En la aldea
15 junio 2024

Francisco de Paula Santander (1792-1840), falleció el 6 de mayo de 1840, a los 48 años.

Francisco de Paula Santander: “El hombre de las leyes”

Fue un personaje central en la historia de Colombia y Venezuela, y sigue siendo una tarea pendiente estudiarlo al margen de las pasiones. Un político y militar colombiano, que lucho al lado Simón Bolívar en las batallas por la Independencia como un patriota más. En su faceta de militar respetó las jerarquías, y en sus cargos en el mundo de la política se ganó el respeto con orden y rectitud. Francisco de Paula Santander, entre el liderazgo de Páez y la autoridad de Bolívar, quien un mes antes de morir le escribió a Urdaneta: “El no habernos compuesto con Santander nos ha perdido a todos”.

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Rafael Arráiz Lucca | 31 octubre 2021

Hijo de Juan Agustín Santander y Colmenares y Manuela Antonia Omaña Rivadeneira Rodríguez, Francisco de Paula Santander nació en la Villa del Rosario de Cúcuta el 2 de abril de 1792. Nieto de gobernadores. Sus primeras letras las recibe en casa y con la señorita Bárbara Chávez, quien enseñaba en la escuela privada de la ciudad. Lleva la vida de un niño de la élite de provincia, en un rincón colindante con la Capitanía General de Venezuela. Señala su biógrafa, Pilar Moreno de Ángel: “La infancia de Francisco de Paula transcurrió plácidamente. Su padre era acomodado terrateniente, dueño de numerosas propiedades rurales” (Ángel, 1989:31).

Una formación bogotana (1805-1811)

En 1805 es enviado a vivir en Bogotá para que ingrese becado al Colegio Mayor de San Bartolomé, gracias a la intercesión de su tío, el presbítero Nicolás de Omaña, mejor conocido como el Padre Omaña, quien era el vicerrector del establecimiento educativo. Entonces, se tuvo que demostrar la limpieza de sangre para el ingreso del muchacho, quien tenía trece años.

Tres años después, en 1808, obtuvo el grado de bachiller y siguió en el mismo Colegio los estudios de Leyes, que no concluyó porque se suma al movimiento insurreccional a partir del 20 de julio de 1810. Esto es importante señalarlo: la formación jurídica de Santander no concluyó con una titulación, pero sí estructuró su proceder administrativo. A partir de esta coyuntura, comienza la carrera de las armas del cucuteño.

Francisco de Paula Santander (1792-1840), falleció el 6 de mayo de 1840, a los 48 años.

“El Congreso reunido en Angostura dicta la Ley fundamental de Colombia el 17 de diciembre de 1819. Entonces, la República de Venezuela deja de existir y se subsume dentro de un proyecto político-territorial mayor, cuya sede será Bogotá”


Asoma el guerrero (1812-1816)

Es destacado como subteniente en el Batallón de Infantería de Bogotá y colabora con Antonio Baraya en la Guerra de la Federación, integrando las fuerzas federalistas en contra de las centralistas de Cundinamarca. Recordemos que en Nueva Granada, sin haber alcanzado la independencia plena, guerreaban fuerzas antagónicas del mismo pueblo neogranadino. Y será en las fuerzas federalistas en las que ascienda Santander a teniente y capitán en 1812, a las órdenes de Manuel del Castillo y Rada, en contra de las fuerzas centralistas de Antonio Nariño.

En 1813 es herido y hecho prisionero en la Batalla de San Victorino por las fuerzas centralistas, pero muy pronto Nariño lo libera y lo envía a colaborar con la campaña que Simón Bolívar organiza para conquistar Venezuela, la célebre “Campaña Admirable”, en la que Santander participa a medias; ya que Castillo y Rada y Bolívar no se ponen de acuerdo y los seguidores de Castillo permanecen en La Grita, sin acompañar a Bolívar hasta Caracas, en agosto de 1813, sino quedando en el cantón de La Grita y Cúcuta. Allí queda Santander.

Los años 1814 y 1815 está a las órdenes del general Custodio García Rovira, ya en grado de coronel, y son derrotados por los realistas en la Batalla de Cachirí, donde fallecieron cerca de mil republicanos, salvándose unos pocos (30) que logran refugio en los llanos de Casanare y en Arauca. Luego, enfrenta las batallas de la Cabuya de Cáqueza y Guachiría, donde Santander estuvo a las órdenes de Manuel Serviez.

En esta zona llanera será que entre en relación con José Antonio Páez, como ya antes lo ha hecho con Simón Bolívar, en 1813. Los tres años siguientes estará Santander batallando en suelo venezolano en distintas circunstancias, como veremos de inmediato.

