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21 julio 2024

El Béisbol en Venezuela: “Patón”, derechazo y huelga

Primero en ganar un juego, primero en salvarlo, en conectar un hit, un doble, un jonrón, entre otras tantas marcas, y una anécdota para la historia. En 1971 fue exaltado al Salón de la Fama del Deporte Venezolano, y en 2003 formó parte del primer grupo en ser inmortalizado en el Salón de la Fama del Béisbol Venezolano. Alejandro “Patón” Carrasquel antes de despedirse del diamante, su leyenda ya estaba escrita.

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Félix Seijas Rodríguez | 09 septiembre 2022

Cuando el 23 de abril de 1939 Alejandro “Patón” Carrasquel caminó hacia la lomita del Griffith Stadium de Washington D.C. para enfrentar a Joe DiMaggio, su nombre quedó grabado en los anales de la historia del béisbol criollo como el primer venezolano en participar en un juego de La Gran Carpa. De ahí en adelante comenzó a ser el primero del país en un montón de cosas. Primer relevista, primer abridor, primero en ganar un juego, primero en salvarlo, en conectar un hit, un doble, un jonrón, entre otras tantas marcas. También fue el primero de la importante lista de peloteros que ha producido su familia, donde se encuentran Alfonso “Chico” Carrasquel, Domingo Eloy Carrasquel, Domingo Carrasquel, Emilio Carrasquel, Manuel Carrasquel, Martín Carrasquel, Alfonso Collazo, Cristóbal Colon y Juan Muñoz. En Venezuela Alejandro fue el primer lanzador en acreditarse una victoria en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP). Pero hay algo en lo que el “Patón” fue también pionero y que no es tan conocido por los fanáticos: Carrasquel fue el disparador de la primera huelga de peloteros en la LVBP, y en consecuencia, de la primera temporada suspendida en nuestra Liga.

El 6 de septiembre de 1959 los muchachos de la selección amateur de béisbol criolla habían conquistado la medalla de oro en los III Juegos Panamericanos realizados en Chicago, Estados Unidos. En Venezuela la temporada de la LVBP estaba a pocas semanas de comenzar, pero una sombra ponía en peligro su desarrollo. La Asociación de Peloteros y los dueños de equipos estaban inmersos en una disputa que podía desencadenar una huelga. Si bien el formato de juegos de playoff que enfrentaba a los dos mejores equipos de la LVBP con los dos mejores de la Liga Occidental, aplicado los dos años anteriores desde la temporada 57-58, resultaba atractivo para la fanaticada, y por ende para el negocio, los jugadores por el contrario sentían que les perjudicaba. El argumento se centraba en el hecho de que los peloteros de los equipos que no clasificaban terminaban ganando menos dinero.

“En Venezuela Alejandro fue el primer lanzador en acreditarse una victoria en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP)”

Si nos ubicamos en aquellos años, el béisbol no era el gran negocio que es hoy en día. Así que un formato que aumentara el interés de los que lo consumen no debería sino alegrar a quienes vivían de él. Sin embargo, también es cierto que los jugadores de la época no recibían grandes salarios, y la mayoría de ellos solo jugaban los meses que duraba la temporada de la Liga local. Sí, para ellos el nuevo formato que podía acortar en un mes su sueldo era algo que seguro no caía bien. Al final, los dueños de los equipos cedieron y los playoff fueron eliminados.

La temporada 59-60 se desarrollaba entonces sin mayores contratiempos, en lo que podríamos llamar un ambiente familiar, al menos en lo que concierne a dos equipos. En el Caracas jugaban los hermanos Davalillo, Pompeyo y Vitico, además de los Carrasquel, Alfonso “Chico”, su hermano Martín y el primo Manuel; mientras que en el Pampero jugaba el sobrino Domingo Eloy Carrasquel y los hermanos Elio y Pelayo Chacón. Además, el mánager de los Licoreros era el protagonista de estas líneas y tío de los Carrasquel, el “Patón”.

Aquella era una temporada reñida, como pocas se habían visto. Los cuatro equipos, Caracas, Valencia, Pampero y Magallanes, estaban bien engranados y ninguno había logrado desprenderse o marcar aunque sea una distancia discreta del resto. El Pampero, que desde su fundación cinco años atrás no lograba conseguir dar con alguna fórmula ganadora, se había movido fuerte en el mercado norteamericano para hacerse de una importación respetable. Y aquello había dado resultado. El equipo estaba metido en la pelea y era el principal responsable de que aquella zafra estuviese tan disputada. El mánager, como hemos dicho, era Alejandro Carrasquel. El “Patón” llevaba cinco años retirado del béisbol profesional y se encontraba en su segunda campaña como dirigente en la LVBP. Avanzada la temporada, la permanencia de Carrasquel en el equipo empieza a tambalear. Hay al menos dos versiones de los hechos. Una es que fue despedido, la otra que él quería retirarse porque se sentía cansado y desmotivado. Quizá la verdad es una mezcla de las dos. Lo cierto es que en medio de una buena temporada para el equipo la relación entre el “Patón” y el Pampero parecía llegar a su fin.

