En la aldea
18 mayo 2024

El Béisbol en Venezuela: Oriente en el Caribe

La Serie del Caribe de 1959 inició el 10 de febrero con una ceremonia en la que el presidente interino de Venezuela, Edgar Sanabria, lanzó la primera bola. Los Indios de Oriente, con su roster discreto, dieron una buena batalla en la Serie, terminando subcampeón y metiendo a cuatro de sus jugadores entre los nueve que conformaron el “todos estrellas” final del campeonato: Luis “Camaleón” García, Jesús Mora, Norman Cash y Werner Birrer. Pero, ¿los Indios de Oriente nunca ganaron un campeonato en la LVBP? Como diría el recordado Oscar Yanes: “Así son las cosas”.

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Todos conocemos la rutina. Te bates durante cuatro meses con todos los equipos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), y si de esa lucha sales campeón, preparas tu boleto para representar al béisbol profesional venezolano en la Serie del Caribe. Bueno, al menos ha sido así todas las veces menos una. La historia en 1959 resultó diferente. Aquella fue la única ocasión en la que el campeón de la Liga quedó marginado de la contienda caribeña.

Ya en 1954 había ocurrido un hecho histórico cuando un equipo que no pertenecía a la LVBP fue a representar a nuestra pelota en la Serie del Caribe. Esto sucedió en el marco del torneo conocido como “El Rotatorio”, cuando Leones y Magallanes se unieron a Pastora y Gavilanes de la liga zuliana en una suerte de campeonato mixto. Al final de la justa Pastora resultó campeón y viajó a Puerto Rico para disputar la Serie con los campeones de Cuba, Panamá y los anfitriones Puerto Rico. Esta fue la primera y única vez que algo así sucedió, ya que la experiencia del Rotatorio no se repitió nunca más. Sin embargo, aquel fue el formato que adoptó la LVBP para ese año, y no hubo otro campeón que el Pastora, escoltado por Magallanes, Gavilanes y Leones.

Lo de 1959 fue algo distinto. El campeón de la LVBP de la temporada 1958-1959 fue Industriales de Valencia, que con esa victoria conquistó su segundo título consecutivo y el tercero en los cuatro años que hasta el momento llevaba participando en la Liga, todos ellos bajo la dirección del mánager cubano Regino Otero. Sin embargo, el representante de Venezuela en la Serie del Caribe disputada ese año en el Estadio Universitario de la UCV en Caracas no fue el Valencia, sino los Indios de Oriente, que había finalizado segundo en la Liga.

“El brazo del venezolano Ramón Monzant dijo presente por los Indios y colgó nueve arepas en la pizarra de los de Maracaibo; mientras que el jonronero y receptor, Allen Owens, la sacó del parque para decretar la victoria de Oriente y su pase a la justa del Caribe”

Industriales culminó la temporada con 28 victorias y 18 derrotas, dejando atrás a Oriente con récord de 25-21, al Caracas con 24-22 y al colero Pampero que registró 17 victorias y 28 reveses. El Valencia se hizo de la corona apuntalado por la labor de los lanzadores Emilio Cueche y Julián Ladera, quienes se combinaron para ganar 15 de las 28 victorias de los Industriales, así como de los bates de Carlos Castillo y Teodoro Obregón, junto a los importados William Caussion, James Koranda y Earl Battey, este último receptor grandes ligas de los Medias Blancas de Chicago que luego brilló con Minnesota.

Listo, Valencia campeón. Sin embargo, recordemos que hace algunas entregas hablamos de la nueva alianza que habían hecho Centro y Occidente para ponerle sazón a la pelota. Solo que esta vez no se trataba de fusionar las ligas en un torneo común. Luego del experimento del Rotatorio en la 53-54, en el Zulia se creó la Liga Occidental de Béisbol Profesional (LOBP), que por algún tiempo le dio cierta estabilidad al béisbol de máximo nivel en la región. Así que en esta ocasión la fórmula era distinta. Cada liga disputaba su torneo como de costumbre, de manera independiente, y luego de que cada una hubiese finalizado, el campeón y subcampeón de estas pasarían a jugar una serie en dos fases cuyo objetivo era definir al representante de la pelota rentada venezolana en la Serie del Caribe. Esto tenía sentido: en Occidente existía una liga profesional que podía reclamar ser tomada en cuenta como representante del país en la justa caribeña.

El formato había iniciado la temporada anterior, cuando Industriales y Oriente, campeón y subcampeón de la LVBP, jugaron la serie definitoria con Rapiños y el Pastora, campeones y subcampeones de la LOBP. Solo que aquel año el mismo campeón de la liga central, Industriales de Valencia, ganó la disputa y representó al país en la Serie del Caribe 1958 celebrada en San Juan, Puerto Rico. En 1959 el formato se empleó por segunda vez y los protagonistas resultaron ser los mismos que la edición anterior: Industriales, Oriente, Rapiños y Pastora. ¿Había algún favorito? Sin duda que el récord de éxitos de Industriales en sus cuatro años de existencia era motivo para intimidar a cualquiera. También lo puede haber sido la estampa de Rapiños, que desde el momento en el que fue fundado a raíz de la querella entre los hermanos Aparicio había dominado la joven liga occidental. De hecho, estos dos equipos disputaron la final de la serie del año anterior, que Industriales ganó por barrida 4-0.