En Venezuela (1816-1819)

Reunidos entonces en Trinidad de Arichuna los restos del ejército de García Rovira, el de Páez y los de la República de Casanare, el 16 de septiembre de 1816 tiene lugar el famoso “Motín de Arichuna”. Recordemos: el teniente coronel Páez viene de ganar las batallas de Mantecal y El Yagual, y su ascendencia sobre la tropa sigue creciendo. Por su parte, el ejército patriota de la pequeña República de Casanare está al mando de Francisco de Paula Santander y han elegido a un presidente, Fernando Serrano. No obstante, el liderazgo natural de los llaneros lo tiene Páez y la tropa decide elegirlo para comandarla. Antes de que el motín pase a mayores, Santander (inteligentemente) reconoce el mando de Páez y se coloca a sus órdenes, al igual que Manuel Serviez y Rafael Urdaneta. Esto ocurrió por elecciones, y eso es lo insólito, así como la actitud de Santander. No olvidemos que generales y coroneles se están poniendo a las órdenes de un teniente coronel.

Cabe preguntarse: ¿De dónde provenía la enorme ascendencia de Páez sobre la tropa y por qué Santander no la tenía? Habría que remitirse a la formación del liderazgo natural, y este señala que en este caso se constituyó con base en pruebas de fuerza. El ejército de Páez no era el clásico ejército francés estructurado sino el conformado para la guerra de guerrillas, que llevaba a que el jefe guerreara como cualquier otro, en el cuerpo a cuerpo de la batalla, cosa que Páez hacía admirablemente. Esto le daba un ascendente paternal sobre la tropa, integrada por guerreros que no dudaban un segundo de la legitimidad de su jefe, ya que este participaba en la batalla en el centro, no desde lejos, como un director al margen del fragor de la contienda, detrás de un catalejo. Esta simbiosis entre Páez y los suyos, que son como si fueran él mismo, fue un aspecto sustancial para la consolidación de este ejército llanero, factor determinante de las victorias patriotas que vendrán. Entre ellas, la de El Yagual, el 16 de octubre, donde Santander es ascendido a general de Brigada.

Simón Bolívar, El Libertador (1783-1830) / José Antonio Páez (1790-1873)
Simón Bolívar, El Libertador (1783-1830) / José Antonio Páez (1790-1873)

En 1817 hallamos a Santander en Barcelona a las órdenes de Bolívar, después de la encrucijada de 1813, cuando siguió a Castillo y Rada y no al caraqueño. Se juntan Santiago Mariño y Bolívar hasta que en marzo Bolívar decide partir hacia Guayana, le siguen Santander, Carlos Soublette, Zaraza, Bermúdez, Arismendi, Rafael Urdaneta y el joven Sucre. Por su parte, Mariño va a seguir hacia Cariaco, donde en abril convoca al Congreso, con Cortés de Madariaga, al margen de Bolívar.

En 1818 Santander batalla en Calabozo, El Sombrero, El Semén, Ortíz y el Rincón de los Toros. De hecho, está con Bolívar en el momento del atentado, el 16 de abril de 1818. Los hechos han sido relatados por el propio Bolívar en el Diario de Bucaramanga a Luis Perú de Lacroix y por el general Páez en su Autobiografía. Ambas versiones coinciden en que los realistas estaban buscando el lugar de descanso de Bolívar en su hamaca, colgada de una mata, y lo hallaron gracias a la confidencia forzada de alguien que conocía su paradero. Estando Bolívar y Santander dialogando, mientras el primero se calzaba las botas sentado en la hamaca, comenzó una descarga que casi da con la vida de ambos y de Briceño Méndez e Ibarra, que también estaban allí. Ninguno fue alcanzado por los disparos, favorecidos por la oscuridad de la noche, y lograron escapar a pie, hasta que al amanecer hallaron cabalgadura.

Los realistas estaban dominando los llanos centrales y Bolívar, que no lograba vencerlos, busca refugio en Angostura, adonde llega impetuoso el 5 de junio de 1818. Entre tanto, Mariño y Bermúdez ganan y pierden escaramuzas en Oriente, cada uno por su lado, ya que estaban distanciados, otra vez. Bolívar aboga por una reconciliación y la logra, gracias a las habilidades diplomáticas de Urdaneta. Desde Angostura se propone reconstruir el ejército para los planes que tiene en mente. A su vez, las gestiones que ha encargado a López Méndez en Londres rinden sus frutos y los británicos comienzan a llegar a Margarita.

La peripecia de los británicos es múltiple y compleja de organizar. Recordemos que el proyecto de traer soldados profesionales se lo plantea Bolívar a López Méndez por carta el 5 de enero de 1817 y, de inmediato, este se pone en marcha, a reclutar voluntarios. La más reciente investigación sobre el tema es la de Matthew Brown, intitulada Aventureros, mercenarios y legiones extranjeras en la Independencia de la Gran Colombia (Bogotá, 2010). El historiador británico pulsa registros en Gran Bretaña y alcanza las cifras más precisas que hasta ahora se habían logrado.

