política fiscal y profesionalización de la administración pública.

Bibliografía:
-Acedo, Clemy Machado de (2005). Eleazar López Contreras. Caracas, BBV N°18, El Nacional-Banco del Caribe.
-Arráiz Lucca, Rafael (2001). Arturo Uslar Pietri: ajuste de cuentas. Caracas, Los Libros de El Nacional.
-Caballero, Manuel (2004). Dramatis personae. Caracas, Alfadil Ediciones.
-Moleiro, Rodolfo (1992). De la dictadura a la democracia, Eleazar López Contreras, lindero puente entre dos épocas. Caracas, La Galera de Artes Gráficas.
-Polanco Alcántara, Tomás (1985). El general de tres soles. Biografía del general Eleazar López Contreras. Caracas, Editorial Arte.
–Homenaje al general Eleazar López Contreras (1988). Banco Central de Venezuela.
-Tarre Murzi, Alfredo (1982). López Contreras, de la tiranía a la libertad. Caracas, Editorial Ateneo de Caracas.

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