En la aldea
15 junio 2024

Martha Tineo: “Para que haya un cambio real, tiene que haber un sistema político que garantice los derechos humanos”.

Martha Tineo: “Las torturas físicas hacia ellas no tienen ningún tipo de distinción con respecto a las torturas a las que son sometidos los hombres”

“Cuando es violado el derecho de las mujeres privadas de libertad de tener contacto directo con sus niños, esto supone una forma de tortura que, además, es agravada, pues viola el derecho de los niños a criarse con su madre”, palabras de Martha Tineo, abogada, defensora de derechos humanos y Coordinadora General de Justicia Encuentro y Perdón.

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Kaoru Yonekura | 16 junio 2023

“Cuando la doctora habla, uno se queda más tranquilo”, suelen decir los familiares de los presos políticos de Venezuela. Es cierto: a la abogada especialista en derechos humanos y sistemas de  justicia Martha Tineo se le conoce no solo por defender, sino por acompañar a sus defendidos desde la ONG Justicia, Encuentro y Perdón.

Fuera de Venezuela, se sabe que Martha es una de las creadoras de las exposiciones Retratos Humanos: historias de presos políticos de Cuba, Nicaragua y Venezuela (Nueva York, septiembre de 2022); Latinoamérica sin presos políticos (Madrid, abril 2023); y de los murales artísticos de nueve presas políticas de la región (Bogotá, San José de Costa Rica y Ciudad de México, marzo 2023).

-En éste, tu país, se sabe que fuiste una de las fundadoras de la Defensoría del Pueblo, que trabajaste en la Sala de Casación Penal del TSJ y, sobre todo, que eres defensora de los derechos de las mujeres. Hablemos de esto.

-Soy mujer. Entre nuestras inmensas fortalezas está la capacidad de amar por sobre todas las cosas, proteger, ayudar, alentar. Históricamente, hemos estado integradas en el grupo de “población vulnerable” y no por debilidad, sino porque, de alguna manera, hemos sido desprovistas del ejercicio pleno de nuestros derechos. Entonces, de todo esto me surge la necesidad de darle especial preponderancia a la condición de la mujer y a la obligación que tienen los Estados y las sociedades de respetar, reconocer, proteger y garantizar los derechos de las mujeres, porque necesitan una protección especial.

“En las agendas políticas no están incluyendo el tema de los derechos humanos como transversal cuando los que fueron atacados con mayor dureza al momento de imponerse este sistema político fueron, justamente, los partidos, los líderes y los activistas políticos”

Martha Tineo

-Sobre todo, las presas políticas.

-Somos conscientes de las terribles torturas de las que han sido víctimas y de las condiciones de reclusión absolutamente inhumanas en las que se encuentran. Están siendo violadas en sus derechos más básicos como la higiene menstrual, tener asistencia ginecológica, el derecho a la identidad y a la vida digna, reconocida en tratados internacionales y por nuestra Constitución. Son objetos de violencia física y psicológica, de violencia sexual, son disminuidas, humilladas y maltratadas en su condición de mujer. Por supuesto, se les viola el derecho a la presunción de inocencia, muchas no han sido realmente investigadas y juzgadas por la comisión de un delito, sino porque son consideras “enemigas” del Gobierno nacional. Se les viola el debido proceso, sabemos que hay irregularidades, vicios, pruebas falsas, pruebas manipuladas, ausencia de pruebas. Se les viola el derecho a la integridad física y emocional, a la alimentación, a la asistencia médica, a la recreación y a la libertad.

-Desde la publicación de esta serie, hay dos comentarios que se repiten: “Yo no sabía que las torturan” y “yo creía que no les pegaban por ser mujeres”.

-Al contrario. Las torturas físicas hacia ellas no tienen ningún tipo de distinción con respecto a las torturas a las que son sometidos los hombres. Claramente, esto es demostrativo de un sistema que no reconoce la vulnerabilidad propia de la condición de ser mujer. Les dan golpes con puños cerrados como a los hombres. Aunque sí reconocen que son mujeres cuando las tocan, las manosean, porque la condición de mujer es utilizada para quebrantar su dignidad, para humillarla doblemente. Los calificativos más peyorativos como “perra”, “zorra”, “sucia”, “puta” vienen por su condición de mujer.

-A la presa política Aidaliz Guarisma, militante de la UBCh, le cortaron el pelo al llegar al Helicoide.

-Es una manera de trato cruel hacia una mujer, porque es golpear, aniquilar la expresión más natural y pura de su feminidad. Fue un daño físico, moral y emocional.

-Cuando detienen a la mujer, la amenazan con atacar a su familia, a sus hijos, a sus mascotas.

-Porque saben el dolor que causan al ponerla en la situación de mayor impotencia y sufrimiento en el que se puede poner un ser humano, porque qué puede hacer esa mujer [que están torturando] sabiendo que le van a golpear lo que salió de sus entrañas.

-¿Todo esto es un patrón?

-Ciertamente, la mayoría de los casos de privación de libertad por razones políticas comienzan con una detención arbitraria, seguida de desapariciones forzadas de corta o mediana duración y la violación flagrante al debido proceso. Aquí hay un “manual”, porque son diferentes funcionarios, en diferentes períodos de tiempo, en distintos sitios de reclusión y, sin embargo, vemos que ese patrón se ejecuta igual y de forma permanente. Ellos conocen perfectamente sus límites, tanto que vemos también cómo se toman los tiempos necesarios para que la evidencia de la tortura física desaparezca y así, cuando ocurra el testimonio de la víctima, no haya ninguna forma de poder denunciar y demostrar lo que le hicieron. Entonces, [los funcionarios torturadores] sí son conscientes de la normativa, del crimen que están cometiendo y también de cómo protegerse para garantizar la impunidad ante estos crímenes… En Venezuela se ha instaurado un patrón que viola sistemáticamente los derechos humanos, frente al cual el sistema de justicia, lejos de actuar enfáticamente para que cese y se condenen a los responsables de su ejecución, penosamente hace parte activa u omisiva en su perpetración.