Antes de suministrarlas, aclaro que los números han debido ser tomados en las partidas de Gran Bretaña, no en las llegadas a Venezuela, lo que reduce el número significativamente. Entre la cifra que parte de allá y la que en efecto batalla en América, hay diferencias notables. Además, aporta Brown un dato significativo: no todos eran soldados, muchos eran colonos a quienes se les ofrecía alistarse para venir a América. Otro dato curioso: llegaron 150 mujeres con sus esposos y muchas de ellas se quedaron una vez concluida la guerra, algunas ya viudas, otras con sus consortes.

Francisco de Paula Santander (1792-1840), falleció el 6 de mayo de 1840, a los 48 años.

“La denominación ‘Gran Colombia’ no aparece en el texto de la Ley y, en verdad, en ninguna otra parte que en la mente de algunos historiadores venezolanos. La República fundada se llamó Colombia a secas, y Venezuela pasó a ser un departamento de ella”


Brown alcanza la cifra de 6.808 personas, discriminadas así: 720 en 1817, de los reclutados por López Méndez que llegaron con John Hippisley; 1.200 en 1818-1819 de los que llegaron con James Towers; y 572 de los que llegaron en 1819 con George Elsom, ambos contingentes de la llamada Legión Británica; 300 en 1819 de la llamada Legión Hannoveriana, presidida por Johann von Uslar; 1.729 entre 1819 y 1820 de la llamada Legión Irlandesa, reclutada por John Devereux; y 900 de las Legiones de MacGregor, en 1819 ambas. Brown suma un rubro de “Otros individuos” donde cifra 387 y otro de “Aventureros marinos” donde estampa 1.000 (Brown, 2010:56). Estas son las cifras, hasta ahora, mejor documentadas, ya que de los 6.808 su autor cuenta con fichas biográficas y precisas de la mitad.

Luego, también se esmera Brown en establecer el porcentaje de nacionales de cada origen. Afirma: “Extrapolando a partir de la evidencia disponible en relación a los orígenes de un cuarto de los aventureros, estimo que había 3.650 irlandeses (54% del total), 1.525 ingleses (22%), 459 alemanes (7%) y 300 escoceses (5%). El otro 12% estaba formado por españoles, norteamericanos, súbditos de las colonias británicas, italianos, galeses, holandeses, polacos, haitianos, africanos, suizos, malteses, cubanos, brasileños, puertorriqueños, suecos, portugueses, rusos, daneses y noruegos” (Brown, 2010:51).

Veamos ahora sus destinos una vez que salieron de Gran Bretaña. Unos cuantos de ellos desertaron o se pasaron a las filas realistas, buscando la remuneración incumplida. La cifra es imprecisable, pero no ha debido ser sustancial. Otro buen número falleció a causa de las enfermedades tropicales para las que no tenían anticuerpos. Un tercer grupo, simplemente abandonó la lucha y regresó a Inglaterra o a otros lugares donde pudieran interesarse por sus servicios.

Es conveniente recordar que se trató de una contratación de soldados profesionales europeos que estaban vacantes en sus países después de las guerras napoleónicas, ávidos de tomar las armas de nuevo, pero las condiciones de la guerra eran muy distintas a las europeas y el pago era tan irregular como inexistente, dependiendo de las circunstancias. Esto, referido al grupo mayoritario, ya que otro segmento estaba integrado por colonos que no eran soldados propiamente. Un cuarto grupo falleció en campaña, nada despreciable en su cifra. Un quinto y último sobrevivió a toda la epopeya y se quedó en América donde hicieron sus vidas. Basta un ejemplo: Daniel Florencio O’Leary casó con Soledad Soublette (hermana del general Carlos Soublette) y murió en Bogotá en 1854.

Varios de los oficiales que integraron estos contingentes se distinguieron notablemente por sus ejecutorias y ascendieron en el escalafón, alcanzando posiciones importantes en el ejército. Fue el caso de Daniel Florencio O’Leary, Tomás Wright, Francis O’Connor, Walter Dawes, Guillermo Smith, Carlos Minchin, Carlos Castelli (italiano), Hugo Blair, entre otros. En suma, el aporte británico no fue deleznable, pero tampoco se corresponde con la totalidad de la cifra anotada, como vimos. Volvamos a los acontecimientos.

La Campaña de Nueva Granada (1819)

Bolívar comprende que la dominación del centro del país y la captura de Caracas (su sueño estratégico) son imposibles y se retira a Angostura y allá llega el 5 de junio de 1818, dejando en manos de los realistas el centro del país. Es entonces cuando comienza a operar en tres sentidos: aglutinar el ejército en torno a su mando supremo; tejer una red institucional civil que legitime lo que hace en el campo de la guerra y se avance en la constitución de una República y, además, dar pasos hacia una salida distinta a la conquista de Caracas: la invasión de Nueva Granada.