“Hay algo en lo que el ‘Patón’ fue también pionero y que no es tan conocido por los fanáticos: Carrasquel fue el disparador de la primera huelga de peloteros en la LVBP, y en consecuencia, de la primera temporada suspendida en nuestra Liga”

La directiva de Pampero acordó pagar a Carrasquel el resto de lo convenido por su contrato, sin descuento alguno. Incluso, según una de las versiones, se le ofreció el pasaje a México, a donde él pensaba viajar. El “Patón” entró a la oficina del periodista Eduardo Moncada, administrador del equipo, y este le dijo que le pagaría la quincena en curso, y que el resto del dinero se lo cancelarían en presidencia. Los detalles de lo que ocurrió en esa oficina lo deben conocer pocas personas. Lo cierto es que el desenlace fue una mandíbula rota, la de Moncada.

Quienes conocieron al “Patón” coinciden en que era un hombre amable, pero de trato difícil. Era poco flexible con las cosas en las que creía y en momentos podía llegar a ser agresivo, sin que esto signifique que andaba por la vida repartiendo bofetadas, como aquellos de la canción de Rubén Blades, que de niños sus mamás no los querían. Su familia lo recuerda como alguien amoroso, y sus amigos como una persona afable. Pero tenía su carácter don Alejandro, sin duda que sí.

Lo más posible es que Carrasquel se haya arrepentido en el mismo segundo luego de propinarle el golpe a Moncada. O para ser más precisos, los dos golpes. “Le di un puñetazo al dueño y luego lo rematé con el codo”, dijo el “Patón” al llegar a su casa, según afirma su sobrina Emilia. El mismo Alejandro ofreció llevar al agredido al hospital. La directiva honró lo ofrecido y, de acuerdo con la versión ofrecida por Andrés De Chene, presidente del Pampero, el “Patón” pidió disculpas entre lágrimas por lo sucedido.

El Pampero designó como mánager a José Antonio Casanova, que de esta manera volvía a dirigir en la LVBP. Mientras tanto, lo sucedido en las oficinas del Pampero fue investigado y discutido en la Liga, cuyo presidente era otra gloria del deporte venezolano, el periodista Hermán “Chiquitín” Ettedgui. La decisión de la Liga fue suspender por dos años a Carrasquel. Ya el “Patón” había cobrado su dinero y se había ido. Sin embargo, quizá por solidaridad y como un hecho simbólico, la asociación de peloteros reclamó la sentencia y exigió que la misma fuese retirada. Esto no sucedió. El 24 de diciembre se debía celebrar el Juego de las Estrellas en la ciudad de Maracaibo y varios jugadores rehusaron presentarse. La Liga procedió a suspenderlos y con esto la suerte estaba echada. La huelga de peloteros comenzó y la temporada se suspendió por primera vez desde que la LVBP fue fundada.

“El ‘Patón’ entró a la oficina del periodista Eduardo Moncada, administrador del equipo (…) los detalles de lo que ocurrió en esa oficina lo deben conocer pocas personas. Lo cierto es que el desenlace fue una mandíbula rota, la de Moncada”

Para entender lo ajustado que marchaba aquel torneo basta con mirar el número de victorias que tenía cada equipo al momento de la suspensión: Caracas y Valencia 16 victorias, Pampero 15 ganados y Oriente 14 triunfos. Por cierto, el Caracas también había cambiado de dirigente durante esa campaña, cuando despidieron al cubano Reinaldo Cordeiro y designaron en su lugar al receptor norteamericano Charles Thompson en el rol de mánager-jugador.

Y así fue como el centro del país se quedó esas navidades sin béisbol. Qué aburrido debe haber sido aquello. Al menos el país contaba ya con un programa en las pantallas que ofrecía un humor nuevo, fresco, que poco a poco se convertiría en una leyenda de la televisión nacional y escribiría su nombre en el Libro Guinness. En el auditorio de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, un grupo de muchachos universitarios había impresionado al productor de Radio Caracas Televisión, Tito Martínez del Box, quien los invitó a presentar la rutina en el legendario programa “El Show de las Doce”, conducido por Víctor Saume. Desde ese día, y por 51 años, aquello no paró. Esa fue la semilla de la Radio Rochela. ¿Los muchachos universitarios? Cayito Aponte, Juan Ernesto López “Pepeto”, Charles Barry, entre otros.

Al no haber campeón de la LVBP, el equipo Rapiños, campeón de la Liga Occidental fue de manera directa a la Serie del Caribe como representante de Venezuela. El torneo se jugó en Panamá y Cuba, una vez más, se llevó los máximos honores. Rapiños terminó último con récord de una victoria y cinco derrotas. Esa Serie fue la última de la primera etapa del clásico caribeño. Fidel Castro eliminó el béisbol profesional en la Isla y la Major League Baseball respondió prohibiendo la participación de los jugadores del sistema en Cuba y, a su vez, bloqueando la participación de los cubanos en estos torneos. La Serie desapareció durante diez años.

En cuanto al “Patón” Carrasquel, nunca más volvió a participar en el béisbol profesional. Sin embargo, su leyenda ya estaba escrita. Diez años después de los sucesos en las oficinas del Pampero, don Alejandro falleció a causa de complicaciones derivadas de la diabetes. Recién había cumplido 57 años. En 1971 fue exaltado al Salón de la Fama del Deporte Venezolano, y en 2003 formó parte del primer grupo en ser inmortalizado en el Salón de la Fama del Béisbol Venezolano, junto a su sobrino, el “Chico” Carrasquel.

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