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18 abril 2024

El Covid-19 en la emergencia venezolana

Venezuela es una nación en Emergencia Humanitaria Compleja, como ha sido reconocido internacionalmente, lo que habla del estado de empobrecimiento y desnutrición en el que se encuentra buena parte de su población, lo que la hace más vulnerable ante enfermedades como el Covid-19. Los segmentos de la población con menores ingresos, que dependen del día a día para mantenerse, serán golpeados por el aislamiento social y la paralización de actividades.

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Redacción LGA | 16 marzo 2020

La pandemia venía extendiéndose por el mundo y finalmente llegó a Venezuela. Según las cifras suministradas por las autoridades, el país pasó de 2 a 17 casos confirmados de pacientes con Covid-19 en tan solo tres días. Las medidas de aislamiento se activaron de inmediato y desde este 16 de marzo está en vigor la “cuarentena social masiva” en Caracas y los estados Miranda, Zulia, Táchira, Cojedes, Apure y La Guaira, con la alerta de que próximamente se sumarán otras entidades.

Según Nicolás Maduro, “o vamos a cuarentena o la pandemia podría abatir inclemente y trágicamente a nuestro país”.

Las medidas adoptadas, además del aislamiento de varias zonas del país, incluyen la suspensión de actividades laborales, salvo en sectores estratégicos; la suspensión de clases a todo nivel; prohibición de concentraciones públicas y cierre de espectáculos, cines, teatros, bibliotecas y museos, entre otros; así como la suspensión de conexiones aéreas con Europa, Panamá, República Dominicana y Colombia.

“Los segmentos de la población con menores ingresos, que dependen del día a día para mantenerse, serán golpeados por el aislamiento social y la paralización de actividades”

El régimen de Nicolás Maduro afirma que en paralelo ha adoptado medidas para garantizar el abastecimiento mientras dure la emergencia, algo de lo que dudan los venezolanos tras años de severa escasez que recién comenzaba a mitigarse gracias a la liberación de los controles de precios y de cambio, y a las importaciones puntuales hechas por el sector privado.

II

Venezuela es una nación en Emergencia Humanitaria Compleja, como ha sido reconocido internacionalmente, lo que habla del estado de empobrecimiento y desnutrición en el que se encuentra buena parte de su población, lo que la hace más vulnerable ante enfermedades como el Covid-19. Además, tiene un sistema de salud destruido, incapaz de atender la cotidianidad y mucho menos cualquier contingencia.

El 51% de las salas operatorias de los principales hospitales del país estuvieron inoperativas en 2019, de acuerdo con datos publicados por la Encuesta Nacional de Hospitales de la organización Médicos por la Salud. Las unidades de terapias intensivas, pese a que contaron con una operatividad entre 65 y 70%, reportaron intermitencia en un 15% y hubo el cierre de alrededor de 20% de ellas.

Además, están dañados los principales equipos de atención en la red de salud pública, hay escasez de insumos, falla el servicio de eléctrico y no está garantizado el suministro de agua corriente.

“El efecto hiperinflacionario ya mantenía a una parte importante del país con una ingesta limitada, pues sus ingresos no alcanzan para cubrir la canasta alimentaria”

Nicolás Maduro dice que para hacer frente al coronavirus ha pedido apoyo a China y a Cuba. De este país ya llegaron a Venezuela miembros de una comisión de apoyo que ayudarán a las autoridades en el control del Covid-19 con, entre otras cosas, el Interferón Alfa 2B desarrollado en la Isla y que, según Maduro, ayuda a “detener la epidemia”, algo que médicos y expertos ponen en duda.

III

A todo lo anterior hay que añadir que la economía venezolana se ha contraído al punto de que hoy solo representa un tercio de lo que fue en 2012, por lo que el aparato productivo está arrasado y no hay capacidad local para atender la demanda de productos básicos.

El Covid-19 ha generado una debacle económica mundial, que ha incidido en el desplome de los precios del petróleo, que sigue siendo el principal proveedor de ingresos de Venezuela. La semana pasada Nicolás Maduro se refirió a “la caída abrupta” de la cesta petrolera venezolana, que inició el 2020 en 58,35 dólares y va por 26,94 dólares por barril. “Claro que es brutal el golpe en los ingresos del país”, admitió.

Esto agrava el cuadro asociado a las sanciones internacionales. Según la agencia Reuters, Petróleos de Venezuela ha estado ofreciendo descuentos de hasta 23 dólares por barril para la venta de su crudo Merey para poder atraer a compradores temerosos del escrutinio de la administración del presidente Donald Trump. “A un precio de alrededor de 37 dólares por barril para el Brent, los descuentos dejan a PDVSA recibiendo solo entre 14 y 18 dólares por su crudo”, señala el reporte.

“El propio sector empresarial sentirá con fuerza el impacto de esta coyuntura, lo que empeorará el cuadro ya pesimista que se tenía para la economía venezolana en 2020”

Los ya menguados ingresos petroleros se están contrayendo más, dejando a las autoridades con menos margen para garantizar importaciones básicas de alimentos y combustibles, que son a las que se ha limitado últimamente.

Incluso hay información de que recientemente se han negociado 10 millones de barriles de petróleo a cambio de alimentos.

IV

A los venezolanos les toca hacer frente a esta emergencia que sacude al orbe en un estado de profunda desprotección. Los segmentos de la población con menores ingresos, que dependen del día a día para mantenerse, serán golpeados por el aislamiento social y la paralización de actividades.

Si bien se habla de garantizar la distribución de alimentos a los puntos de venta para sostener la oferta de productos durante la crisis de salud, el efecto hiperinflacionario ya mantenía a una parte importante del país con una ingesta limitada, pues sus ingresos no alcanzan para cubrir la canasta alimentaria. Esto podría agravarse si merma su capacidad de generar ingresos en una suspensión laboral indefinida.

El propio sector empresarial sentirá con fuerza el impacto de esta coyuntura, lo que empeorará el cuadro ya pesimista que se tenía para la economía venezolana en 2020. De hecho, tras seis años de contracción sostenida, para 2020 se proyectada una caída adicional de 10% del PIB, pero pudiera ser mayor tanto por los efectos generales del Covid-19 como por los coletazos de las sanciones internacionales.

Una perspectiva desalentadora, sin dudas.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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