Lo primero lo logra aviniendo a Mariño y Bermúdez y alcanzando que el primero reconozca su superioridad, como apuntamos antes. Así, se crea un Estado Mayor del Ejército que los incluye a todos, unificado. Lo segundo, el 22 de octubre hace pública una Proclama donde convoca a un Congreso de Venezuela y, lo tercero, el 26 de agosto de 1819 parte Santander de Angostura hacia Casanare a formar el Ejército de vanguardia de la futura campaña de conquista de Nueva Granada. Bolívar lo designa así: “Comandante en Jefe del Ejército de vanguardia del Libertador de Nueva Granada, que debía formarse en la provincia de Casanare”.

Santander parte de Angostura en cuatro barcos pequeños que mueven cerca de mil fusiles y alrededor de 30 quintales de pólvora. El 3 de octubre arriba Santander a Caicara del Orinoco y Páez lo detiene. ¿Por qué? Señala el llanero en su Autobiografía que Santander le ha escrito a Pedro Fortoul una carta que ha llegado a manos suyas, donde le dice textualmente lo siguiente: “Es preciso que nos reunamos en Casanare todos los granadinos para libertar nuestra patria, y para abatir el orgullo de esos malandrines follones venezolanos” (Páez, 1990: 176). Hasta tanto Páez no tuvo instrucciones precisas de Bolívar, lo tuvo retenido por esta causa.

Francisco de Paula Santander (1792-1840), falleció el 6 de mayo de 1840, a los 48 años.

“El Congreso se instala el 6 de mayo 1821 y delibera hasta el 14 de octubre. Redacta la llamada Constitución de Cúcuta”


Bolívar comprende que la persona indicada para formar el ejército en Casanare es Santander, que es neogranadino, y que debe entenderse con sus paisanos que dominan Casanare, incluso como pequeña República, como apuntamos antes; de modo que no le queda otra alternativa que pasar por alto estas imprudencias de Santander. Así como Bolívar dominó los demonios desatados de sus generales, Santander logra lo mismo en Casanare y se impone sobre las tres facciones discordantes. La preparación del ejército tomará meses, mientras en Angostura Bolívar organiza el Congreso.

Los días previos al comienzo de la marcha, Bolívar reorganiza su ejército en función de lo que se propone. Soublette continúa como Jefe del Estado Mayor; a Páez se le ordena distraer a Morillo avanzando hacia Cúcuta, pero finalmente no lo hace y permanece dominando sus predios; Anzoátegui es jefe de la retaguardia; Bermúdez, Monagas, Cedeño y Zaraza quedan en oriente; Torres queda en el bajo Apure; Mariño permanece en Angostura; Pedro Briceño Méndez sigue al Libertador como secretario. Santander los espera en Casanare.

El ejército que van a enfrentar en Nueva Granada no es poca cosa. El general José María Barreiro cuenta con cerca de 4.000 hombres uniformados, con buenos pertrechos. Bolívar parte hacia Guasdualito con cerca de 2.000 hombres, Santander lo espera con un grupo cercano a otros 2.000 efectivos. El 11 de junio entra Bolívar a Tame, donde está Santander. A Bolívar lo sigue un ejército comandado por coroneles y tenientes coroneles: Arturo Sandes, José de la Cruz Carrillo, Ambrosio Plaza, James Rooke, Bartolomé Salom, Juan José Rondón, Leonardo Infante, Hermenegildo Mujica, Julián Mellado y Lucas Carvajal.

De los tres caminos posibles para llegar a Tunja, Bolívar escoge el menos fortificado por los realistas, pero el más arduo de escalar: el Páramo de Pisba, a 3.900 metros de altitud. En el Paso de los Andes murieron casi todos los caballos y unos cuantos soldados. El 6 de julio llega Bolívar a Tunja, precedido por Santander. Allí descansan y preparan la marcha. Barreiro, desde su cuartel de Sogamoso, también se prepara para enfrentarlos.

Ambos ejércitos van topándose en breves escaramuzas de reconocimiento y en dos batallas menores en Paya y en Gámeza (11 de julio), que le dieron ánimos al ejército patriota dadas sus victorias. Luego, el 25 de julio, en el Pantano de Vargas, cerca de Paipa, tiene lugar la primera batalla de consideración. El enfrentamiento estaba siendo perdido por los patriotas después de varias horas de combate. La desmoralización entre sus filas iba en ascenso hasta que Bolívar envía a la batalla al coronel guariqueño (y mulato) Rondón. Entonces, la historia legendaria recoge un diálogo entre ambos que se ha hecho célebre. Bolívar le dice a Rondón y sus catorce llaneros, seguidos de Carvajal y su batallón: “Coronel Rondón, salve usted la patria”. Y este le responde: “Es que Rondón no ha peleado todavía”. La carga fue tan grande y desconcertante que el ejército realista se dio en retirada y el resultado de la batalla fue favorable a los patriotas. El enfrentamiento, de acuerdo con las cifras mejor documentadas, fue entre 1.800 soldados realistas y 2.400 patriotas.