“Los de Venezuela vencieron a Santurce y a Coclé en todos los encuentros, pero cayeron derrotados en dos ocasiones frente a Almendares, que levantó la corona por segunda vez en la justa del Caribe”

Sin embargo, el torneo 58-59 de la LVBP había sido uno reñido. Si bien Valencia levantó el trofeo, Oriente había vivido una excelente campaña con un equipo con pocos nombres de marquesina. Al final de la temporada, cuatro del roster oriental culminaron con promedios al bate sobre .300 y “Camaleón” García muy cerca con .296; además de contar con el serpentinero triple coronado, el norteamericano de los Filis de Filadelfia, Jim Owens, quinto lanzador en lograr tal hazaña en la Liga después de Roy Welmaker (Sabios del Vargas 1946); Don Newcombe (Sabios del Vargas 1947-1948); Santiago Ulrich (Patriotas de Venezuela 1949-1950), y Clem Labine (Magallanes 1950-1951). Oriente contaba también en su plantilla con el líder en jonrones e impulsadas de la campaña, el también norteamericano Allen Jones. Así que en una serie corta no se podía dejar fuera de posibilidades reales a esta novena que como conjunto funcionaba muy bien y que tenía piezas clave, que de mantener el ritmo mostrado en la campaña podían marcar la diferencia.

El nivel de la serie cumplió con las expectativas. En un ir y venir entre Caracas y Maracaibo, Rapiños y Oriente terminaron primero y segundo respectivamente en la primera fase de la serie, dejando fuera a Industriales y Pastora. Fuerte golpe para el orgullo de Otero y su escuadra valenciana. Ahora podían ocurrir solo dos cosas: que a la Serie del Caribe fuese el campeón de la LOBP, o que el derecho lo ganara el subcampeón de la LVBP. El resultado fue este último. Oriente jugó la final contra Rapiños, serie que llegó a un séptimo y decisivo juego. Aquel día el brazo del venezolano Ramón Monzant dijo presente por los Indios y colgó nueve arepas en la pizarra de los de Maracaibo; mientras que el jonronero y receptor, Allen Owens, la sacó del parque para decretar la victoria de Oriente y su pase a la justa del Caribe.

La Serie del Caribe de 1959 inició el 10 de febrero con una ceremonia en la que el presidente interino de Venezuela, Edgar Sanabria, lanzó la primera bola. Sanabria había asumido el cargo el 14 de noviembre del año anterior, luego de que Wolfang Larrazábal, decidido a ser candidato para las elecciones de 1958, se retirará de la junta de gobierno conformada con motivo del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez. El primer mandatario hizo el lanzamiento inaugural, presenció parte del juego entre Cuba y Puerto Rico, y luego se marchó quizás a recoger sus cosas de Miraflores, porque tres días después debía entregar la banda presidencial a don Rómulo Betancourt, vencedor de las elecciones de diciembre. 

Los Indios de Oriente, con su roster discreto, dieron una buena batalla en la Serie ante las novenas de Alacranes del Almendares por Cuba, Cangrejeros de Santurce por Puerto Rico y Azucareros de Coclé por Panamá. Los de Venezuela vencieron a Santurce y a Coclé en todos los encuentros, pero cayeron derrotados en dos ocasiones frente a Almendares, que levantó la corona por segunda vez en la justa del Caribe. Oriente terminó subcampeón y además arrasó con los títulos individuales con Jesús Mora y Luis “Camaleón” García compartiendo el liderato de bateo con .417 y hits conectados con diez; Norman Cash, refuerzo de Rapiños, grandes ligas de los Medias Blancas y futura estrella con Detroit, conquistando los títulos de jonrones (2) e impulsadas (11), además de ser designado como el más valioso del torneo (MVP); Luis “Camaleón” García con el liderato en dobles (3) y carreras anotadas (6); Werner Birrer, lanzador refuerzo del Caracas, quedándose con el mayor número de juegos ganados (2, junto al cubano Camilo Pascual), ponches propinados (18), entradas lanzadas (21 y 2/3) y efectividad (1,25). Oriente terminó además metiendo a cuatro jugadores entre los nueve que conformaron el “todos estrellas” final del campeonato: Luis “Camaleón” García (3B), Jesús Mora (LF), Norman Cash (RF) y Werner Birrer (P).

Y así fue como los Indios de Oriente, sin haber ganado un solo campeonato de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional en sus seis años y “piquito” de existencia (Oriente solo jugó ocho desafíos en la temporada 62-63 antes de retirarse del torneo), terminó participando en una Serie del Caribe en la que además dejó una buena impresión. Como diría el recordado periodista Oscar Yanes: “Así son las cosas”.

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