-En el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), las visitas infantiles ocurren dos días al año: un día de las vacaciones escolares y de las decembrinas. Sin embargo, en diciembre de 2022 no hubo visitas de niños, ¿cómo esto viola el derecho a la maternidad?

-El Ministerio para el Servicio Penitenciario tiene total conocimiento de cuál es la regulación en este sentido, no obstante, la viola permanentemente. Así como los torturadores se cuidan, las instituciones del Estado también, entonces, no hay una resolución ministerial de cuál es la normativa de estas visitas. Queda a criterio, discernimiento y decisión de los directores de los centros penitenciarios. Esta libertad es dar poder absoluto a la arbitrariedad, a que se decida por antojo, castigo, retaliación u otro tipo de interés y da permiso abierto a otras arbitrariedades como qué alimentos pueden o no pueden ingresar, las cantidades, las formas; si dar o no acceso al agua potable, a la higiene personal, a la atención médica y al suministro de medicamentos.

-Las visitas infantiles suponen mayor seguridad en el penal, ¿no será también “incapacidad operativa” por parte del INOF?

-Sino tiene la capacidad operativa, tiene que justificarlo y el Estado tiene que reconocer su propia incapacidad para garantizar los derechos de las detenidas en su sistema penitenciario. No se puede restringir o negar el derecho a la madre de estar con su hijo y el derecho del hijo a estar con su madre por incapacidad operativa. Cuando es violado el derecho de las mujeres privadas de libertad de tener contacto directo con sus niños, esto supone una forma de tortura que, además, es agravada, pues viola el derecho de los niños a criarse con su madre. El niño queda en situación de abandono impuesto por el propio Estado que debería ser garante de todos sus derechos. Una “incapacidad operativa” no considera que el desapego de la madre ocasiona daños emocionales irreversibles a estos niños que, de algún modo, también están siendo condenados.

-En cuanto a las presas políticas militares, ¿cómo cambia el trato?

-Desde la premisa gubernamental, esas militares, al rebelarse, son desleales al sistema político. Entonces, se les castiga como “mi peor traidora”, es decir, desde la ira del “me siento traicionado”. Vemos torturas en las que se evidencia claramente la saña, la rabia, el desprecio, la humillación y el odio, y les imputan el delito de traición a la patria que, en una militar, es un golpe psicológico, porque es un daño a su moral.

-¿Cómo es que los familiares se convierten en presas?

-Lo ha documentado la Misión de Determinación de los Hechos sobre Venezuela: aquí también se ejecuta el patrón de trasladar la supuesta responsabilidad por la comisión de un crimen contra el Estado a los familiares. Entonces, se parte del principio de que la familia es igualmente partícipe o consciente en la comisión de este crimen. Los familiares son considerados responsables y viene el hostigamiento, el acoso, el amedrentamiento. Allí está el caso de las hermanas Yolimar y Andreina Alemán, hermanas del teniente Richard Alemán, que estuvieron presas en la sede principal de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

-¿Es posible cambiar todo esto?

-Claro. Con un Ministerio de Servicio Penitenciario ejerciendo las obligaciones que, constitucionalmente, tiene establecidas, siendo respetuoso de los derechos humanos, garantista de todos los derechos que tienen los privados de libertad, que no son distintos a los que tenemos el resto de los ciudadanos, salvo que tienen limitados su derecho a la libertad personal. Mientras esto no ocurra, los defensores tenemos que seguir hablando, visibilizando, denunciando para que cesen las violaciones de los derechos humanos hacia estas mujeres y para que sean devueltas a la libertad. No podemos permitirnos normalizar sus tragedias.

-Son poquísimos los políticos que hablan públicamente de los presos políticos, mucho menos de las presas políticas, ¿por qué?

-Fíjate que en las agendas políticas no están incluyendo el tema de los derechos humanos como transversal cuando los que fueron atacados con mayor dureza al momento de imponerse este sistema político fueron, justamente, los partidos, los líderes y los activistas políticos. Ellos fueron los primeros de la lista de enemigos de la narrativa gubernamental. Esas violaciones se fueron haciendo sistemáticas… Tenemos tres años con la Misión de Naciones Unidas verificando los horrores que se cometen y ahora estamos en puertas de una investigación de la Corte Penal Internacional, porque hay elementos suficientes para calificar esos horrores como crímenes de lesa humanidad. Los organismos y mecanismos internacionales de protección de derechos humanos tienen a Venezuela en sus agendas, pero a lo interno, en el país, como que no hemos entendido la dimensión de la tragedia ni del daño y tampoco que, para que haya un cambio real, tiene que haber un sistema político que garantice los derechos humanos; de lo contrario, nos estamos convirtiendo en complacientes o cómplices de la barbaridad que sigue ocurriendo para darle continuidad. A lo mejor por el compromiso que requiere este cambio no se habla de las presas políticas.


*La fotografía fue facilitada por la autora, Kaoru Yonekura, al editor de La Gran Aldea.

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