Como vemos, de nuevo los llaneros deciden el combate, así lo reconoció con gallardía el propio Santander y, por supuesto, Bolívar. El coronel Rooke es herido y el médico de campaña le amputa el brazo, a los tres días fallece el valiente coronel británico. Si el Paso de los Andes por Pisba los había dejado aturdidos, la victoria en el Pantano de Vargas cambió la disposición psicológica del ejército. Sí se podía.

El 3 de agosto Bolívar reinicia la marcha rumbo a Bogotá desde Paipa, buscando enfrentar a Barreiro en donde le desafíe, pero este ha decidido ante la precariedad de su situación, dirigirse a Bogotá en busca del virrey Juan José Sámano y Uribarri. En la implementación de esa decisión está cuando Bolívar avista su ejército y le plantea batalla en el momento que se disponen a cruzar el puente sobre el río Teatinos, el 7 de agosto de 1819, cerca de Tunja, ocurre la Batalla de Boyacá.

A diferencia de la Batalla del Pantano de Vargas, que duró todo un día y dejó cerca de 500 fuera de combate, entre muertos y heridos, la de Boyacá fue breve y con pocas bajas. No obstante, la que se celebra como definitoria es Boyacá y no Vargas. ¿Por qué? Pues debe pesar mucho que los patriotas en Boyacá hicieron 1.600 prisioneros en el campo, que hicieron preso a Barreiro y, en pocas palabras, desactivaron la línea de defensa realista en su totalidad, al punto que el virrey Sámano, al enterarse, se aventó de Bogotá a toda velocidad hacia Honda, en el Magdalena, buscando navegar hasta Cartagena, para salvar el pellejo. En la carrera, por cierto, dejó todo el dinero del Virreinato, circunstancia crucial para el futuro de Bolívar y su epopeya. La cifra fue definitoria. Entonces, no sólo alcanzó la derrota de las fuerzas principales de los realistas en Nueva Granada sino que se hizo de lo que le faltaba a su gesta: recursos económicos.

Santander y Anzoátegui estuvieron al mando de la vanguardia y la retaguardia, respectivamente. Todos entran a Bogotá triunfantes el 10 de agosto de 1819. Santander queda al mando en la capital; Anzoátegui sigue en persecución de Sámano; Soublette viaja a Cúcuta y Bolívar pasa por Pamplona rumbo a Angostura, a comienzos de noviembre de 1819. Antes Santander, ya solo y tomando decisiones en Bogotá, ordena fusilar a Barreiro y a 38 oficiales más en la plaza mayor de la ciudad. ¿Una exageración? En todo caso dio de baja al alto mando realista y mandó una señal inequívoca: la guerra era a muerte.

Al no más llegar Bolívar triunfante a Angostura pone en marcha el proyecto que mantuvo in pectore en sus detalles durante meses: La creación de la República de Colombia, con los Departamentos de Venezuela y Cundinamarca y, Dios mediante, Quito, si el viento seguía a favor, como en efecto estuvo. Y así fue como el Congreso reunido en Angostura dicta la Ley fundamental de Colombia el 17 de diciembre de 1819. Entonces, la República de Venezuela deja de existir y se subsume dentro de un proyecto político-territorial mayor, cuya sede será Bogotá. La denominación “Gran Colombia” no aparece en el texto de la Ley y, en verdad, en ninguna otra parte que en la mente de algunos historiadores venezolanos. La República fundada se llamó Colombia a secas, y Venezuela pasó a ser un departamento de ella. La Ley ordena la formación de un Congreso en Cúcuta, en enero de 1821, que tendrá por objeto la redacción de la nueva Constitución Nacional de la República naciente.

Vicepresidente de Colombia, encargado del Poder Ejecutivo (1819-1826)

Los diputados comienzan a llegar en marzo de 1821 a la Villa del Rosario de Cúcuta. Incluso, el Vicepresidente de la República, Juan Germán Roscio, en representación del Poder Ejecutivo (Bolívar estaba en guerra y Santander estaba al mando en Bogotá), llega en marzo. Lamentablemente, el 10 de ese mes fallece el insigne venezolano, circunstancia que complicó aún más la instalación, hasta que Bolívar advierte que Antonio Nariño está de vuelta de su larga prisión en España, gracias a los liberales y a la Constitución de Cádiz, y lo nombra en sustitución de Roscio.

Finalmente, el Congreso se instala el 6 de mayo 1821 y delibera hasta el 14 de octubre. Redacta la llamada Constitución de Cúcuta, cuya naturaleza puede resumirse, a grandes rasgos, así: Una Carta Magna centralista. El régimen electoral fue muy parecido al de la de 1811: ciudadanos varones que supieran leer y escribir, propietarios y mayores de 25 años, a diferencia de la anterior que exigía 21 años. Tanto el período de cuatro años como la reelección no inmediata, sino con un período de por medio, se mantuvo exactamente igual a la Constitución de 1819. El orden político territorial rezaba textualmente en el Artículo 6: “El territorio de Colombia es el mismo que comprendían el antiguo virreinato de la Nueva Granada y la capitanía general de Venezuela”.

Rafael Urdaneta (1788-1845) / Carlos Soublette (1789-1870)

No todos los diputados electos en las 19 provincias pudieron asistir por causa de la guerra, de modo que de los 95 elegidos la firmaron 57 diputados. Entre ellos, los neogranadinos José Félix de Restrepo; José Manuel Restrepo; José María Castillo y Rada; Miguel y Bernardino Tobar; José Ignacio de Márquez; Vicente Azuero; Sinforoso Mutis; entre otros, y los venezolanos Pedro Gual; Fernando Peñalver; Miguel Peña; Ramón Ignacio Méndez; Diego Bautista Urbaneja; Luis Ignacio Mendoza; Pedro Briceño Méndez; Francisco Javier Yanes, entre otros. Como vemos, lo más granado de los civiles de acá y de allá.

En suma, se acogió el espíritu centralista que había impuesto Bolívar, por más que se presentaron varios proyectos que apuntaban en otro sentido. Además, quedó en el articulado la voluntad de construir una ciudad capital distinta a Bogotá que se llamaría Bolívar, en su homenaje, pero como se sabe esto ni siquiera se comenzó a planificar. El Congreso, con base en el texto constitucional designó a Bolívar como Presidente de la República de Colombia y a Santander como Vicepresidente. Ambos se posesionaron el 2 de octubre ante el Congreso solemnemente instalado. Luego, el presidente Bolívar designó a Pedro Gual Secretario de Relaciones Exteriores, a José María del Castillo en Hacienda, a José Manuel Restrepo en Relaciones Interiores y a Pedro Briceño Méndez en Guerra y Marina. Como vemos, en perfecto equilibrio entre Nueva Granada y Venezuela.

Bolívar parte a las campañas del sur y estará varios años fuera de la capital de la República de Colombia. En ella gobernará el Vicepresidente Santander. Van a comenzar los desencuentros entre los departamentos de Cundinamarca y Venezuela en cabeza del Vicepresidente Santander y el Jefe Militar de Venezuela: José Antonio Páez. Por su parte, Bolívar está en su apoteosis en Pichincha (1822), Ayacucho (1824) y la creación de un nuevo Estado que lleva su apellido: Bolivia. Es entonces cuando redacta de su puño y letra la Constitución de Bolivia y al regresar a Bogotá la propone como modelo a seguir en Colombia. Comienzan las grandes diferencias con Santander.

En carta del 6 de julio de 1826 Santander le escribe a Bolívar explicándole su negativa a la Presidencia Vitalicia. Dice: “¿Quién es el emperador o rey en este nuevo reino?, ¿un príncipe extranjero? No lo quiero porque yo he sido patriota y he servido diez y seis años continuos por el establecimiento de un régimen legal bajo las formas republicanas. En mi posición, y después de que he logrado una mediana reputación, sería la mayor iniquidad traicionar mis principios y faltar a mis protestas. ¿El emperador es usted? Obedezco gustoso y jamás seré conspirador, porque usted es digno de mandarnos, porque nos gobernará según las leyes, porque respetará la opinión sana del pueblo, porque es justo, desinteresado, filantrópico, etc. ¿Y después de su muerte quién es el sucesor?, ¿Páez?, ¿Montilla?, ¿Padilla? A ninguno quiero de jefe supremo vitalicio y coronado. No seré más colombiano y toda mi fortuna la sacrificaré, antes de vivir bajo tal régimen” (Santander, 2011: 24-25).

La ruptura con Bolívar (1827-1828)

Concomitantemente, el Vicepresidente Santander le ruega al Presidente Bolívar que venga a “meter en cintura” al general Páez en Venezuela quien, evidentemente, ha desconocido el orden constitucional y se encuentra encabezando un proceso de separación de Venezuela de Colombia. Bolívar viene a finales de 1826 y en enero está en Caracas, reconociendo el liderazgo indiscutido de Páez y asumiendo un costo político muy alto: la inevitable ruptura con Santander.

En carta del 19 de marzo de 1827 se produjo la ruptura. A ella alude Santander en carta del 29 de abril donde señala que sus enemigos han logrado enemistarlo con él: “No me ha sorprendido su carta, porque hace más de un año que mis encarnizados enemigos están trabajando para separarme del corazón de usted…” (Santander, 2011:85). No obstante la ruptura, Santander permanecerá en la Vicepresidencia, aunque disminuido en sus atribuciones. A ella alude Bolívar en carta a Soublette del 16 de marzo de 1827 en la post data, cuando afirma: “Ya no pudiendo soportar más la pérfida ingratitud de Santander, le he escrito hoy que no me escriba más porque no quiero responderle ni darle el título de amigo” (Bolívar, 1970: 308).

Francisco de Paula Santander (1792-1840), falleció el 6 de mayo de 1840, a los 48 años.

“Bolívar viene a finales de 1826 y en enero está en Caracas, reconociendo el liderazgo indiscutido de Páez y asumiendo un costo político muy alto: la inevitable ruptura con Santander”


Bolívar convocó la Convención de Ocaña en febrero y se reúne a partir del 9 de abril de 1828. Buscaba la redacción de un nuevo texto constitucional que sustituyera la Constitución de Cúcuta de 1821. Entonces, ocurrió el forcejeo entre bolivarianos y santanderistas, es decir, entre centralistas y federalistas fue intenso, hasta que la única solución que iba asomándose fue la de ratificar la Constitución de Cúcuta, pero eliminando el Artículo 128 que le confería poderes extraordinarios al Presidente de la República. Fue entonces cuando los bolivarianos abandonaron la asamblea y esta se disolvió sin ningún efecto el 11 de junio de 1828. Obviamente, Bolívar no iba a transigir con que lo despojaran de sus facultades para gobernar por decreto. Ni Bolívar había podido reformar la Constitución de acuerdo con su voluntad centralista, ni Santander había logrado lo contrario.

El 13 de junio de 1828 en Bogotá, un grupo de bolivarianos radicales encabezado por Pedro Alcántara Herrán, se reunió en Junta y le confirió poderes dictatoriales a Simón Bolívar. Luego, en agosto se consagró la dictadura y Santander fue separado de la Vicepresidencia y designado por Bolívar como Embajador de Colombia ante los Estados Unidos, cargo que aceptó, pero que no llegó a desempeñar. Llegó entonces el poder absoluto para Bolívar: El Decreto Orgánico del 27 de agosto de 1828. De modo que el Libertador Presidente asumió el mando, con base en la imposibilidad de la Convención de Ocaña de llegar a un acuerdo modificatorio de la Constitución. En otras palabras, la derrota sufrida en la Convención, Bolívar la convirtió en la razón de la asunción de poderes dictatoriales y la centralización absoluta del poder en su persona. Por supuesto, sus opositores, que no eran pocos ni indefensos, reaccionaron rápido y en menos de un mes atentaron contra su vida.

Va a ocurrir el tercer atentado contra Bolívar el 25 de septiembre de 1828 en el Palacio de San Carlos en Bogotá y, en el juicio adelantado por el general Urdaneta para juzgar a los autores materiales e intelectuales del hecho, Santander es sentenciado a muerte, pero Bolívar conviene en conmutarle la pena por prisión y destierro, ante las reiteradas solicitudes de clemencia.

En cautiverio (1828-1829)

El 15 de noviembre de 1828 sale de Bogotá rumbo al Castillo de San Fernando de Bocachica en Cartagena. Desde allá le escribe una larga carta a Bolívar el 13 de diciembre defendiéndose de las acusaciones y abogando por su situación. Afirma: “Yo reparo que en la sentencia no se mencionó la circunstancia de que los conjurados, según resulta del proceso, se opusieron a que se me participase lo que iba a ejecutarse en la noche del 25 porque temían que yo les impidiese que llevasen a cabo su plan; temor justo y razonable fundado en lo que González les había participado haberme oído, y me excluye de la clase de cómplice en la citada conspiración” (Santander, 2011: 104). En junio de 1829 llega al Castillo de Puerto Cabello donde está hasta agosto, cuando finalmente Páez autoriza su partida el 27, día en que zarpa hacia Hamburgo.

Francisco de Paula Santander (1792-1840), falleció el 6 de mayo de 1840, a los 48 años.

“En agosto de 1828 Santander fue separado de la Vicepresidencia y designado por Bolívar como Embajador de Colombia ante los Estados Unidos”


Viaje a Europa y los Estados Unidos (1829-1832)

Llega a Hamburgo el 15 de octubre de 1829. Escribe un Diario de Viajes (1829-1831). Recorre Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia, Gran Bretaña. Luego, llega a Nueva York el 10 de noviembre de 1831. Visita Baltimore, Washington, Filadelfia, y el 12 de mayo de 1832 le informan que ha sido electo Presidente de la República de Nueva Granada, el nuevo Estado que ha surgido después de la disolución de Colombia. El 16 de julio llega a Santa Marta, sigue hacia Cartagena, Cúcuta, Mompox, Ocaña, Pamplona, El Socorro, Vélez y arriba a Bogotá en octubre. Toma posesión el 7 de octubre ante el Consejo de Estado en Bogotá.

Presidente de la República de Nueva Granada (1833-1837)

Sería ajeno al centro de interés de este trabajo hacer un análisis de la administración Santander. Tan solo consignemos que su gobierno fue idéntico a él: Centrado en aspectos administrativos y pedagógicos, buscando poner orden y estructura y (¿cuándo no?) enfrentando sediciones. Puede decirse que el epicentro de su gobierno fue la educación pública, inspirado en las teorías liberales de Jeremy Bentham. Le tocó enfrentar a los bolivarianos y a otros opositores, en una dinámica republicana, así como los temas propios de un recomenzar neogranadino, pasada la página del intento integracionista bolivariano.

En la oposición y muerte (1837-1840)

Lo sustituyó en la presidencia de la República José Ignacio de Márquez, una vez vencido su cuatrienio y, de inmediato, Santander pasó a la oposición, siendo electo representante ante la Cámara.

De su vida sentimental es famosa su relación con Nicolasa Ibáñez, de quien fue amante durante 15 años, siendo ella una señora casada y con hijos, pero su relación era pública y notoria. Luego, casó con Sixta Pontón y Piedrahita en 1836, con quien tuvo tres hijos: Juan, Clementina y Sixta. El primero falleció recién nacido. Antes, en 1833, tuvo un hijo natural a quien le dio el apellido: Francisco de Paula Santander, quien llegó a ser general de la República de Colombia.

Después de un debate agitado en el Congreso, el general Santander se sintió muy mal de una vieja afección hepática y falleció el 6 de mayo de 1840, a los 48 años, después de semanas de convalecencia. Santander fue un personaje central de la historia de Colombia y Venezuela, como es evidente. Sigue siendo una tarea pendiente estudiarlo al margen de las pasiones, tarea difícil y necesaria.

Quizás pueda contribuir a comprender la magnitud del personaje una carta de Bolívar a Urdaneta el 16 de noviembre de 1830, un mes antes de morir, donde afirma: “Voy a escribir de nuevo sobre esto, rogándole a Ud. de paso que tampoco desoiga mis avisos en esta parte y que mejor es una buena composición que mil pleitos ganados: yo lo he visto palpablemente, como dicen: el no habernos compuesto con Santander nos ha perdido a todos” (Bolívar, 1950: 969).

División político-territorial de Nueva Granada en 1824, donde Venezuela era un Departamento de aquel proyecto integracionista donde tanto Bolívar como Santander fueron protagonistas.
División político-territorial de Nueva Granada en 1824, donde Venezuela era un Departamento de aquel proyecto integracionista donde tanto Bolívar como Santander fueron protagonistas.

Bibliografía:
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-Bolívar, Simón (1970). Itinerario documental de Simón Bolívar. Escritos selectos. Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República.
–Obras Completas (1950). La Habana (Cuba), editorial Lex.
-Brown, Matthew (2010). Aventureros, mercenarios y legiones extranjeras en la Independencia de la Gran Colombia. Bogotá, La Carreta Editores.
-Bushnell, David (1966). El régimen de Santander en la Gran Colombia. Bogotá, ediciones Tercer Mundo.
–Ensayos de historia política de Colombia, siglos XIX y XX (2006). Medellín, editorial La Carreta histórica.
-Arraiz Lucca, Rafael (2011). Venezuela 1728-1830. Guipuzcoana e Independencia. Caracas, editorial Alfa. Biblioteca Rafael Arráiz Lucca N°6.
-Cacua Prada, Antonio (1997). Entrada Santander en el Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Polar.
-García Ortíz, Laureano (2010). Santander. Bogotá, editorial Panamericana.
-González, Fernando (1940). Santander. Bogotá, Editorial ABC.
-Santander, Francisco de Paula (2011). Cartas a Simón Bolívar. Bogotá, Biblioteca Bicentenario, Universidad Nacional de Colombia.
–Escritos Autobiográficos 1820-1840 (1988). Bogotá, Biblioteca de la Presidencia de la República.
–Santander en Europa. Diario de viaje 1829-1830. (1989). Bogotá, Biblioteca de la Presidencia de la República.
–Santander y los sucesos políticos de Venezuela 1826 (1988). Bogotá, Biblioteca de la Presidencia de la República.

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